La dicha de no necesitar un medicamento

Una farmacia en La Habana

Por Pedro Pablo Morejón

HAVANA TIMES – Una mañana, a finales del 2021, desperté sorprendido con un escozor en las piernas y ya en la tarde mis muslos presentaban una erupción que me hizo pensar en la escabiosis, pero recordé que en el 2015 padecí algo similar y una dermatóloga me diagnosticó una especie de hongo que es muy común, cuyo tratamiento requería tolnaftato o ketoconazol.

En aquel momento resolví con el tolnaftato pues era el único que hallé en las farmacias.

Me reuní con la doctora y nuevamente el mismo diagnóstico, lo difícil es que ahora no encontraba ninguno de esos fármacos.

Comencé a averiguar entre amigos y conocidos hasta que conseguí un tubo de ketoconazol muy gastado que apenas sirvió para dos días.

El problema se agravó, la erupción había avanzado hacia los glúteos y los brazos.

Por suerte, como un milagro, la erupción y consiguiente picazón comenzaron a ceder y a finales de febrero de este año la piel había recuperado toda su limpieza hasta el presente, sin necesidad de aquellos medicamentos.  Fue una dicha.

Pero surgió otro problema, la presencia de espuma en mi orina.

Me dediqué a investigar sobre el asunto y descubrí que entre las causas principales se encuentran las siguientes: deshidratación, infección urinaria, diabetes, cálculos en los riñones e insuficiencia renal, que es la más usual en estos casos.

Llevo una vida de hábitos sanos, conozco mi cuerpo y por eso solo me preocupó la posibilidad de una insuficiencia renal. A mi mente acudieron imágenes de diálisis, trasplantes renales, muerte y más. Me preocupé.

No temo a la muerte, pero tampoco deseo dejar esta vida siendo todavía joven. Contacté a una enfermera muy buena amiga, quien a su vez me recomendó con un doctor. Como todo era “por la izquierda” debí colarme en el Hospital, esperar el pase de guardia en la mañana y abordarlo.

Fue muy amable y me prescribió un montón de análisis que no vale la pena describir aquí. Los pude hacer todos menos un ultrasonido para descartar posibles litiasis (piedras), pues le había comentado que hace años padecí de cólicos nefríticos.

Pues bien, resulta que el día fijado para el ultrasonido no había gel y al igual que las personas que se encontraban allí, tuve que retirarme sin poder realizarlo.

Cuando llegaron los resultados, recibí la buena noticia de que mis riñones filtraban eficientemente la sangre que transportaba los deshechos del organismo, que el asunto radicaba en la presencia de arenilla cálcica, o sea, diminutos cálculos.

Algo que no representa un gran problema, las puedo eliminar en modo fácil, solo bebiendo mucho líquido.

Y no necesito de un medicamento

¿Acaso no es una dicha?

———

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Pedro Morejón

Soy un hombre que lucha por sus metas, que asume las consecuencias de sus actos, que no se detiene ante los obstáculos. Podría decir que la adversidad siempre ha sido una compañera inseparable, nunca he tenido nada fácil, pero en algún sentido ha beneficiado mi carácter. Valoro aquello que está en desuso, como la honestidad, la justicia, el honor. Durante mucho tiempo estuve atado a ideas y falsos paradigmas que me sofocaban, pero poco a poco logré liberarme y crecer por mí mismo. Hoy soy el que dicta mi moral, y defiendo mi libertad contra viento y marea. Y esa libertad también la construyo escribiendo, porque ser escritor me define.

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2 thoughts on “La dicha de no necesitar un medicamento

  • El bien más preciado es la salud. Me alegro por usted, pero pienso en las personas de la tercera edad que no tienen medicamentos, que hacen colas en las farmacias para tratar de comprar lo que llegue, y pagarlos bien caros. En Cuba tener un médico amigo es tener un central (de los de antes, los que eran eficientes).

  • Más que una dicha es como sacarse una lotería ,por lo menos en este país que como ya dijiste la ausencia de medicamentos ya es casi permanente ,y si a eso le sumamos que la venta de los mismos es por consultorios y ver si tienes la suerte de conseguir el medicamento indicado.Ya se pueden imaginar mejor tratar de no enfermar…

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