“Estadísticas incongruentes con la realidad”

otro capítulo oscuro de la covid19 en Cuba

Por Osmel Ramírez Alvarez

HAVANA TIMES – Entre la segunda quincena de julio y la primera de septiembre, exactamente dos meses, la provincia de Holguín vivió un pico de contagios casi masivo, tal vez igual o mayor que el sufrido por Matanzas en las semanas previas, pero sin tanta relevancia mediática.

La razón es que estaba sucediendo al unísono con otras provincias como Ciego de Ávila, Santiago de Cuba, Cienfuegos, Guantánamo y la propia Matanzas que todavía no se recuperaba. No fue el mismo impacto mediático pero daba para un S.O.S sin lugar a dudas.

Fue terrible, sin medicamentos, sin médicos, con los puestos médicos abarrotados y la gente muriendo en los pasillos o ingresados en los hospitales sin oxígeno y sin antibióticos. Tantas historias son demasiado fuertes y le sacan lágrimas hasta al más contenido.

Sin embargo, en medio de todo eso algo adicional molestaba mucho a la gente: las estadísticas oficiales incongruentes. Podríamos decir que insuficientes, falsas, manipuladas, pero basta con decir insuficientes y dejar los demás adjetivos en suspenso.

Las estadísticas oficiales de la provincia Holguín no han sido reveladas de manera conjunta acumulada, pero el municipio Mayarí ha sido representativo del territorio, con un nivel de contagios promedio, y es bien alto sin dudas. Por ejemplo, no tan elevado como el municipio de Moa, (el más afectado), o cueto y algunos barrios de la ciudad de Holguín, pero por encima de otros que tienen una afectación menor, aunque significativa en todos los casos.

Mayarí, al este de la provincia, es el segundo más poblado del territorio, después del homónimo con la provincia y cabecera, y durante el 2020 de manera general tuvo un eficaz control de la enfermedad, con las cepas menos contagiosas. Finalizando el año 2020 con apenas 14 casos positivos, solo tres de ellos autóctonos y el resto importados.

Total de casos positivos de covid19 por meses del año 2021 en Mayarí, (diagnosticados con PCR).

Muy diferente lo que ocurrió este año, donde ya antes de circular la cepa delta en el territorio, los índices de contagios se estaban disparando por el deterioro del sistema de salud y la necesidad de la población de incumplir con los protocolos por mucho tiempo, teniendo que salir a diario en busca de productos de primera necesidad en escasez y carestía, en interminable y muchas veces infructuoso bregar por calles y en colas inmensas.

Solo en enero se duplicaron los casos positivos en Mayarí, con 31; y en febrero se duplicaron los de enero; luego oscilaron de manera similar hasta  junio, y hasta ahí se puede considerar que las estadísticas revelan la realidad de la pandemia. Pero luego en julio, cuando llega la cepa delta, el nivel de contagios es mayor e igualmente mayor el recrudecimiento de la crisis de desabastecimiento de alimentos y medicinas. Entonces se dio el boom de casos positivos.

Sin embargo, aunque en las estadísticas oficiales en el mes de julio se observa un salto altamente significativo, con un incremento del 980% (casi diez veces mayor), la realidad  de los contagios fue muchísimo mayor.

El sistema de salud se vio imposibilitado de hacer las pesquisas, de atender a todos los casos presuntivos y las muertes repentinas de pacientes con signos y síntomas, y mucho menos de hacerles un test para comprobar el diagnóstico. Igualmente la situación se repite en agosto, que fue el mes más complejo, de mayor propagación y muertes, y tampoco hubo kits diagnósticos disponibles para la mayoría de los casos.

Lo absurdo de estas estadísticas es fácil de descubrir: por ejemplo, en mi barrio semiurbano hay más de 3 mil habitantes y entre julio, agosto y septiembre hemos pasado la covid19, según estimados de los pesquisidores y del consultorio, más del 70%, por encima de 2 mil personas. Casi todos sin poder tener siquiera un diagnóstico de PCR, por falta de kits diagnóstico.

Ni siquiera los que estuvieron ingresados, a punto de morir, ni los muertos. Mi vecina Luz, fue la primera en morir después de varios días mal en el hospital con una gripe mala, y no se le hizo PCR. Evelio, el ancianito del frente, pasó la covid en casa junto a toda la familia, sin diagnóstico ninguno de ellos, claro está, y quedó tan mal que después de pasarlo duró apenas dos semanas.

Y así todos por acá. Lo raro es que alguien te diga que la pasó y fue diagnosticado. Mi sobrino fue quien nos contagió a toda la familia, en los cuatro hogares (la casa de mis padres, la mía y la de mis dos hermanas). Ninguno tuvo PCR y somos 14 en total. Pero de donde lo contrajo fue de la familia de su padre, donde todos lo pasaron y perdieron a su abuelito.

Estuvieron hasta ingresados y a nadie le hicieron un PCR, ni siquiera al que murió. Su acompañante tenía la covid y los cuatro familiares que cargaron el ataúd lo hicieron apenas con fuerzas para sostenerlo, porque estaban pasando la covid. ¡Y a ninguno le hicieron la prueba!

En fin, en mi barrio solamente hubo en ese periodo de máximo contagio, muchos más casos positivos que los reportados oficialmente en el municipio, teniendo apenas el 2.8% de la población total. Para muchos médicos y especialistas críticos de estas prácticas nada éticas, los datos representan cuanto más el 5% de la realidad.

Según un especialista en Higiene y Epidemiología consultado bajo anonimato, (no puede ser de otra manera): “una cosa son las estadísticas confirmadas, que se hacen públicas, y otra cosa es que ignoremos lo que pasó”.

“La dirección de Higiene y Epidemiología maneja cifras presuntivas, aproximadas, de lo que sucedió, porque es necesario para evaluar la situación epidemiológica sobre bases reales y trazar estrategias. Yo soy partidarios de hacerlas públicas, y así lo he manifestado siempre, pero la orientación es otra”. –Asegura.

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Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.


3 thoughts on ““Estadísticas incongruentes con la realidad”

  • el 22 octubre, 2021 a las 9:38 am
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    hijos de mala semilla que bajaron de la sierra para repartir miseria y maldad, mal pueblo que los aupo y apoyo en obra maligna. hoy cosechamos los resultados de tanto apoyo.

  • el 22 octubre, 2021 a las 2:44 am
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    “Dios ha muerto, Nietzsche ha muerto y yo no gozo de buena salud” Woody Allen
    “Dios ha muerto, Marx ha muerto, y yo no me siento muy bien” (Goucho Marx)
    No sè bien si es corecta la autoria de las frases, pero expresan mi estado animico.
    Admiro muchisimo a las personas fortisimas que rondando la muerte no se sienten aludidas.

  • el 21 octubre, 2021 a las 2:36 am
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    Si algo controla bien ese gobierno son las estadísticas.

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