Para una verdadera batalla de ideas

Erasmo Calzadilla

Estudiantes universitarios cubanos.  Foto: Caridad
Estudiantes universitarios cubanos. Foto: Caridad

¿Quién debe controlar el contenido de las clases de un filósofo? Muchas chispas saltan en Cuba ante esta pregunta.

Ella nos conduce directamente a la cuestión de cómo y bajo qué criterios se concibe el asunto de la educación por esta esquina calurosa del mundo.  Y ¿cómo se concibe? O mejor ¿En función de qué y de quienes está la educación?

Empecemos de abajo para arriba, por los estudiantes.

¿Pueden los estudiantes decidir qué, cómo y con quién quieren aprender? La respuesta es, con toda confianza, no. Siquiera en la universidad es fácil encontrarse algún curso opcional.

Los estudiantes no logran nunca independizarse de la tutela de sus profes que los evalúan de acuerdo a sus propios prejuicios, como era de esperar en un sistema verticalista y paternalista hasta el tuétano.

Pues bien, ya sabemos que los alumnos no, que ellos, los pobres, hacen lo mejor que pueden por satisfacer al evaluador, o se van del aire.

¿Son entonces los profesores los que deciden el contenido de las clases?

Ya esa pregunta es más difícil pues la respuesta varía con el lugar y la asignatura: Gozase un poco más de libertad para el profesor en las áreas técnicas, pero la cosa empeora cuando nos acercamos al terreno del pensamiento, la cultura y la ideología.

No me atrevo a generalizar, pero al menos para los cursos relacionados con la filosofía, la economía y la política impartidos en la educación superior a todo lo largo del país, (cursos obligatorios que llegan a sumar más de 200 horas/clases en total), sé bien que no el alumno, sino siquiera el profesor tiene alguna posibilidad de salirse de lo establecido directamente por el Comité Central del PCC, que no es solo una línea ideológica, sino un programa completo con temas y sub-temas copiados de la extinta URSS, y prácticamente invariantes desde hace más de 40 años.

Pero por suerte o por desgracia la política y la filosofía son el terreno de la libertad, y es del todo imposible su enseñanza sin libertad.

Particularmente en filosofía, para que estemos hablando en realidad de filosofía, todas las “verdades” deben ser declaradas al menos como discutibles, y ninguna puede tener de entrada más autoridad que las otras para que sea justo y verídico el combate entre ellas.

Por eso digo, que no es una filosofía lo que “emana” del Comité Central del PCC, sino un grupo de vetustas recetas que en nada ayudan sino a engendrar apatía, doble moral y genuflexión. ¿Son esos los valores que quieren lograr entre los estudiantes?

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.

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