Vicios ocultos

Osmel Almaguer

Vicios ocultos.  Foto: Osmany
Vicios ocultos. Foto: Osmany

HAVANA TIMES — Permutar una casa con “vicios ocultos” es penado por la ley, pero la gente lo hace, y en más del noventa por ciento de los casos, con éxito.

Vicios ocultos son todos aquellos defectos que puede tener una vivienda y que en el momento de mostrar el inmueble a su futuro morador, son disimulados o escondidos por una de las partes en el trámite.

El problema de los vicios ocultos es apenas uno de los inconvenientes típicos de la permuta, trámite legal que hasta donde conozco solo se realiza en Cuba.

Hasta hace poco era la única manera legal que teníamos cuando queríamos mejorar nuestra vivienda, o cambiar de ambiente, o ampliarnos, reducirnos o acercarnos a familiares y/o centros de trabajo.

Aunque han autorizado la compra y venta de casas, la permuta sigue vigente. Creo que hasta forma parte ya de nuestra cultura. Hay hasta una película muy conocida (Se Permuta) sobre el tema en el que más de 10 familias se involucran en un mismo trámite y, como es de esperar, se forma una especie de caos que condimenta muy bien el carácter satírico de la cinta.

Tengo un amigo que hace unos días permutó su apartamento en buen estado de Alamar por una casa antigua en Centro Habana y fue víctima de un engaño. A los dos días las paredes comenzaron a segregar tanta humedad que hasta el suelo se anegaba.

Cuando comenzó a “moverse” para retirar la permuta, los abogados del bufete colectivo le aconsejaron que tratara de permutar y pagara “con la misma moneda” a otras personas, pues aunque la ley prevé este tipo de casos, en la práctica sería “muy difícil” retirar la permuta.

osmel

Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.


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