Contaminación en La Habana

Basura. Foto: Irina Echarry

Regina Cano

En nuestro país no es común enterarse de noticias sobre errores industriales al tratar sus desechos o las afecciones que podemos sufrir por lluvias acidas, radiaciones, mareas negras, carburación o smog.

No nos enteramos y tal vez sea real. Se escucha poco sobre protestas por el vertimiento que aún se hacen en los ríos.

De la gente que protesta, entre sí, por la contaminación acústica (tono telefónico alto, la música alta en el vecindario, los claxon de los bicitaxis, camiones o almendrones, las alarmas de los automóviles o locales estatales), son poquísimas las que llevan la crítica más allá de su interlocutor en el metrobus o la bodega.

Siendo esto en realidad, más serio de lo que creen, pues este tipo de contaminación puede llevar a la sordera, a la afectación del sueño, a la fatiga, al bajo rendimiento laboral, afectar la conducta y hasta la memoria.

La existencia de la basura vial -esa la cual la gran mayoría aporta mientras realiza sus actividades diarias en la calle- es el producto de una indolente visión de nuestro entorno y si no fuera por la existencia de los barrenderos, habría un gran bulto en cada esquina para darle la bienvenida a todo el que regresa al día siguiente, pues no solo es una cuestión de poner cestos en las calles.

Los citadinos necesitan Educación Ambiental, pues son sus propias bocas, ojos y oídos (y todos los órganos que no están a la vista) los que están comprometidos con cada apática acción al respecto: casas limpias, calles sucias.

Cada responsable de desarrollar una gestión, labor o proyecto público, debiera -y cuando esto digo, me refiero a los que pueden hacerlo, las Instituciones Estatales- desarrollar al unísono una proyección ambiental para cada caso.

El fin debiera ser intentar educar a la gente con respecto a cómo tratar la basura y los daños colaterales, no tan solo contratar a gentes para después limpiar el desastre en las fiestas públicas, en las ferias agrícolas y gastronómicas, y en la temporada de playa.

Cierto es, que se encontrarán con quien antes de salvar a un delfín a orillas del mar a punto de morir, pensarán en llevárselo para darle de comer a su familia.

Pero irrefutable es también, que ya tenemos suficiente con una ciudad sucia, no solo por la basura.

Regina Cano

Regina Cano:Nací y he vivido durante toda mi vida en La Habana, Cuba, la isla de la que no he salido aún y a la cual amo. Vine a esta realidad un 9 de Septiembre. Mis padres escogieron mi nombre por superstición, pero mi madre me crió fuera de la religión que profesaba su familia. Estudié Contabilidad y Finanzas en La Universidad de La Habana, profesión que no desempeño por ahora y que decidí cambiar por hacer artesanías, algo de cerámica y estudiar un poco sobre pintura e Inglés. Ah! Sobre la foto; me identifico con los preceptos Rastafari, pero no soy una de ellos, solo tengo este gorro que uso de vez en cuando, pero les aseguro que no tenía una foto mejor.

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One thought on “Contaminación en La Habana

  • Y no olvidemos la contaminación electromagnética qu
    e son radiaziones no ionizantes
    Por ondas no ionizantes entendemos las ondas de frecuencia las cuales van de 0 hasta 300GHz. aproximadamente, incluyen las radiofrecuencias (líneas eléctricas de alta ten-
    sión, transmisores de radio i TV..) las microondas (teléfonos móviles, hornos, et.. y
    la luz visible.
    Hasta hace bien poco nada se consideraban peligrosas para la humanidad las radiacio-
    nes ionizantes (radiactividad).
    Actualmente los efectos biológicos de las ondas no ionizantes de alta y baja frecuencia preocupan cada vez más.
    .
    todos estamos acostumbrados a la comunicación de masas electronicámente proceden-
    te de la radio y la TV, hacer uso de multitud de aparatos domésticos, no podemos con-
    cebir la vida sin energía eléctrica.
    Un ejemplo el viajar en avión el uso de radares facilita el viaje seguro, (choque entre aparatos) aterrizaje con niebla, emergencias et..
    nadie pone reparos a pasar por rayos x para un examen.

    Cuando las radiofrecuencias interceptan un objeto, las ondas electromagnéticas que las componen pueden ensancharse, comprimirse,transmitir a través suyo o ser absorbido
    por el .
    Si es vivo (biológico), la penetración de toda o parte de esta energía produce efectos perjudiciales(varía según el grado y potencia de exposición, el límite de los efectos bio- lógicos contraproducentes aparece con una tasa de absorción específica (TAE) de 1,1 a 4 W/kg.
    Si se sobrepasa este estándar, las radiofrecuencias interfieren con los fenómenos bioelectricos o alterar la transmisión de información genética.
    Igualmente pueden producir disfunciones en el sistema nervioso, en el comportamien-
    to, en el aprendizaje, en la actividad locomotriz, el ritmo del sueño, afectan los encefalogramas, alterar la presión sanguínea,propiciar taquicardias, afectar la vista y alteraciones hormonales.

    En cualquier caso dependerá siempre del grado de exposición , la fuente yo la exposición directa.

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