Cuba: ¿Realismo mágico o realismo sucio?

Por Pedro Pablo Morejón

HAVANA TIMES – En nuestra cotidianidad suceden cosas que bien pudieron inspirar a Gabriel García Márquez, el más conocido exponente del realismo mágico, ese estilo literario de mostrar lo irreal como si fuese verdadero.

O iluminar al también finado Charles Bukowsky, aunque por suerte para la posteridad tenemos a un Pedro Juan Gutiérrez, cuya narrativa refleja lo sórdido de nuestra sociedad en una demostración del mejor realismo sucio, a lo cubano.

Lo cierto es que lo de Cuba es realismo del mágico o del sucio, dependiendo del lente con que miremos. Vean este caso:

Es un día “normal” de esta semana. Me levanto a las 6:00 am, desayuno lo mismo de siempre, pan de la cuota, el nuestro de cada día, y café con leche. Esta última la consigo en el mercado negro, a un precio muy caro para mis ingresos.

No soy como la mayoría que ante tantas carencias se han acostumbrado a no desayunar, muchos toman un buche de café y así salen a enfrentar la vida. Me aseo, me visto y salgo a “coger botella” como se le llama al acto de pedir de favor que te transporten.

Donde vivo es escaso el servicio público, e igual ocurre en los pequeños pueblos y campos del país. Las carreteras se ven congestionadas de gente en la misma faena. No lo advertimos bajo la fuerza de la costumbre, pero supongo que el extranjero que nos observa por primera vez reciba la sensación de visitar un país en guerra con miles de desplazados.

A la media hora se detiene un camión, todos trepamos felices por el sucio volteo, gracias al conductor, el buen samaritano del momento, que decidió recogernos por simple caridad.

-Hoy el transporte está bueno- exclama alguien

No se le puede culpar el masoquismo, aquí la perspectiva es diferente. Lo habitual es moverse en ese tipo de vehículos, o en camiones privados no muy confortables y con precios nada módicos. Lo cierto es que no estamos acostumbrados a un medio decente de transportación, y mucho menos esperar poco tiempo en las paradas.

Pero me pongo fatal, porque el camión toma un desvío y nos deja a 3 km de la ciudad. En ese sitio las guaguas no son frecuentes y pasan repletas, así que opto por abordar un coche tirado por caballos. Sí, en pleno siglo XXI la tracción animal continúa siendo una alternativa para los cubanos de a pie. El viaje dura unos 20 minutos y la gente tiende a conversar sobre cualquier asunto.

Un señor entrado en años narra la detención de un vendedor de langosta. Algunos la compran “por la izquierda” en el puerto pesquero de La Coloma, para revenderla en el mercado informal. Resulta que se hacía pasar por médico para burlar la vigilancia, hasta que fue descubierto por una patrulla.

-¡El tipo se creía listo!- afirma sonriente, con expresión triunfalista.

Hago un esfuerzo por mantener la boca cerrada, pero no lo consigo.

-¡Qué cosa más triste!- exclamo con la mirada en el sujeto, quien me observa sin replicar nada, por eso continúo- Lo más normal del mundo es que cualquier persona tenga la posibilidad de comprar langosta, camarón, bonito, lo que sea, con el salario que le pagan por su trabajo, y más en un país rodeado de mar como el de nosotros, así no habría gente como ese que se hacía pasar por médico, pero como el Estado la exporta y no te la vende…..

Lo dejo ahí. El hombre hace silencio al verse sin réplica y la gente me observa asintiendo con gesto discreto.

Llego al trabajo y es lo de siempre, papeles y más papeles que no aportan nada sustancial al bienestar colectivo. Hubo un tiempo en que me cuestionaba la utilidad de haber estudiado. Me pesa gastar el tiempo en actividades intrascendentes.

En la tarde salgo rumbo a la estación. Recibo una noticia que por frecuente ya no sorprende: tren cancelado.

A tres cuadras abordo una guagua. Llego a la autopista bajo una llovizna persistente. Una amiga comparte su paraguas mientras esperamos a otro buen samaritano. A la hora, ya de noche, estoy en el portal de mi casa, titiritando de frío, tan mojado que parezco sacado del fondo de una piscina. Mi mayor preocupación no es resfriarme, está en los zapatos: son nuevos y espero que no se pudran o descosan, me tienen que durar, porque costaron un salario…

Pedro Morejón

Soy un hombre que lucha por sus metas, que asume las consecuencias de sus actos, que no se detiene ante los obstáculos. Podría decir que la adversidad siempre ha sido una compañera inseparable, nunca he tenido nada fácil, pero en algún sentido ha beneficiado mi carácter.Valoro aquello que está en desuso, como la honestidad, la justicia, el honor. Durante mucho tiempo estuve atado a ideas y falsos paradigmas que me sofocaban, pero poco a poco logré liberarme y crecer por mí mismo. Hoy soy el que dicta mi moral, y defiendo mi libertad contra viento y marea. Y esa libertad también la construyo escribiendo, porque ser escritor me define.

5 comentarios sobre “Cuba: ¿Realismo mágico o realismo sucio?

  • Es cierto que vivimos como nunca antes, desde que vamos a la escuela nos hablan de lo malo del capitalismo y sale en las pruebas de fin de curso, increíble el poder de la educación y las comunicaciones, trabajar sobre la mente de los niños, he visto como se deteriora el país y no tiene que estar por medio el cacareado bloqueo, la mala educación a la hora de hablar, como se dicen malas palabras, en un párrafo cuantas palabrotas, que quiso decir, por cuanto el cubano hablaba de esa manera, pobre pero con respeto, todas las familias luchaban por tener una educación y que su apellido fuera reconocido en los pueblos o en la comunidad, donde quedo esa historia donde quedo esa cuba de mis abuelos, esa es la cuba que queremos

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  • Despues de salir de cuba hace 54 anios volvi hace 17 anios y me preguntaba Pedro que hace toda esta gente en las carreteras esperando botella cuando pregunté me dijeron que iban a trabajar de p—- el caso, gracias a dios que mis padres me trajeron a vivir al monstruo.

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  • No Realismo ni mágico, ni sucio. Es miseria sostenible y a pepe coj…. ¡Pobre y cobarde pueblo!

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  • Díaz- Canel sigue anunciando con su cara dura caos permanente en Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Brasil para disimular la falta en Cuba de pollo, pescado, huevos, mariscos, medicamentos, viandas, frutas y hortalizas,
    preservativos, jabon de lavar y baño, leche en polvo, gasolina, diesel, etc, etc, etc. El paro en Ecuador terminó hace dos meses, entérate.

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