Sobreviviendo con los apagones

Señor, danos la luz! Foto: Angel Yu

Por Pedro Pablo Morejón

HAVANA TIMES – Me levanto en medio del apagón, faltan unos minutos para las 6:00 de la mañana cuando el ventilador se detiene. Amanece y todavía a oscuras me tiro de la cama, hay calor, voy al baño y disfruto el abrazo del agua de la ducha sobre mi cuerpo. 

Como es obvio no puedo encender el pequeño fogón eléctrico, por eso abro el refrigerador, tomo un poco de leche en polvo y la agito con agua de la llave. Me cuesta un poco de trabajo hacer que se diluya pero al fin, acompañándola con el pan de la cuota, puedo desayunar, y me consuela saber que después de todo no soy tan fatal, que muchos no tienen leche ni para darle a sus hijos.

Es sábado, día de estar con mi niña. Justo antes de salir descubro la factura del consumo eléctrico. El cobrador, quizás pensando que no me encontraba, la ha deslizado por debajo de la puerta. Irónicamente el dorso del papel reza: “Ahorra por Cuba” y “Enciende solo las luces necesarias”. 

Salgo de la casa, apenas doy unos pasos y un camión se detiene, pregunta a dónde voy, lo abordo y pienso “buena gente el tipo”. En la autopista hay una decena de personas que intentan trasladarse, pero pasa de largo.

“Abogado déjame preguntarte algo” y entonces reconozco que el chofer me conoce, aunque como la mayoría no se ha enterado que hace mucho no ejerzo ni quiero saber nada de eso.  Le aclaro las dudas, que están relacionadas con sus derechos tras un divorcio y comprendo la razón de recogerme. “No es tan buena gente el tipo” -medito.

Al fin estoy con mi hija, le llevo unas cosas y conversamos mucho. Me cuenta de todo y lo que me dice me asusta e impresiona por su madurez y capacidad para entender la realidad a pesar de sus 12 años. Me despido de igual modo que en el reencuentro: Sintiéndonos en medio de un abrazo largo, lleno de amor. Ella se queda un poco triste pero resignada, siempre es así.

El regreso esta vez es una batalla, una larga espera. Abordo un coche tirado por caballos hasta la autopista y de allí un camión privado. Dos horas el regreso y feliz, porque podría ser peor. 

Por suerte ha vuelto la electricidad, la vecina me dice que llegó a eso de las 12:00 M. Caliento el almuerzo, termino y aprovecho para poner frijoles y hacer la comida, no tengo fogón de gas y hay que prevenir, no sea que regrese el apagón.

Y en efecto, son las 4:00 PM y de nuevo se va la corriente, pero tengo la comida hecha y me siento un visionario.

Dicen que en el noticiero explicaron que había roturas y el mantenimiento demora. Hace mucho que no creo nada, es que mienten tanto… supongo que las termoeléctricas salen de circulación al trabajar con maquinarias obsoletas y como no hay suficiente combustible, al menos para el pueblo, los grupos electrógenos no pueden generar energía.  Un drama sin solución.

Antes que caiga la tarde decido bañarme y comer, el móvil está casi sin carga y no encuentro una dichosa vela en toda la casa. Afuera, para matar el calor y el aburrimiento los vecinos conversan de diferentes temas.

Me acuesto y a duras penas logro conciliar el sueño. Me preocupa un pedazo de carne y unos frijoles en el refrigerador. Pueden echarse a perder. Supongo que es cerca de la medianoche cuando viene la corriente, en un momento en que estoy a punto de explotar entre el sudor y el cansancio.

Le doy carga a mi celular y consigo dormir hasta que el ventilador se detiene. El reloj marca las 4:00 de la madrugada, de nuevo otro apagón, es domingo y promete ser un día normal, como cualquiera.

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Pedro Morejón

Soy un hombre que lucha por sus metas, que asume las consecuencias de sus actos, que no se detiene ante los obstáculos. Podría decir que la adversidad siempre ha sido una compañera inseparable, nunca he tenido nada fácil, pero en algún sentido ha beneficiado mi carácter. Valoro aquello que está en desuso, como la honestidad, la justicia, el honor. Durante mucho tiempo estuve atado a ideas y falsos paradigmas que me sofocaban, pero poco a poco logré liberarme y crecer por mí mismo. Hoy soy el que dicta mi moral, y defiendo mi libertad contra viento y marea. Y esa libertad también la construyo escribiendo, porque ser escritor me define.

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2 thoughts on “Sobreviviendo con los apagones

  • El verano está por llegar. Las plantas son viejas y mal mantenidas, pero cuento algo de lo que no se habla y es que los ingenieros, técnicos y operarios escasean, muchos están emigrando y los nuevos no tienen experiencia. El país pierde día a día su mayor tesoro, las personas.

  • Bueno en este país que las termoeléctricas son como los almendrones le reparas un lado y se rompe el otro , creo que es una tragedia que siempre va va estar presente. No queda de otra .. DPEPDPE

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