El gran Palmiro

Palmiro Gutiérrez Pérez

Por Pedro Pablo Morejón

HAVANA TIMES – Alguien dijo que somos olvido. No sé exactamente de dónde recuerdo la frase, pero es cierto que sí, somos olvido.

Porque un día la muerte nos reclamará y cruzaremos la frontera del misterio más grande de la existencia humana. A partir de entonces viviremos en el recuerdo de los hijos y nietos que hayamos dejado (si es que los dejamos), y quizás, en algunos o muchos de nuestros contemporáneos, sean amigos, enemigos, o conocidos.

Después correrán los años a un ritmo vertiginoso, digamos que llegará una época en que tres generaciones de nuestros descendientes también se hayan marchado.  Entonces seremos tal vez un epitafio de una tumba desconocida. Ya nadie tendrá memoria de nosotros, los mortales comunes.

Sin embargo, solo una minoría consigue trascender a la muerte y vencer al olvido. Algunos tristemente, porque dejan una estela de odios, crímenes, mentiras y un legado de ruina total sobre los pueblos.

Otros son recordados por su gloriosa contribución al bienestar humano, porque lo importante es que sea para bien, de nada sirve trascender para resultar condenados por la historia.

Y la historia de Consolación de Sur será generosa con Palmiro Gutiérrez, de quien por estos días de octubre se cumplen 104 años de natalicio.  Hombre campechano, autodidacta de notable cultura y de un carácter jovial que le granjeó el cariño y respeto de cuantos le conocimos, que fuimos muchos en su longeva vida.

Palmiro es reconocido como el historiador natural de este municipio. Ha sido durante años fuente de consulta para estudiantes y profesionales de la historia, pues sus investigaciones en este campo poseen un caudal de información auténtica y abundante sobre los orígenes de Consolación, derivándose de ellas casi todas las versiones y trabajos sobre la localidad.

Su vida es un ejemplo de superación personal, pues aunque no pudo pasar de la enseñanza primaria, debiendo ejercer desde adolescente los más disímiles oficios, a fuerza de voluntad ya era, en la década de los 50 del pasado siglo, un periodista avezado.

Sus artículos iban desde la sátira hasta la crítica más profunda de los problemas de la sociedad cubana en la etapa republicana. Trabajó para varios medios de prensa de la provincia hasta fundar su propio periódico titulado “Consolación gráfico”.

En el año 2004 tuve el placer de conocerlo y honrarme con su amistad. Siempre enérgico y sonriente a pesar de sus casi 90 años, cargado de documentos y encargos de amigos a quienes tramitaba declaraciones juradas y otros asuntos  en la ONAT (Oficina de Administración Tributaria) porque no era hombre de descansos.

-¿Por qué no seguiste ejerciendo el periodismo? -le pregunté en una ocasión

-Porque no quise seguir trabajando para estos comunistas -respondió.

Pero eso sí, fue un hombre sin odios, asequible para todos.

Y lo recuerdo también en aquellas tardes de escritura, sentado frente a su vieja máquina de escribir Underwood, porque Palmiro fue, además, una especie de juglar de la literatura. Escribía sus textos con un estilo jocoso, que han trascendido a estos tiempos como “Palmiradas”.

Algunos de sus títulos fueron: Abogado singular, La corneta no funcionó, Ridícula pelea o, El robo del timón.

Palmiro fue un hombre tan peculiar que desde 1998 había escrito su duelo de despedida. Falleció a los 95 años de edad, el 13 de enero del 2012, a causa de una neumonía. A su entierro acudió mucho pueblo y conforme a su voluntad tocó la banda municipal una canción para él y, también conforme a su voluntad, se repartió pan con dulce de guayaba a las 12:00 de la noche.

De su escrito de auto despedida extraigo el último fragmento:

…Gracias a todos y les expreso mi pena de no estar junto a ustedes en los momentos que se despidan de este mundo, no obstante, sepan que si existe el más allá (que dudo) estaré esperándolos para servirles en lo que me sea posible.

Cuando terminen de leer u oír estas insípidas líneas, exclamaran: “Esta es la mierda más grande que hombre alguno ha escrito” ¡Pero no olviden que es mi última Palmirada!

Gracias a todos.Palmiro Gutiérrez Pérez

Grande Palmiro, por tu bondad, tu alegría y la huella que dejaste en la cultura de Consolación del Sur, siempre serás recordado.

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Pedro Morejón

Soy un hombre que lucha por sus metas, que asume las consecuencias de sus actos, que no se detiene ante los obstáculos. Podría decir que la adversidad siempre ha sido una compañera inseparable, nunca he tenido nada fácil, pero en algún sentido ha beneficiado mi carácter. Valoro aquello que está en desuso, como la honestidad, la justicia, el honor. Durante mucho tiempo estuve atado a ideas y falsos paradigmas que me sofocaban, pero poco a poco logré liberarme y crecer por mí mismo. Hoy soy el que dicta mi moral, y defiendo mi libertad contra viento y marea. Y esa libertad también la construyo escribiendo, porque ser escritor me define.


2 thoughts on “El gran Palmiro

  • el 20 octubre, 2021 a las 1:26 pm
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    Un gran hombre JuanaBacalao, muy querido y respetado por la gente por su sencillez y gran cultura. A pesar de sus 90 siempre andaba alegre y con muchos deseos de vivir .

  • el 19 octubre, 2021 a las 8:47 pm
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    tipo grande! hasta de su muerte se burla! hoy existe poca gente asi. gracias por su escrito.

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