El declive de Yunior

Por Pedro Pablo Morejón

HAVANA TIMES – Desde el lunes 15 de noviembre, ante la imposibilidad de ser contactado por sus compañeros, dentro de la oposición cubana comenzó a correr la noticia de la desaparición de Yunior García Aguilera, principal promotor de la marcha cívica convocada para ese día, y quien el domingo anterior había sufrido un mitin de repudio frente a su apartamento.

La duda empezó a disiparse cuando el 17 de noviembre, a través de su cuenta de Facebook, el líder opositor informó de su arribo a España.

El líder del movimiento Archipiélago, Yunior García, posa para una foto en su casa del barrio San Agustín de La Habana, el 12 de noviembre. Foto: Adalberto Roque (AFP)

“Muchas gracias a todos los amigos que se han preocupado por nosotros. Llegamos a España, vivos, sanos y con las ideas intactas. Tenemos que agradecer a muchas personas que han hecho posible este viaje. Llevo varios días sin comunicación y necesito actualizarme sobre la situación de otros miembros de Archipiélago. Muy pronto contaremos la odisea. ¡Un abrazo”

Sin embargo, aún persistía la idea entre algunos de los miembros de la plataforma Archipiélago, conjeturando la posibilidad de una farsa para encubrir la desaparición.

Todo se aclaró el mismo día cuando varios medios internacionales confirmaron la llegada de Yunior a Madrid, quien posteriormente ofreció varias declaraciones:

“Hay cosas que nunca sabré sobre mi salida de Cuba. Si me dejaron viajar a España es porque el régimen lo consideró una victoria. La estrategia era mantenerme incomunicado para silenciarme, y lo único que tengo es mi voz. No me podía quedar callado. Por eso decidí salir de Cuba”

“Quiero volver a la Isla, mi intención no es pedir asilo a España. Si me quedaba en Cuba me iba a convertir en lo mismo que critico. Tenía que volver a curarme esa rabia para poder retomar la lucha cuando mi vida y la de mi esposa no corran peligro en Cuba. Si me quitan mi voz ellos ganan, yo escapé de una muerte en vida. Si me condenaban me convertían en un símbolo. Necesitaban anularme como persona y casi lo logran”

“Sé que mi salida de Cuba ha sido un golpe […]. En ningún caso esto significa renunciar a lo que creo, renunciar a mis principios o renunciar a lograr construir un país mejor. Yo no voy a renunciar a eso […]. Estoy pensando en volver”

Ante dicho suceso, dentro de la oposición se han dado las más disímiles reacciones, yendo desde la comprensión hasta los ataques de descrédito contra el dramaturgo, algunos, incluso, lo acusan de ser un agente de la Seguridad del Estado.

Por otro lado, el régimen ha usado el acontecimiento para burlarse de Yunior y sus seguidores. A modo de ejemplo, el programa televisivo Con Filo, que se transmite por el canal Cubavisión de la televisión estatal, se dedicó todo el tiempo a la chota vulgar del hecho, evidenciando, una vez más, cuan cutres y carentes de profesionalidad pueden llegar a ser estos megáfonos de la Dictadura, en su intento por desacreditar a quienes levantan las voces para condenar a sus amos.

Pero más allá del hecho, mis análisis me indican que la salida de Yunior García Aguilera representa, además del declive de su liderazgo, un duro golpe para la causa de la democracia en Cuba.

La historia se empeña en mostrarnos, una vez más, que los mesianismos terminan en fracaso, pero lamentablemente el cubano, como muchos pueblos latinoamericanos, no aprende de las lecciones.

Ahora muchos están decepcionados, incluso lo juzgan, pero debemos aceptar que, salvo honrosas excepciones, la mayoría podemos quebrarnos. Es muy difícil blindarse frente a las campañas de descrédito que sufren los opositores. Si a eso le sumamos las amenazas, el acoso, las detenciones, golpizas, las prisiones, la muerte…

Pocos hombres podrían enfrentar estas pruebas. Los seres humanos estamos diseñados para buscar el bienestar, y ser feliz es un derecho legítimo. A Yunior no podemos culparlo. Luchó dentro del monstruo hasta donde llegó su coraje o le permitió su sentido de autoconservación.

No es momento para condenas, sobre todo, cuando muchos de quienes le juzgan no estuvieron ahí, en la primera línea para defenderlo.

Debemos aceptar, de una vez y por todas, que la lucha por ser libre, más que la obra de un líder es el imperativo de cada ser humano.  

Lea más del diario de Pedro Pablo Morejón aquí.

Pedro Morejón

Soy un hombre que lucha por sus metas, que asume las consecuencias de sus actos, que no se detiene ante los obstáculos. Podría decir que la adversidad siempre ha sido una compañera inseparable, nunca he tenido nada fácil, pero en algún sentido ha beneficiado mi carácter. Valoro aquello que está en desuso, como la honestidad, la justicia, el honor. Durante mucho tiempo estuve atado a ideas y falsos paradigmas que me sofocaban, pero poco a poco logré liberarme y crecer por mí mismo. Hoy soy el que dicta mi moral, y defiendo mi libertad contra viento y marea. Y esa libertad también la construyo escribiendo, porque ser escritor me define.


5 thoughts on “El declive de Yunior

  • el 29 noviembre, 2021 a las 11:32 am
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    Excelente reflexión! Pronto saldrá una mía en similar tono.

  • el 23 noviembre, 2021 a las 1:45 am
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    lo que anularía la necesidad de un mesías es una propuesta de gobierno directa y completa. el equivalente a la ideología que tienen los que están a favor del sistema en función……si Yúnior no es un peón jugado por el gobierno, entonces su lucha era romántica.

  • el 21 noviembre, 2021 a las 12:14 pm
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    debemos ya de una vez olvidarnos de un mesias libertador, empujemos todos y la dictadura no tendra espacio de maniobra.

    eso si, hay que aprender que ellos llegaron a sangre y fuego, son asesinos, son criminales y son unos bandoleros, de siempre, no se van a ir con flores blancas.

    la solucion de cuba, lamentablemente pasa por la sangre nuevamente.

  • el 21 noviembre, 2021 a las 1:16 am
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    Yunior no pudo resistir porque no recibió el apoyo necesario. Después del 11J muchos pensamos que sería fácil volver a sacar a la gente a la calle, pero no fue así, ese fue su error táctico. Frente a su casa había 100 personas, pero los miles que viven en su barrio no salieron a apoyarlo, lo dejaron solo. El día 15 nadie salió, el gobierno mantuvo presos o bajo vigilancia a unas mil personas en toda la isla, con eso y el miedo generalizado fue suficiente. Nadie fue capaz de vestirse de blanco y sentarse en la acera, frente a su casa. Todos los pueblos necesitan un líder, alguien que mueva las masas, ese podría haber sido Yunior, pero es que las masas no se movieron. Desgraciadamente el gobierno ha cogido un segundo aire, ahora le es suficiente con repartir un poco de pollo y tratar de disminuir los apagones. Yunior hizo muy bien, ¿por qué inmolarse él solo? Es joven, bien preparado, y la vida es una sola, no vale la pena sacrificarse por un pueblo que prefiere emigrar a luchar. Pedro Pablo, creo que la fruta no está madura.

  • el 20 noviembre, 2021 a las 7:10 pm
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    Tienes razón, no es momento para condenas. Hay demasiadas “voces” en las redes en la cómoda posición de espectadores, en ese circo romano donde los que continúan en la isla son los únicos gladiadores. Dicho sea de paso que los gladiadores andan descalzos, sin armas y sus contrincantes se acompañan de leones o hienas. Lastimosamente la idea del mesías continúa muy arraigada en los cubanos de “adentro” y de “afuera”.
    ¡Saludos!

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