Retos para Cuba con las vacunas contra la covid 19

Por Osmel Ramírez Alvarez

HAVANA TIMES – En estos días son frecuentes las noticias en los medios de comunicación cubanos, los cuales dan gran relevancia a una vacuna rusa nombrada Sputnik V. Ha tenido la mayor y más vitoreada cobertura, junto a la prospecta cubana llamada ‘Soberana 01’, que apenas hace pocos días recibió certificación para entrar en la fase experimental con humanos.

Todo fuera normal si no se tratara de información parcializada, sesgada. ‘Casualmente’ no se hace prácticamente mención sobre las demás vacunas en desarrollo por otros países, si acaso las de China, a pesar de que algunas se hallan mucho más avanzadas que la rusa. Y si lo hacen es restándole importancia, escrito o mencionado al final, como un dato insignificante.

Hacer tal campaña chovinista no ayuda a que el candidato vacunal de ese país aliado del Gobierno cubano salga más rápido, porque el resto del mundo y los organismos validadores de fármacos están bien informados y capacitados. Pero sí que hace mucho daño al pueblo cubano, que se desinforma y crea expectativas falsas de lo que realmente sucede.

Es muy bueno que a los rusos le estén saliendo bien las pruebas. ¡Es perfecto! También lo es que Cuba pueda producir la vacuna si finalmente es viable. Sería maravilloso y un gran alivio para todos, porque con toda seguridad sería más factible económicamente y garantizaría el acceso de los nacionales a una cura más rápida. Eso no se cuestiona.

Pero, ¿cuál es el interés de negar, para los cubanos exclusivamente, los avances de las demás vacunas o relegarlas a un segundo plano, como la de Moderna en EUA, la de Alemania o la inglesa?

Hace dos meses, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) le seguía el paso a 140 proyectos de vacunas en todo el mundo, de más de 200 en estudio, la hoy célebre vacuna rusa no estaba registrada por esa organización entre las 10 más avanzadas. Nadie explica por qué, pero tal vez fue porque mantuvieron algún tipo de secretismo al respecto, sin embargo, hoy que sigue a 149, se reporta entre las primeras seis.

Las más avanzadas, al parecer, siguen siendo la estadounidense de la farmacéutica Moderna y la de la Universidad de Oxford/AstraZemeca en el Reino Unido. Luego están dos de las propuestas chinas que continúan punteras, con buenos resultados también: una por la firma CanSino Biologics y la otra por las empresas Sinopharm/Sinovac Biotech China. Le sigue una alemana, ensayada por la CureVac. Y finalmente la rusa, de la Universidad de Sechenovski de Moscú.

Cuando se menciona ‘la Sputnik V’ en la prensa cubana, se hace con más vehemencia que en los propios medios del país euroasiático, donde el orgullo nacional podría justificarlo. Tal efusividad y exceso de triunfalismo con este fármaco, (que al igual que los demás no tiene aún garantía de éxito), se debe, sin duda, a la política doméstica antioccidente, con mayor énfasis antiestadounidense. Sería estúpido decir en estos tiempos anticapitalista, pues China y Rusia también son potencias capitalistas.

Los esfuerzos en todo el mundo por desarrollar una vacuna contra la covid19 comenzaron inmediatamente que aparecieron los primeros casos de la enfermedad viral en la ciudad china de Wuhan, en diciembre del año pasado. Los expertos coinciden en que una vacuna podría servir como protección duradera para los humanos, lo que permitiría que las medidas de confinamiento se levanten más rápido y de forma segura.

La carrera por lograrla, sin embargo, está llena de obstáculos y un paso en falso puede tener consecuencias catastróficas, como podría ser el violar los protocolos establecidos, que tienen como objetivo que la aplicación en la población general sea lo más segura posible.

Luego de que un laboratorio consigue diseñar una vacuna, esta debe superar un largo y riguroso proceso hasta comprobar que es segura y efectiva. Este consta al menos de tres fases de pruebas clínicas, luego de la fase cero (0), o preclínica, que incluye pruebas in vitro y en animales. Las tres fases clínicas son las siguientes:

  1. Se prueba en grupos de 20 a 100 personas voluntarias. (Se centra en confirmar si no representa una amenaza para la salud).
  2. Se prueba en varios cientos de personas voluntarias. (Se evalúa la reacción del sistema inmunológico y los efectos secundarios a corto plazo).
  3. Se prueba en varios miles de personas voluntarias. (Se refuerzan los resultados de efectividad y seguridad y se comparan estadísticamente con la población no vacunada).

En ocasiones se someten a una cuarta fase, en la que se vuelven a realizar las mismas comprobaciones de la fase tres, para estar seguros de su factibilidad. Es común que estos estudios duren varios años, incluso más de una década, y una vez finalizado y certificado el ensayo clínico, normalmente puede pasar hasta 18 meses, hasta que comience su uso.

Sin embargo, con esta pandemia los investigadores han dicho que podrían tener listas sus propuestas vacunales en tan solo 12 o 18 meses. Lo cual suena maravilloso y esperanzador, pero no es garantía de éxito, tampoco lo es el exceso de propaganda mediática a favor de una u otra, como se hace en Cuba.

Cabe señalar, en aras de la cautela, que la tasa histórica de ‘intentos fallidos’ de las vacunas en desarrollo, entre la fase preclínica y la clínica, es del 93% (según Jerome Kim, director del Instituto Internacional de Vacunas, citado por BBC News). Pero esperemos que en este caso la suerte y la velocidad nos acompañen para detener esta pandemia.

Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.

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4 thoughts on “Retos para Cuba con las vacunas contra la covid 19

  • Mientras la gente sigue haciendo estupideces, reuniendose haciendo fiestecitas con bebida de por medio, y las otras, las fiestas religiosas, otro peligro en potencia. Creo que debe hacer la prueba por los barrios y el consultorio de la familia, para ir descartando zonas de posibles casos.

  • Todo se convierte en un problema político, ser el primero, el que descubre la cura, nadie habla de los daños colaterales, por lo que hacen de propaganda son elegidos, lo toco la mano de dios, pero y el daño colateral porque tan pronto pruebas con humanos

  • Deja que Elio te lea!

  • En Cuba, como es logico, se habla de la vacuna cubana. Tambien de la rusa. Y segun lo que he leido, tambien se ha hablado de la desarrollada por la Universidad de Oxford. De los desarrollos chinos, algo.
    En Australia, se habla de la rusa, la de Oxford y las chinas ni se menciona. Menos la cubana.
    Con eso te digo que en todas partes, cuecen habas.
    Lo mejor es lo que tu hiciste. Ir al sitio de WHO y revisar la informacion mas actualizada. Ahi esta lo que hay Lo demas, son titulares.

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