Travesía mañanera en La Habana…

Por Paula Henríquez

Transporte público en La Habana. Foto: cubadebate.cu
Transporte público en La Habana. Foto: cubadebate.cu

HAVANA TIMES — Ya sé que el tema del transporte en Cuba ha sido llevado al papel muchas veces, pero siento que siempre queda mucho por decir o tal vez quedan los deseos de desahogarse, no estoy segura. Usualmente me traslado al trabajo en una guagua (bus) de mi centro laboral, es bastante estable, pero, como suele suceder, se rompe en ocasiones y es ahí donde comienzan mis dolores de cabeza, más que dolores de cabeza, mis ganas de desaparecer.

Les cuento que vivo en Marianao y trabajo en el Vedado. Nunca viajo sola, sino con mi nenita de tres años. Casi todo el mundo me llama loca por tener a mi hija en un círculo infantil lejos de casa, pero resulta que una amiga me “lo resolvió” en el Vedado y así lo quise por varias razones, cuyo tema quizás sea objeto de otro trabajo.

La cuestión es que, cuando no tengo transporte del centro laboral, pues tengo que esperar por el público y muchos de ustedes ya saben lo que es tratar de llegar a algún lugar a las siete de la mañana. Pasan los segundos, los minutos y hasta las horas sin la suerte, sí, de poder abordar una guagua, como se les dice popularmente. A veces porque no pasan, otras porque pasan y no paran, y la mayoría porque con una niña pequeña no puedo subir a una guagua donde la gente cuelga… literalmente.

Alguien a quien quiero mucho, cada vez que le cuento mis aventuras mañaneras me pregunta por qué no tomo un taxi. Me río, luego recuerdo que esa persona hace mucho tiempo no vive en la Isla y me parece lógica su pregunta, entonces me veo obligada a responder algo cuya explicación carece de sentido para quienes vivimos aquí.

Al final le agradezco porque el “tropelaje” del cubano nos hace olvidar que existen otros mundos más allá del nuestro, en los que tales asuntos pertenecen a cuentos jocosos, hasta de humor negro, por decirlo de alguna manera. Y es cuando le explico que mi salario, el de una profesional, no me alcanza para pagar un taxi todos los días. Y así me paso el tiempo en la parada, trato de no desesperar, aunque a veces es imposible.

Al final logro llegar, pero para entonces ya me parece que el día avanzó, mi cansancio es suficiente como para querer olvidar la travesía, llevo a mi niña al círculo y me dirijo a mi centro de trabajo. Por costumbre hago que mi día sea alegre y, por supuesto, productivo, olvido la horrenda mañana y me dedico a leer, escribir o cualquier otro asunto de la oficina… Ya sentada, cómoda, me convenzo a mí misma de que la jornada siguiente tendré más suerte y me preparo para otro día más…

Alguien me llama de la oficina y me anuncia que ya el transporte está listo para el recorrido otra vez. Me siento dichosa, vuelvo a olvidar los recientes días de martirio y al viajar en “mi guagua” miro con lástima y solidaridad a todas esas personas en las paradas atestadas, donde parece que nunca saldrán de allí… Una y otra vez me pregunto si la situación cambiará alguna vez. Quiero pensar que sí, en que al menos mi hija lo verá.

¿Seré conformista o demasiado positivista? Bueno, dicen que la esperanza es lo último que se pierde…

Paula Henriquez

Paula Henríquez: Desde pequeña me han dicho que debo tener cuidado con lo que digo en público. “Piensa antes de hablar, sobre todo delante de los demás”, me decía mi mamá y, entonces, resultaba más un ruego que un regaño. Aún hoy la escucho… y la cumplo, solo que no hablo… escribo. Las letras, las palabras son mi escape, mi salida y las catarsis diarias, las que imprimo en el papel, me reavivan. Y esta foto… me refugia.



6 comentarios sobre “Travesía mañanera en La Habana…

  • Si usted tiene transporte de su centro de trabajo (aunque en ocasiones se rompa) puede “darse con un canto en el pecho”, la lástima y solidaridad que usted siente por los que esperan en las paradas atestadas hablan bien de sus sentimientos, que no son los mismos de muchísimos directivos de diferentes empresas y de las FAR. Hace unos años yo residía en Alamar, todas las tarde me iba para la entrada del túnel y esperaba allí en una cola por las guaguas de empresas que cobraban 1.00 peso, pero sabe qué, muchas de ellas, incluso semivacías , no paraban (empezando por las de nuestras aguerridas FAR), no se puede usted imaginar la ira, la humillación que sentía cada dia en esa cola, gracias a Dios eso para mi ya es historia. Saludos.

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  • Este post fue mi historia para ir y volver del trabajo durante largos años en La Habana. Cuando me fui de Cuba entendí que el mal servicio de transporte publico y la inseguridad alimentaria son problemas endémicos de nuestra isla. En cualquier país en hora pico el transporte público es difícil pero nunca te quedas botado en una parada o estación del metro. Con el acceso a la comida igual, hay una variedad infinita de productos y precios al alcance de todos los bolsillos. Lo mejor es que rápidamente se te quita el estrés acumulado en décadas por esos temas que parecen que nunca tendrán solución dentro del socialismo cubano.

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    • Buena esa Bobo, 100% de acuerdo contigo. Saludos.

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  • ahí tienen las paradojas de Cuba… Mercedes Benz anuncio hace poco en Cuba la venta de de no se cuentas VANS Mercedez al gobierno cubano, AUDI hace su cesión de fotos en la habana del nuevo AUDI Q2, Cuba lleva años evadiendo el bloqueo con empresas offshore como ha quedado evidenciado con los famosos Papeles de Panamá, para el sector turístico y jefes de las altas esferas nunca ha habido bloqueo, pero ahí esta el pueblo cubano… en una parada de guagua o en una autopista, al sol con sed y hambre, con niños de meses en brazos, bajo la lluvia, maldiciendo al gobierno, renegando de sus dirigentes indolentes mientras los ven pasar, viendo al gusano y al turista en autos rentados con aire acondicionado pasar y nada, no hacen nada… creen que la revolución la va a tumbar la Mercedes Benz..?? la AUDI…?? el dirigente indolente..?? el gobierno se va a suicidar..??? o el turista o el gusano..??? NO, ninguno de los anteriores le va a resolver su problema mientras usted siga en su parada de guaguas aguantando la vejación, aceptando el maltrato, consintiendo el abuso, participando del silencio, porque es usted y solo usted quien esta pasando trabajo y sufriendo así que es responsabilidad de usted acabar con eso, de una forma u otra…

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  • Como me recordé de mis tiempos en Cuba, cuando también tenía una guagua del trabajo que nos llevaba y traía, poer cuando se rompía era de morir a plazos en cualquier parada. También yo miraba aquelas paradas llenas de gente angustiada cuando iba en la mía. Es terrible la humillacion que sufre el cubno dúia a día en eso y en todo lo demás. Gracias por el post.

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  • Y a todas estas, tampoco hay menudo para dar vuelto en el transporte público…Así que a todos los efectos prácticos la guagua cuesta un peso como mínimo desde hace rato…

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