Hijos de puta

Por Pedro Pablo Morejón

HAVANA TIMES – Lo conozco hace años. Es de mi pueblo y todavía me parece que lo veo allí, jugando fútbol junto a otros muchachos del barrio, en la cancha improvisada de un terreno al costado del politécnico, donde se graduó de un técnico medio sin futuro. 

En realidad no hay futuro para casi ningún graduado en Cuba, sea de una carrera media o de nivel superior, valga la acotación.

Entonces era un jovencito delgado, casi enjuto, tan alto que parecía lo que en Cuba decimos una vara de tumbar gatos.

Solía ser monotemático en sus expresiones. Le gustaba discutir sobre eso que llaman el más universal de los deportes. Que si Messi, que si Cristiano, que si el Barza, que si la Champions, como si la vida le fuera en ello.

Era el típico millenials que solo sabe hablar de fútbol, reggaetón o videojuegos. 

Pues bien, hace un tiempo ingresó en el Ministerio del Interior, pasó unos cursos, parece que hizo musculación a juzgar por la complexión atlética que ha alcanzado, y con el tiempo se ha convertido en un teniente, jefe de Sector de un pueblito cercano.

Lo he visto de vez en vez y nos saludamos educadamente. Ahora luce más arrogante, como si su nueva condición lo hiciera un hombre de estatus.

Por estos días coincidí con él. Viajábamos en un auto junto a otras personas, todos del mismo pueblo. Allí se vanaglorió del respeto que impone en su nuevo cargo, sobre todo, de la inmensa cantidad de multas que ha impuesto por estos días de pandemia.

-Cuando estoy aburrido me monto en la moto y voy a x lugar y aplico unas 6 o 7 multas- dice al tiempo que sonríe como si hubiera participado de un acto heroico.

Me sorprendió su desparpajo al admitir la multa de $2000.00 que propinó a una señora de avanzada edad. Según relata, fue al mediodía. La anciana le explicaba que se había bajado el nasobuco para tomar un refresco, que es diabética, tenía hambre y venía de una cola en la farmacia.

Fingí como si no lo escuchara, sin embargo, en este punto debí contenerme para no espetarle algo así como – ¿Por qué eres tan hijo de puta? Al final, por lo que parece, los oyentes le celebraban la gracia.

Estamos bajo el ataque de un virus demasiado contagioso, que ha causado la pérdida de vidas humanas, además de secuelas en el resto de los infectados, de ahí que los gobiernos responsables han debido tomar medidas para controlar el flagelo, algunas muy duras y restrictivas, aunque necesarias.

Pero no es justo el extremismo y el regodeo con dañar a los demás. Lamentablemente he visto mucho de eso por estos tiempos.

Este joven es uno de tantos que cumplen a cabalidad el rol de verdugos que les ha sido encomendado. Parece que no razonan. Son los perros descritos por George Orwell en su novela de 1945, Rebelión en la granja. Son los que llegado el momento no dudarán en masacrar a su propia gente.

No es ocioso afirmar que en esos cursos de la policía cubana el lavado de cerebro y adoctrinamiento jueguen un papel prioritario.

Escribí hace unos meses sobre la gente buena en Cuba… pues bien, no hay que confundirse, también hay mucho hijo de puta suelto.

Lea más del diario de Pedro Pablo Morejón.

Pedro Morejón

Soy un hombre que lucha por sus metas, que asume las consecuencias de sus actos, que no se detiene ante los obstáculos. Podría decir que la adversidad siempre ha sido una compañera inseparable, nunca he tenido nada fácil, pero en algún sentido ha beneficiado mi carácter. Valoro aquello que está en desuso, como la honestidad, la justicia, el honor. Durante mucho tiempo estuve atado a ideas y falsos paradigmas que me sofocaban, pero poco a poco logré liberarme y crecer por mí mismo. Hoy soy el que dicta mi moral, y defiendo mi libertad contra viento y marea. Y esa libertad también la construyo escribiendo, porque ser escritor me define.


4 thoughts on “Hijos de puta

  • el 10 abril, 2021 a las 12:27 pm
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    Casi todos estos policias jovenes se meten en el cuerpo policial porque no tienen otras opciones, su falta de seso y poca cultura son factores que los ayudan a entrar en esa carrera. Esas multas que ponen son puntos para ellos, igual que los llamados “Caballitos”, que se apostan en lugares ocultos para ponerle multa a los choferes, la mayoria de las veces son injustas, o por nimiedades, ni siquiera pueden escuchar razones ni disculpas, usan su cargo como abuso de poder. Son tipos bajos y desagradables con los ciudadanos. Y si coincido en que hay que cambiar el nombre del post, la madre no tiene que pagar la culpa del hijo, aunque la familia influye en la educación. En estos tiempos de pandemia ellos se estan despachando en sus maldades.

  • el 2 abril, 2021 a las 3:52 pm
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    Gracias David. Respeto su opinión, pero desde mi ángulo HP es como esas frases idiomáticas cuyo significado no es el que su semántica parece indicar, no es mas que una expresión para significar que alguien es mala persona.

  • el 2 abril, 2021 a las 2:39 pm
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    Lo más triste de todo esto es que hay muchas personas como esas; gente que vimos nacer y de la noche a la mañana se tornan malévolas, indolentes, sinvergüenzas, abusadoras con los más vulnerables, y si tienen una posición de poder la emprenden con el pueblo, que es de donde mismo salieron y a donde pertenecen. O sea, se viran contra su propia gente.
    Por cierto, no me gusta el título del post, creo que deberíamos ir desterrando ese tipo de frases; se puede insultar a las personas sin que la culpa recaiga sobre las madres. Es una expresión machista que hemos heredado y usamos sin pensar que sirve para naturalizar la culpa sobre las mujeres, relacionarlas con las cosas negativas, etc.
    Por lo demás, siempre lo leo a usted con agrado.

  • el 1 abril, 2021 a las 1:13 pm
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    Todos los cuerpos policiales y militares son un laboratorio en cuál se te da aparentemente un poder a cambio de tu alma. Es algo oscuro que se esconde en la sombra de la dictadura vivir como vive el pueblo cubano no es vivir,es tiempo que el pueblo cubano se libera de ésa dictadura draconica

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