La pregunta del millón

Por Pedro Pablo Morejón

Miles de pinareños se encuentran bajo vigilancia sanitaria tras el repunte de la COVID-19. Foto: Ventura de Jesús García / granma.cu

HAVANA TIMES – Recientemente, en el programa Mesa Redonda, se informó sobre el grado de eficacia de los candidatos vacunales Abdala y Soberana 02, se mostró al primero en el cuarto lugar, en comparación con las vacunas reconocidas por la Organización Mundial de la Salud.

Bravo por esos científicos que a golpe de tesón e inteligencia pueden exhibir los logros de nuestra ciencia médica.

Sin embargo, más allá de la inmunización a los profesionales de la Salud, militares, policías y parte de la población de La Habana, para el resto del país no se estableció fecha de inicio de una intervención sanitaria masiva.

Dicha transmisión se desarrolló en un clima de triunfalismo que me hizo recordar los meses de junio y julio del pasado año, cuando los medios oficiales preconizaban el fin de la Covid 19 en Cuba, contrastando la inminente victoria del sistema cubano con la triste realidad que estaban padeciendo muchas naciones, especialmente los Estados Unidos.

Y ya todos sabemos lo que vino después: un segundo brote a finales de año y un tercero más agresivo en este 2021 que amenaza con colapsar al Sistema de Salud.

En Cuba las cifras diarias de contagios por coronavirus rondan los 3000 casos [en una población de 11.2 millones] y todo indica que pueden seguir aumentando de forma gradual. 

Pero el Gobierno, lejos de comenzar la vacunación o al menos ofrecer información veraz sobre esta, sostiene una propaganda delirante sobre la épica de Abdala y Soberana 02, al tiempo que insiste en que la mejor vacuna es el cumplimiento de las medidas y protocolos sanitarios, un falso axioma que se viene escuchando desde el mismo inicio de esta pandemia, que ya arribó a los 15 meses de presencia en territorio nacional.

¿Cuándo comenzará la vacunación masiva? Es una interrogante que por estos días corre de boca en boca y hasta ahora todos ignoran la respuesta.

“Es la pregunta del millón”, me dijo un amigo que se desempeña como funcionario en la dirección de Salud de mi provincia.

Como las autoridades no explican nada a través de su prensa-megáfono, la gente rumora que el atraso para vacunar se debe a la escasez de jeringuillas. Algo plausible si observamos que aquí carecemos de casi todo.

La única respuesta concreta del Gobierno consiste en un paquete de medidas aprobadas desde el 28 de junio que van encaminadas a restringir aún más la libertad de movimiento, cerrar los pequeños negocios privados que mal viven en medio de las carencias y un aumento de la represión contra todo aquel que viole las medidas sanitarias.

Estas medidas, como es justo observar, en más de un año no han producido el efecto deseado y que de seguro se traducirán en un agravamiento de la situación social y económica que estamos padeciendo.

Y es que según lo que puede interpretarse de la versión oficial, la existencia de esta triste pandemia, que ya ha cobrado la vida de miles de personas en nuestro país, se debe en gran parte a las indisciplinas sociales derivadas de la baja percepción del riesgo.  Parece que Cuba es el único país del mundo donde los gobernantes culpan a los ciudadanos por los estragos de la enfermedad.

Y para colmo, en el momento de redactar este escrito un huracán se aproxima a nuestras costas. Es que cuando creemos haber tocado fondo siempre ocurre un hecho para hacernos sentir que todavía puede ser peor.

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Pedro Morejón

Soy un hombre que lucha por sus metas, que asume las consecuencias de sus actos, que no se detiene ante los obstáculos. Podría decir que la adversidad siempre ha sido una compañera inseparable, nunca he tenido nada fácil, pero en algún sentido ha beneficiado mi carácter. Valoro aquello que está en desuso, como la honestidad, la justicia, el honor. Durante mucho tiempo estuve atado a ideas y falsos paradigmas que me sofocaban, pero poco a poco logré liberarme y crecer por mí mismo. Hoy soy el que dicta mi moral, y defiendo mi libertad contra viento y marea. Y esa libertad también la construyo escribiendo, porque ser escritor me define.


One thought on “La pregunta del millón

  • el 3 julio, 2021 a las 10:56 pm
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    No es fácil producir tantas dosis de la vacuna, y mucho más en un país que no puede producir ni calabazas. Mi deseo es que la vacuna sea muy efectiva, pero está por ver es la eficacia real, no la del ensayo clínico, porque aún no han publicado los datos del ensayo clínico y no ha sido aprobada. También hay que ver cómo se comporta con otras variantes del virus. Nada justifica el no haber aceptado donaciones de otras vacunas, por si acaso, pero una vez más el orgullo del gobierno puede perjudicar al pueblo.

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