Mi experiencia como agricultor con la banca cubana

By Osmel Ramírez Álvarez

HAVANA TIMES – Cuando pienso en Bandec (Banco de Crédito y Comercio), el primer adjetivo que viene a mi mente para calificarlos es ‘traba’. Y en efecto, esa entidad bancaria es sinónimo de trabas, negatividad, morosidad y poca satisfacción al cliente. Al menos al cliente agropecuario.

Es el banco de Cuba encargado de las transacciones económicas y los créditos en el sistema de la agricultura, que supuestamente debe ser sustituido en algún momento por el ya anunciado Banco de Fomento Agrícola. Pero no se sabe cuándo abriría sus puertas ni cuán desligado estará de Bandec.

Estoy asociado a una cooperativa desde hace 12 años y en ese tiempo nunca he visto que los créditos agrícolas salgan en tiempo y forma. ¡Nunca! Sin exagerar ni un poquito. Por ejemplo, la mayoría son para el cultivo del tabaco, que deben hacerse efectivos en agosto para que con ese financiamiento se comience a pagar la roturación de la tierra ese mismo mes, pues la campaña de siembra comienza el 10 de octubre.

Bueno, es raro que algún productor logre sufragar sus posturas en octubre con el dinero del crédito. Se ve obligado a pedir otro préstamo a terceros para pagar cuando el demorado crédito bancario salga o endeudarse con el productor de posturas o con la cooperativa.

En las reuniones de la Asamblea de Asociados de la cooperativa correspondiente de octubre a diciembre y hasta en la de enero, uno de los puntos más acalorados a debatir es el problema con los créditos de tabaco atrasados. Se repite año tras año. Y no nos podemos mudar a otra entidad más eficiente, porque en la economía planificada es el que te toca, no se puede improvisar ni elegir.

¿Por qué sucede? ¿Qué justificaciones esgrimen?

Normalmente la excusa es ‘la junta de aprobación no se ha reunido’. Pero la tal junta está integrada por personal del propio banco y deben verse todas las semanas. A mi juicio, por lo que noto tras muchos años observando, se debe a:

  • Exceso de regulaciones que se vuelven trabas.
  • Poco margen a tomar decisiones puntuales cliente a cliente. No trabajan con el nivel de confianza del cliente, si ha sido confiable debería tener un trato expedito, pero termina todo el mundo sufriendo desconfianza por los morosos.
  • Excesivos cuidados para riesgos pequeños: la inmensa mayoría de los créditos agropecuarios, al cambio oficial con el dólar y más aún al cambio informal, se podrían considerar microcréditos, los cuales se gestionan con mucha flexibilidad y rapidez en otras partes del mundo, pero aquí son gestionados con más rigor que si fueses bonos millonarios del tesoro.

Otros problemas asociados al crédito bancario agrícola y que también entorpecen la producción, son:

  • El campesino no puede gestionar el crédito directamente, solo puede hacerlo la cooperativa en su nombre, lo que obliga a asociarse.
  • El productor no recibe efectivo, salvo excepciones muy limitadas para pagar mano de obra. E incluso la fraccionan, y normalmente logras tener el dinero un mes después de realizado el trabajo.
  • El monto mayor es para pagar bienes y servicios con entidades con personalidad jurídicas y que el banco tenga registrado previamente, sin posibilidades de improvisar. Si te vez obligado a negociar con otros no puedes usar el crédito.

Algunos ejemplos personales podrían dibujar mejor el escenario. Este año me logré inscribir para fomentar una pequeña parcela de tabaco de exportación, de 0.5 hectárea (finalmente solo conseguí recursos para 0.25 ha). Como sé que Bandec es un dolor de cabeza con el lío de los créditos, busqué financiamiento particular ‘amigable’ para la parte productiva.

Sin embargo, como los insumos los vende la empresa estatal, decidí que podría ser factible sacar un crédito para ‘el cobertor’, que es la protección al cultivo con mosquiteros sostenidos en una armazón de alambres y madera. Apenas 18 mil pesos, unos 750 dólares al cambio oficial y tan solo 300 dólares en el mercado real de la calle. 

¡Todavía en octubre no me aprobaban el crédito! Fui a ver al agente y lo encaré con argumentos fuertes. Le dije que si yo nunca había tenido problemas de impagos en el banco por qué me demoraban y que dónde estaba la mentalidad exportadora, cuando estaban saboteando la producción de tabaco al demorar el crédito.

Mi caso era el de decenas de productores, pero la presión que hice dio resultado y se resolvió en menos de una semana. Sin embargo, cuando fui a comprar mis insumos no había ya ni madera ni alambres, pues con la crisis este año no hubo suficientes insumos. Es decir, el daño ya estaba hecho y todo el crédito es para Bandec.

Entonces tuve que gestionarlos con productores que ya no estaban sembrando y los tenían ociosos. Usé parte del dinero conseguido para producir y momentáneamente lo usé para comprarlos. Y cuando solicité el efectivo de mi préstamo en el banco, este aseguraba que no tenía forma de facilitármelo, que solo podía por la vía establecida.

Tras varias semanas de idas y venidas, de preguntar si esa era forma de ser ‘proactivos’, de cooperar con la economía del país, etc, y de pedir papeles en la empresa de tabaco y de los campesinos que me vendieron los recursos, para avalar la solicitud, decidieron que me darían el dinero de mi crédito. Todo eso en medio de la campaña, enfrentando el trabajo excesivo y muchos problemas más, sin más remedio que delegar en otros y comprometer la efectividad y la eficiencia.

Pero, ¡increíble!, a última hora el agente se reunió con su jefe superior y determinaron que tenían que poner a la cooperativa como intermediario formal entre los que me vendieron los materiales y yo, lo cual retrasaba el cobro una semana más y me costaba una comisión del 10% por la venta que ficticiamente me hacía. Yo tan ecuánime, ¡exploté! Fue mi límite, les dije que no, que buscaría a un garrotero, (agiotista), preferiblemente antes que negociar con Bandec.

Ojalá el banco prometido de fomento agrícola no venga viciado con la mentalidad obstaculizadora, ‘trabista’ de Bandec. Pero no hay razones para tener demasiadas expectativas, porque, aunque el Gobierno asegura combatir las trabas, el sistema parece generarlas por inercia, como una consecuencia ineludible del modelo estatista y planificado.

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Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.


One thought on “Mi experiencia como agricultor con la banca cubana

  • el 27 junio, 2021 a las 11:54 am
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    “Banco del Fomento Agricola” algo asi como lo que fundo Batista para cuba? y que funcionaba de maravillas? eso? va a llegar el punto donde podran expresar que la famosa rebolu no sirvio pa un carijo para decirlo suavecito y que todos sus lideres son lo mismo que hoy le achacan los cubanos del exilio a diaz canel, que le dicen sinCasa, todos igualitos, empezando por el jefe de todos los jefes, el que esta metido en la piedra al lado del apostol, lo cual es un agravio.

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