Hay más conciencia sobre el Covid-19, pero siguen las colas y aglomeraciones

Por Osmel Ramírez Álvarez

Peronas con máscaras en Mayarí, Holguin.

HAVANA TIMES – A pesar del peligro real de que el nuevo coronavirus continúe expandiéndose por toda la geografía cubana, y de las nuevas medidas anunciadas por el Gobierno el 20 y 24 de marzo, la vida transcurre todavía con demasiada normalidad en las calles cubanas, al menos aquí en Mayarí.

Si bien es cierto que cada vez se ven más personas usando el nasobuco en la calle, no faltan coches llenos de pasajeros pegados unos con otro, sin protección. Y se puede ver demasiada gente en la calle, aunque la mayoría anda en busca del día a día.

Porque independientemente de que se haya orientado otra cosa por el Gobierno nacional, se continúa abasteciendo en pocos puntos y pocos productos. La verdad, hoy como en los últimos dos años, no hay un mercado estable de alimentos, y cuando sacan algo todos acuden a la inevitable cola, porque el riesgo de contagio es solo “probable”, pero la necesidad de comer y asearse es “segura e inmediata”.

Por ejemplo, el lunes en el mercado sacaron paquetes de galletas y hubo tremenda matazón. Igualmente, en el día de ayer sacaron aceite en un solo lugar, la tienda Panamericana. “Pasé de largo, porque temo arriesgarme. Preferí comprarlo diez pesos por arriba a un revendedor para no meterme en la multitud. No estamos como para jugar con esta enfermedad, ya tengo 72 años”. –comentó Gregorio, un jubilado de Comercio.

La cola para el jabón y la pasta dental en Mayarí.

Otro incidente llamativo me lo contó mi hermana, que fue ayer al policlínico de Mayarí a un turno médico y tuvo que esperar más de diez minutos a que le tocara entrar, por la inmensa cola que había para lavarse las manos con solución clorada. Una aglomeración enorme de trabajadores y población para poder lavarse las manos en una sola vasija para todo el mundo. Es paradójico, porque crear aglomeraciones puede ser peor que no lavarse las manos. La solución sería poner varios recipientes para evitar la cola, pero se hace sin pensar, solo para cumplir con una normativa.

La población demanda que los productos sean ubicados en cada bodega comunitaria y así evitar traslados innecesarios, acaparamiento y exceso de colas. Pero según informó un funcionario de la Empresa de Comercio del municipio, que prefirió no revelar su nombre, “la empresa ahora mismo no puede distribuir los productos a las unidades en las diferentes localidades, porque no tenemos ni transporte ni combustible”.

“Normalmente, más del 50% de los productos liberados (no racionalizados), que se expenden en dichas unidades, los transportan los propios administradores como pueden, con inventos, muchas veces buscando estrategias que rozan la ilegalidad. Es la verdad. La orden desde el nivel nacional está dada, pero ¿cómo la cumplimos? Esa es la cuestión”. –Aseveró.

Cola de la papa

En ese mismo sentido, hace pocos días vendieron papas a tres libras por personas y apenas llegó el camión la gente se olvidó de la amenaza del coronavirus. No habían bajado los sacos y ya estaba la cola inmensa. No se olvidaron del paraguas para protegerse del sol, pero sí del nasobuco para evitar el contagio del coronavirus.

La percepción del riesgo puede haberse visto limitada por el exceso de confianza que los dirigentes trasmitieron a la población desde el principio, queriendo explotar el turismo, asegurando que en Cuba todo estaba listo y bajo control, y dando expectativas exageradas al interferón como medicina infalible, sin decir tal cosa exactamente.

A ello se le debe sumar que hasta ayer ningún dirigente había salido públicamente con un tapabocas, ni siquiera en las conferencias de prensa para hablar de la pandemia. Incluso José Ramón Machado Ventura, posiblemente el más longevo dirigente cubano, que en octubre próximo cumplirá 90 años, al otro día de anunciarse las nuevas medidas restrictivas salió de recorrido por Matanzas rodeado de funcionarios y sin que uno solo usara un nasobuco. Dio así un pésimo ejemplo a nuestros abuelitos, a los que se les recomienda permanecer en casa por ser el grupo etario más vulnerable.

Por suerte, se tuvo éxito en presionar al Gobierno por las redes sociales para que tomaran medidas más fuertes. La decisión de detener las actividades docentes, de establecer cuarentenas a los que ingresan al país y paralizar el turismo han sido bien recibidas y necesarias. Al igual que la activación de la Defensa Civil.

Aunque las indisciplinas continúan en cierto grado, las colas no han cesado y la necesidad de buscar el difícil sustento diario sea más imponente que el temor al contagio del covid 19, al menos estamos avanzando en la prevención. Esperemos que podamos salir de esta tragedia epidemiológica que tantas vidas ha cobrado en todo el planeta y que ya alcanza la cifra de 57 contagiados en el país.

 

Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.

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3 thoughts on “Hay más conciencia sobre el Covid-19, pero siguen las colas y aglomeraciones

  • Atanasio: creo que nuestra condición de isla, el sistema de salud organizado a pesar de las carencias, y que logramos que el gobierno recapacitara de la idea original de explotar el turismo en medio de la pandemia, con las medidas del 20 y 24, gracias a eso podríamos minimizar todavía los estragos. Pero bien distinto fuese si hubiesen sido menos sordos y el primero de marzo hubiesen cerrado como ha sido a partir del día 20. Hubiese un par de decenas de casos y pocos sospechosos, si hubieran aislado como ahora en cuarentena. Pero traían turistas de las zonas infectadas para sacarles dólares, tremenda irresponsabilidad.

  • Osmel,
    Dios quiera que se haga un milagro en Cuba y que allí no se repita el mismo comportamiento que en el resto del mundo. El gobierno transmitió mucha calma y seguridad al pueblo y estos, como tal se comportaron. Nunca es tarde para rectificar, pero prepárense en las próximas dos semanas a ver si se da el milagro. Yo hablo con mi familia y todos responden que están bien y que no pasa nada y ojalá así sea, pero el cubano tiene que acabar de entender que no es una raza diferente al resto del mundo y que la invencibilidad de la revolución no se transmite automáticamente al cuerpo humano.

  • Debo decir que se ha mejorado un poco. Tomaron medidas para que en el policlínico no hubiera aglomeraciones en la puerta, los dirigentes comenzaron a usar nasobucos y anunciaron que distribuirán por la libreta de abastecimientos los productos liberados, al mismo precio, pero normados.

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