¿Qué significa en el contexto constitucional cubano un Estado Socialista de Derecho?

Por Osmel Ramírez Álvarez

Foto: Yulisa Alvarez

HAVANA TIMES – Según la Wikipedia, “un estado de derecho es aquel que se rige por un sistema de leyes e instituciones ordenado en torno a una constitución, la cual es el fundamento jurídico de las autoridades y funcionarios que se someten a las normas de esta”.

Difiere de las “dictaduras personales, en las que el deseo del dictador se impone sin que medie obligatoriamente una norma jurídica”.

En el estado de derecho “las leyes organizan y fijan límites de derechos en los que toda acción está sujeta a una norma jurídica previamente aprobada y de conocimiento público”. Sin embargo, “no debe confundirse un estado de derecho con un estado democrático,  aunque ambas condiciones suelen darse simultáneamente. Esa acepción de estado de derecho es la llamada “débil” o “formal”.

Es una definición muy buena, me parece, y muy útil para entender el concepto de “Estado Socialista de Derecho” (ESD) que se ha plasmado en la propuesta constitucional que ahora está en proceso de elaboración de su borrador final. En esta, evidentemente, se pretende “limpiar” el carácter autoritario del sistema político cubano, “el de la revolución” y “revestirlo” de un carácter legalista. ¡Ojalá fuera una limpieza real de todo vestigio antidemocrático!

Una forma de legitimar el poder total del Partido Comunista de Cuba en nuestra sociedad, lo cual es muy claro en el Artículo 5, y la Constitución está diseñada de manera general para crear la impresión de “legalidad”, de avance, y solo es más extensa y de manera ambigua trata los derechos elementales.

Como ya se refleja antes en el concepto de Estado de Derecho existe una acepción débil o formal y, por consiguiente, otra fuerte o material. La primera implica exclusivamente apego a la ley y la segunda va más allá, involucra el contenido de la ley. El concepto general se ve plasmado en los siguientes cinco puntos:

  1. Deben crearse diferentes órganos del cuerpo del Estado y cada uno de ellos debe asumir una de las funciones de estado.
  2. Esos órganos de poder del Estado deben actuar autónomamente.
  3. Debe estar establecida la forma en que se nombran los titulares del respectivo órgano, y las solemnidades y procedimientos para poner término a sus cargos.
  4. El poder debe estar institucioinalizado y no personalizado.
  1. Las normas jurídicas, así como las autoridades que las aplican, deben respetar, promover y consagrar los derechos esenciales que emanan de la naturaleza de las personas.

Para la acepción débil del estado de derecho se requeriría satisfacer las cuatro primeras condiciones, mientras que la quinta es típica de una acepción fuerte o materializada. El punto 5, anulado en nuestra Constitución por el Artículo 5, no puede cumplirse si se violan derechos esenciales. Y en Cuba se vulneran derechos vitales, como son:

  1. El derecho de la soberanía popular, pues al situar a un grupo político sobre el Estado y el Gobierno la invalida, volviéndola letra muerta.
  2. El derecho de los “no comunistas” a tener libertad política y derecho real a participar en la vida política del país.
  3. El derecho a una verdadera sociedad civil legalizada que cumpla sin tropiezos el importante rol que deben desempeñar en la sociedad.
  4. El derecho a una democracia real, que conlleve elecciones directas de todos los poderes públicos de la República entre opciones plurales.
  5. El derecho a la libertad de expresión.

Evidentemente el Estado Socialista de Derecho que nos vende la nueva Constitución es una realidad solo en su acepción más pobre y somera. Casi una versión mimética. A mi entender un verdadero Estado Socialista de Derecho debe ser primero que todo su versión más fuerte y materializada: que elimina toda suerte de autoritarismo o despotismo, se fundamenta en la democracia representativa y participativa, y en el respeto a todos los derechos humanos. Y en segundo lugar, tener una profunda orientación social, en su justa medida.

El sistema político cubano clasifica en la nomenclatura actual como neopresidencialista. Son regímenes donde el poder ejecutivo posee preeminencia sobre el resto de los poders. Se caracterizan por que el jefe de estado, que a su vez es el de gobierno, no solo tiene más potestades y atribuciones que los otros poderes (legislativo y judicial), sino que llega a tener tutela sobre ellos. Eso provoca un desequilibrio de poderes o falta de separación de poderes, donde se rompe el papel de los contrapesos o no existen.

Actualmente la figura de presidente de los Consejos de Estado y de Gobierno une en una sola persona la jefatura de estado y gobierno. En la nueva propuesta constitucional estarán separados, aunque mantiene la hegemonía del jefe de estado sobre el jefe de gobierno, que sería el primer ministro. Eso, a mi juicio, es parte del mimetismo democrático. Mucho más práctico sería definir un grupo de ministerios para cada uno, a manera de contrapeso, en los que el presidente fuera electo popularmente y el primer ministro por el Parlamento.

Karl Loewenstein, considerado por la mayoría de los expertos como uno de los padres fundadores del constitucionalismo moderno, sostiene que “los regímenes neopresidencialistas son una suerte de absolutismo disfrazado con los elementos propios de la democracia (elecciones, contralores, etc.)”. Y para él, “estos elementos –democráticos- son solo una estrategia para evitar resaltar su condición absolutista”.

Coincido plenamente con él. Ese es el fundamento sobre el que descansa el Estado Socialista de Derecho que formalmente nos proponen, y que en la práctica nos imponen. En esencia, nada ganaremos con él pues no incrementa la democracia ni la protección de los derechos humanos y mucho menos resolverá los problemas económicos y sociales de la nación. El nombre es muy interesante, hasta me gusta, pero su esencia en este contexto constitucional tan controvertido es negativa.

Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.


2 thoughts on “¿Qué significa en el contexto constitucional cubano un Estado Socialista de Derecho?

  • el 7 diciembre, 2018 a las 11:40 am
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    Bueno, un concepto se puede inventar hoy mismo, tú, yo, cualquiera, lo difícil es que sea aceptado. No es obligatorio que provenga de un súper dotado o un clásico. Se puede entender por ESD un estado de derecho inclinado a lo social, donde primer ideales socialistas. La Constitución del 40, para mí, describe en muchos aspectos un ESD. Esta que proponen, o imponen aunque haya plebiscito, es un ESSD, Estado Socialista Sin Derechos.

  • el 6 diciembre, 2018 a las 7:26 pm
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    Osmel lo que explicas es el concepto de ” Estado de Derecho” pero “Estado Socialista de Derecho” creo que eso no existe, cómo compaginar eso, ni siquiera los que hicieron el mamotreto han explicado que quiere decir eso

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