El uso del nasobuco, una moda forzosa ¡y peligrosa!

Por Osmel Ramírez Álvarez

HAVANA TIMES – A los cubanos nos resultaba exótico, raro y lejano ver imágenes de personas con mascarillas en las urbes más pobladas y contaminadas, o de mujeres musulmanas con la mitad del rostro cubierto.

Aquí solo el personal de Salud de laboratorios y quirófanos o fumigadores de productos químicos usaban el hoy célebre “nasobuco”, ahora tan común gracias a la pandemia del nuevo coronavirus.

Primero, a principios de marzo, comenzó siendo “sugerido” solo a los que tenían catarro para que al estornudar o toser no contagiaran a las personas derredor. Luego, fue exigido para todos los usuarios del transporte público, a finales del mismo mes. Y ya en los primeros días de abril fue de uso “obligatorio” para todos fuera del hogar, con carga punible en caso de desobediencia.

Realmente, desde el punto de vista lógico y científico, solo es útil para lo que se recomendó al inicio, (coinciden los especialistas), pero las autoridades ante las numerosas violaciones y negligencias decidieron imponerlo a todo el mundo para poder medir su cumplimiento. Algo positivo y negativo a la vez, porque ayuda a que los pocos que deben usarlo lo hagan realmente y se evite el riesgo, pero a la vez viola la libertad de la mayoría que se ve compelida a utilizarlo sin necesidad. Y lo peor, a correr el riesgo de ser condenado por la (in)justicia si incumple.

En los primeros días de marzo las personas hacían colas multitudinarias sin nasobuco.

En nuestro clima resulta verdaderamente molesto, casi asfixiante, andar con nasobuco y montado en una bicicleta con el calor infernal. Lo peor es que una persona que anda sola en una bicicleta no tiene ninguna posibilidad de contagiar o ser contagiado por Covid19 si está sin mascarilla. Por consiguiente, es un estorbo innecesario.

Sin embargo, en una cola para el pollo o del aceite, donde hay doscientas o trescientas personas amontonadas, todas con nasobuco, existe un gran riesgo de contagio. La dependienta manipulará el dinero de todos y a la mayoría les dará el cambio. Están regularmente a menos de un metro de distancia y los nasobucos de tela normal filtran un aerosol de saliva al hablar que podría desplazarse de 30 a 50 cm, en dependencia de la fuerza del viento, esto ha sido probado.

En esas colas lo que más se hace es conversar, porque pasan varias horas esperando a que les llegue el turno. Igual es difícil que no toquen cosas en común: una cerca, una baranda, el poste de la luz o el cristal de la tienda y allí nadie se anda lavando las manos.

Hace poco salí de mi casa y casualmente se me olvidó ponerme el nasobuco. Iba solo en mi bicicleta y la policía me detuvo. Por suerte, o tal vez porque saben que soy periodista independiente, solo me aconsejaron que virara y me lo pusiera. Luego supe que a otros no les fue tan bien. Es conocido que se imponen multas de 50, 100 y hasta 150 pesos por andar sin el afamado tapabocas.

Incluso en la televisión pusieron un caso de un juicio a un hombre bajo efectos del alcohol que fue a botar la basura en la esquina sin nasobuco y fue condenado por ello a 8 meses de prisión. Le aplicaron arbitrariamente, (considero yo), un artículo que habla sobre la “propagación de enfermedades”. Pero el señor no era positivo a la Covid19 y, de hecho, andaba solo. Pero no traía el nasobuco. Cosa increíble. Una multa de 50 pesos, como prevención, porque no se sabe quién lo tiene y quién no, sería más que suficiente.

En fin, el nasobuco es molesto, pero no hay de otra que soportarlo. Ya no es cuestión de conciencia ni de precaución, es de obligación. La policía tiene a la gente nerviosa con el dichoso nasobuco y ojalá pase rápido esta pandemia, que se encuentre una vacuna o desaparezca por su propia dinámica de desarrollo, como ha pasado con otras virosis.

Así podremos regresar a la normalidad y volver a respirar sin que una tela doble o triple se nos pegue a la nariz de manera asfixiante. Por ahora es un sueño, espero no tan lejano.

 

Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.


7 thoughts on “El uso del nasobuco, una moda forzosa ¡y peligrosa!

  • el 10 mayo, 2020 a las 12:12 pm
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    Este es el tipo de artículo que deberían provocar que el escribidor vaya a un proceso judicial. Este tipo de Fakenews producen muertes. Es realmente criminal este señor.
    Solo le faltó decir que esto se cura con oraciones y terapia oriental, y que la vacuna introduciría microships para el control.

  • el 10 mayo, 2020 a las 5:07 am
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    El nasobuco es efectivo cuando estas cerca de otra persona. Si estás solo o alejado de los demás no tiene razón de uso. Lo demás es ignorancia y abuso

  • el 8 mayo, 2020 a las 4:23 pm
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    Quitárselo para comer no es ‘indisciplina’, es necesidad.

  • el 6 mayo, 2020 a las 11:34 am
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    ¿Imposición?

    Puede ser la acción que intenta obligar a alguien a hacer algo. Para que alguien esté en condiciones de imponer algo a otra persona, debe contar con mayor fuerza, ya sea simbólica o física.

    El concepto de imposición, entendido como la presión ejercida por una o varias personas sobre otra u otras para perseguir un objetivo determinado, es un fenómeno que tiene lugar en muchos ámbitos de la vida, aunque no siempre seamos conscientes de ello. En primer lugar, es importante distinguir entre dos tipos básicos de imposición, que pueden ser llamados directa e indirecta, según los medios utilizados para hacerla efectiva y la relación que exista entre las partes involucradas.

    Un sinfín de imposiciones que parecen mezclarse con el propio oxígeno, como si pertenecieran a la naturaleza, como si se tratara de leyes incuestionables, aunque en realidad no sean más que caprichosos inventos del ser humano.

    Una imposición también puede ser un tributo, una obligación o una carga que se impone.

    Una imposición de la dictadura cubana haría chillar a muchos, pero esa misma dictadura puede imponer restricciones para salir a la calle sin “nasobuco” y la aplaudiríamos.

    Creo que es ante todo, una cuestión de civismo. El civismo supone respetar los derechos de los demás y cuidar los espacios públicos y el medio ambiente.

  • el 6 mayo, 2020 a las 10:53 am
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    Creo que el análisis está un poco plagado de mensajes que como siempre en estos casos estimulan la indisciplina social en un momento que lo que cabe es cuidar la salud. por favor dejemos el eufemismo de libertad personal, bla bla,bla.

  • el 5 mayo, 2020 a las 10:29 pm
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    Irina, por qué todo tiene que ser indisciplina? Creo que alguien sin nasobuco en una cola o cualquier lugar donde haya más personas es indisciplina y hasta delito en este caso de pandemia. Pero alguien que se aparte y baje el nasobuco para fumar, ¿Qué indisciplina comete? Incluso creo que alguien que en una acerca camina sin nasobuco para botar la basura podría ser hasta multado, ¿pero preso? ¿Por propagar enfermedades estando sano? Explícame si apoyas semejante cosa, para mí es sin duda aberrante.

  • el 5 mayo, 2020 a las 3:44 pm
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    Es cuestión de acostumbrarse, pero es necesario. Y lo más normal es tener varios para cambiarselos cada vez que se vaya a salir, aunque sea a botar la basura. Hay personas que se lo quitan para fumar y comer, e incluso conversan con los demás mientras no lo tienen puesto. Otros que se lo quitan un momento para hablar. Todo esto es indisciplina.

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