Fiebre migratoria en Mayarí, Cuba

Osmel Ramírez Álvarez

La comunidad cubana emigrada más numerosa radica en los Estados Unidos Jorge Luis Baños – IPS

HAVANA TIMES – No se habla de otra cosa en Mayarí que de emigrar. Es ahora mismo el tema más recurrente en los hogares, en la calle, entre los pasajeros de un coche, un centro de trabajo o en las escuelas.

Casi todo el mundo quiere irse, y no pocos están preparando la salida para seguirle los pasos a los grupos que ya lo han hecho, cuyo reporte día a día de “por dónde van” estimula el deseo de otros por lanzarse a la aventura.

Más o menos con una frecuencia de 10 días sale un grupo rumbo a La Habana, para arribar en un vuelo a Panamá y de ahí llegar a la frontera de México. Una vez allí, según se dice, obtienen un salvoconducto o pase temporal. Con ese documento atraviesan el gigante azteca sin temores a ser detenidos y llegan a la frontera con los EUA, donde esperan a ser llamados para una entrevista y piden asilo político.

Luego quedan recluidos en un Centro de inmigrantes en el lado estadounidense, hasta que salgan los trámites de “residencia temporal” mientras procesan el asilo y les llega la residencia. En el centro pueden estar hasta tres meses, cuentan por acá, en dependencia del trabajador social, si es más o menos diligente.

Un carpintero vecino mío, que se fue hace unos meses, estuvo 3 días en la frontera del lado mexicano y 49 días en el centro de inmigrantes del lado estadounidense; otro solo estuvo 33 días, y una querida amiga del barrio, tal vez porque viajó con su hija, estuvo poco más de 20 días.

La vía ahora es Panamá, gracias a que el Gobierno de ese país recientemente comenzó a otorgar tarjetas de turistas a los cubanos, con el objetivo de estimular el turismo de compras en la Zona Libre de Colón. Los cuentapropistas cubanos son ya una importante fuente de divisas para el país istmeño y se imponía del lado de ellos flexibilizar los trámites de viaje, y del cubano adaptar las normas de importación, pero ese es otro tema y aún no tiene respuestas positivas.

Lo cierto es que lejos de ayudar a los trámites de los cuentapropistas viajeros, se ha enredado  el Consulado con cientos de cubanos solicitando la tarjeta de turista, unos pocos reales y la inmensa mayoría para emigrar.

Igualmente, las oficinas de trámites nacionales, al menos en Mayarí, están abarrotadas con colas interminables. En el registro civil, porque en México piden un certifico de nacimiento o andan rectificando errores en los documentos para sacar el pasaporte; en la oficina de trámites del Minint, porque piden un DNI, que es una constancia de si tienes o no un record delictivo, y los trámites de pasaporte.

La gente está vendiéndolo todo para irse o haciendo colectas para que al menos un miembro de la familia se vaya y ayude luego al resto que se queda. No hay confianza en el futuro del país y la única opción atractiva y esperanzadora es emigrar.

Las calles continúan llenas de huecos, no hay estabilidad en los abastecimientos de alimentos y cualquier otro producto de primera necesidad, con rachas largas de escasez como ahora; los campesinos asustados con los nuevos impuestos y los cuentapropistas desestimulados con las nuevas normativas, que lejos de flexibilizar y ampliar aprietan la soga en el cuello y ponen barreras al crecimiento.

Para colmo, la nueva Constitución y el nuevo presidente solo hablan de “continuismo”. La gente lo interpreta como lo que es: más de lo mismo y no queda otra que marcharse. Porque tampoco existen las más mínimas condiciones en Cuba para la lucha cívica y pacífica, necesaria para promover el cambio que el país necesita.

Y solo los más arrojados, casi suicidas, nos quedamos aquí empujando ese cambio, desde diferentes frentes, en una especie de inmolación patriótica que nos roba el sosiego y amenaza nuestra libertad, difícil de imitar para las personas comúnmente. Ven menos peligroso arriesgar la vida en el mar flotando en una balsa o en manos de mafiosos traficantes de personas atravesando selvas en Centroamérica, que reclamar aquí sus derechos a una vida digna y a una democracia.

Mientras tanto, el Gobierno simula que no pasa nada. La Asamblea Nacional no se pronunció ni en una sola frase sobre ese enorme problema, más bien estaban preocupados por cómo frenar la acumulación de la riqueza en manos de cuentapropistas exitosos o por si no quedó claro en la Constitución que ellos todavía persiguen cómo meta llegar al comunismo.

Y en los medios de comunicación nada se dice, aún no se entera ningún periodista de esta estampida migratoria. Se ven demasiado concentrados en dar propaganda por el SÍ a la Constitución o a las iniciativas y viajes de Díaz-Canel, para ver si con ello vuelven a despertar aquellas mismas esperanzas platónicas con las que tantas veces ilusionaron a nuestros padres y abuelos en el pasado. Esos mismos que hoy no les alcanza la jubilación ni para pagar sus cuentas una semana y se sienten engañados, porque el paraíso prometido nunca llegó.

 

 

Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.

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7 thoughts on “Fiebre migratoria en Mayarí, Cuba

  • Amigo, creo que es bueno ver incluso esa propaganda cuando se está preparado para evitar la manipulación tan exagerada. El debate sobre el comunistas fue por 4 o 5 diputados reaccionarios en la Asamblea que lo plantearon. luego dijeron que fue el pueblo. Tal vez estuvo planeado.

  • Mi familia me lo pide a diario, asustados. Mi madre, increíble, me prefiere lejos pero seguro. Lejos de los comunistas. Pero no lo he decidido, tengo niños pequeños. Además estoy regulado, no me dejan viajar al exterior porque me consideran un potencial opositor activo.

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