Lo que ganamos y perdimos con el referendo

Osmel Ramírez Álvarez

El General Raul Castro, líder del Partido Comunista de Cuba, en la votación del domingo 24 de febrero. Castro encabezó la comisión que redactó la nueva Constitución.  Foto: cubadebate.cu

HAVANA TIMES – Asumiendo que los datos revelados por la Comisión Electoral Nacional puedan ser fidedignos; ignorando la demora sospechosa de casi un día entero para revelarlos y suponiendo que no importa que el padrón electoral haya crecido en casi 700 mil electores posterior al conteo preliminar de las cinco de la tarde.

Creyendo al Gobierno “incapaz” de cometer fraude, aun controlando el proceso electoral sin observadores opositores y menos internacionales y aun con tantas dudas y desconfianzas, sería interesante analizar qué ganamos y qué perdimos con la experiencia del referendo constitucional y sus resultados expuestos.

¿Qué ganamos?

  • Creció el número de cubanos que se atrevieron a desafiar el sistema, con respecto a elecciones anteriores, que partieron de aprobaciones casi al 100% hasta este 73%, en una racha descendiente elección tras elección como tendencia incrementada.
  • Por primera vez la oposición pudo hacer propaganda, aunque solo en Internet, la cual es limitada por la baja conectividad y por ser muy cara.
  • Hubo un activismo muy fuerte a favor del NO y la abstención. Numerosos sectores sociales se sumaron y ganamos en cultura cívica y expresión ciudadana. En la conciencia de que tenemos el derecho y la responsabilidad de participar en la “cosa pública”.
  • El oficialismo se vio presionado por la sociedad civil y la oposición, al punto de temerle al NO y tomar acciones represivas de diversas formas contra los activistas, desde detenciones, operativos hasta citaciones intimidatorias, las cuales han sido denunciadas activamente por las víctimas y ayuda a visibilizar la causa por la democracia y el respeto a los derechos humanos en Cuba.

¿Qué perdimos?

  • La oportunidad de conseguir un poquito más de unidad en la oposición al sistema

Aunque realmente el SÍ y el NO estaban solo en una contienda virtual, pues el SÍ hubiese ganado de todas formas. Quien conoce cómo funciona este sistema, sabe de sobra que ellos, mientras conserven la soberanía usurpada al pueblo, no se someterán a ninguna lid que no tengan la completa seguridad de que van a ganar. Si no es de una forma es de otra. Por eso no pelean en igualdad de condiciones y niegan a sus adversarios el reconocimiento legal y la oportunidad de promover sus ideas.

Si a pesar de la abrumadora y manipuladora campaña por el SÍ, y la imposibilidad de hacer campaña fuera de Internet por el NO, este se imponía, les quedaba el recurso de manipular los votos como presumiblemente se hizo de todas formas. Porque no solo se sienten derrotados con más del 50%, igualmente desean exhibir un apoyo enorme que no tienen y hasta un 60 % les parecería inaceptable. Eventualmente prefieren el fraude a reconocer que la desaprobación popular está creciendo y que exigimos cambios.

El NO enfrentó muchos obstáculos y enemigos. Era una batalla muy difícil de ganar, aunque no imposible. Pero dadas las condiciones adversas era demasiado optimista esperar una victoria. Siendo realistas, todo porcentaje que supere los números de la elección anterior es una victoria. Todo paso de avance. Todo signo de despertar ciudadano.

Nuestra Cuba tiene una situación muy crítica en todos los sentidos y no podemos creer que con una pequeña oportunidad como esta vamos a cambiar el sistema y resolverlo todo cual si tuviéramos una varita mágica. Y tampoco es como parece, que “el dominó está trancado”. Sí tenemos posibilidades reales de construir una Cuba mejor, pero nuestro pueblo está tan dañado como el propio país y necesita un tratamiento intensivo a base de civismo y autoestima.

Es en ese sentido que la batalla contra la Constitución “continuista” en el referendo fue todo un éxito. No podemos decepcionarnos con estos resultados, ni juzgar al pueblo, ni hacer una lectura negativa. Hay más cosas positivas que negativas y son vitales para continuar avanzando. Ese es el camino.

Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.

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11 thoughts on “Lo que ganamos y perdimos con el referendo

  • No hay nada de ciencia en lo que hacen, es vil oficio. Lo han realizado en tantas partes del mundo, los mismos, que terminan siendo muy hábiles en ello, así nada más. Ello se combate con organización y desarrollo intelectual, eso dista mucho del concepto clásico occidental de “educación”; ¿necesita el pueblo cubano “evolucionar cívicamente” para saber que sus opciones son plegarse o legitimar, a partir de la no participación, los actos oficiales? ¿Qué democracia requiere Cuba, la de la partidocracia imperante en todo el orbe y que significa un festín de mafias que no representan mas que a reducidos grupos de cleptómanos?

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