Puerta de Golpe pueblo oscuro

Por Pedro Pablo Morejón

HAVANA TIMES – Vivo en Puerta de Golpe, Pinar del Río según han leído de otros escritos. Un poblado que se encuentra 15 km al este de la capital provincial. Mide kilómetro y medio de largo, de una sola calle estrecha con algunas poquísimas callejuelas y terraplenes que se unen a la principal. No me crié allí y nunca me he sentido parte de él. Más bien me ha acompañado, por decirlo de algún modo.

Mis orígenes están en un sitio bucólico y hermoso llamado Rio Hondo, oficialmente Barrio Jagua, en el km 101 de La Carretera Central. Aunque en realidad hace mucho no me siento de ningún lado. He tenido esa extraña sensación de no pertenecer a un sitio concreto.

Volviendo a Puerta de Golpe, es como un lugar donde pernocto. Mi vida, mis sueños, todo, transcurre en la ciudad de Pinar del Río. Ahora, con esta locura del coronavirus me veo obligado a permanecer más tiempo en este pueblito que a pesar de todo me persigue. El otro lo comparto desde hace un tiempo con el Entronque de San Diego, que me recuerda la infancia.

Su origen es muy peculiar. Resulta que a principios del siglo XX, en la entonces finca La Mariquilla existía una talanquera sujeta a una cuerda con un objeto pesado que la obligaba a estar cerrada. Cuando alguien entraba se producía un sonido de golpe muy fuerte al cerrarse, y de ahí surgió el nombre del lugar. Había una pequeña fonda en el caserío y los jornaleros cuando iban a almorzar expresaban

-Voy a Puerta de Golpe.

Así quedó el nombre.

Tiene alrededor de 7900 habitantes y es una zona agrícola, fundamentalmente tabacalera. Para tener una idea, Consolación de Sur, municipio al que pertenece, es el más grande en cuanto a volumen de producción de toda la provincia y país, y Puerta de Golpe es, junto a Pilotos, los lugares más productivos de esta hoja. Así que estamos en presencia de uno de los territorios de mayor cultivo del tabaco en todo el mundo.

Tiene, además, unos talleres de metalúrgica en el centro del pueblo, conocida por La Fundición,  con todo el daño ambiental que de ello se deriva. Pasar al atardecer frente a esa industria es todo un reto para los pulmones y vías nasales.

Por fortuna o por desgracia es muy frecuente el cierre de la fundición de metales y construcción de piezas para la agricultura debido a la falta recurrente de materias primas. Entonces los trabajadores suelen ser enviados a labores agrícolas. 

Las fuentes de empleo no son muchas, principalmente La Fundición, las despalilladoras de tabaco o el cultivo de la hoja y algunas viandas por los campesinos.

Como dije de Mendoza, aquí tampoco hay mucha vida. Al igual que en casi todos los pueblitos del interior se pasa mucho trabajo para satisfacer las necesidades básicas de todo ser humano, que ahora se agravan en el contexto de la pandemia.

En el plano cultural solo resalta un sitio que es referencia nacional: El patio de Pelegrín, proyecto comunitario ideado y dirigido por el reconocido artista de la plástica Mario Pelegrín. En él existen talleres de plástica, costura, punto cubano. Se celebran noches de danzones, en fin, es lo único interesante de la vida cultural de este asentamiento, pero como todo lo bueno en Cuba, tiene sus grandes períodos de decadencia.

Sin embargo, no todo es malo. Es tierra de grandes escritores como son el caso de Heberto Padilla, nacido aquí y uno de los mejores poetas cubanos de cualquier tiempo, lamentablemente reprimido en aquel funesto período conocido como El Quinquenio Gris. De aquí es Rodolfo Duarte, premio Carpentier de narrativa en el año 2013, quien ha ganado también importantes concursos literarios internacionales. 

Y es un paraíso de agua, lo más necesario para el cuerpo después del oxígeno.

Pero en el balance general Puerta de Golpe sigue en deuda con sus habitantes, quizás de ahí venga una cuarteta de bajo nivel surgida hace muchos años, que lo resume todo, y que en el underground cultural puertegolpeño no deja de estar en el hit parade:

Puerta de Golpe pueblo oscuro
con su calle estrecha y larga,
si el mundo tuviera nalga
Puerta de Golpe fuera el culo.

 



Pedro Morejón

Soy un hombre que lucha por sus metas, que asume las consecuencias de sus actos, que no se detiene ante los obstáculos. Podría decir que la adversidad siempre ha sido una compañera inseparable, nunca he tenido nada fácil, pero en algún sentido ha beneficiado mi carácter. Valoro aquello que está en desuso, como la honestidad, la justicia, el honor. Durante mucho tiempo estuve atado a ideas y falsos paradigmas que me sofocaban, pero poco a poco logré liberarme y crecer por mí mismo. Hoy soy el que dicta mi moral, y defiendo mi libertad contra viento y marea. Y esa libertad también la construyo escribiendo, porque ser escritor me define.

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4 thoughts on “Puerta de Golpe pueblo oscuro

  • Hola amigo Pedro:
    Como siempre, me deleito con tus crónicas, tus escritos son muy variopintos, tienes la cualidad de saber describir los escenarios, !bravo por tí! Sigue contando tus historias en medio de los diarios deprimentes que solo hablan de la pandemia, nuestro circulo vicioso actual, porque eres un soplo de aire fresco. Un abrazo.

  • Me gustan estas historia de los pueblos perdidos en el tiempo, me gusta viajar, desde niño lo hacía con frecuencia, y cuando pasábamos por un pueblo que nunca nos deteníamos me hacía mi propia historia, en muchos de estos pueblos siempre miraba la vida como una película silente, hoy cuando viajo estos pueblos son los que me gusta parar y si encuentro un alquiler me quedo un par de días, siempre encuentras una historia interesante.

  • Gracias amiga Irina. Es un honor para mi que te gusten mis escritos

  • Puerta de Golpe es uno de esos pueblitos como muchos otros que se encuentran detenidos en el tiempo, y que no tiene ningún atractivo, pero que algunos tenemos buenos recuerdos de él. Al leer tu escrito, mi imaginación me llevó alrededor del año 1996, cuando estuve en escuela al campo, en la recogida de tabaco. Recordarás que tu mamá, tía Mirian como cariñosamente le decía, me abrió las puertas de tu casa para que al regresar de la faena del campo no tuviera que alojarme en un campamento “preparado” para los estudiantes, con muy malas condiciones. Fueron unos días que nunca olvidaré, pues me sentía como en mi propia casa. Y ahora al adentrarme en tu crónica quedé atrapado en esos recuerdos nuevamente y hasta me invade un poco la tristeza pues es difícil olvidar las atenciones de tía Mirian, que ya no está entre nosotros.

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