Sobre una bicicleta de piñón fijo

Osmel Almaguer

HAVANA TIMES, 24 feb — Cuando descubrí que el término revolución también era aplicable a otros campos ajenos al de la política, como la mecánica, tendría yo unos nueve años.

Todo ese tiempo había estado siendo adoctrinado por mis padres para que aprendiera a ver el mundo a través de nociones como el materialismo dialéctico, el ateísmo o los “principios revolucionarios.”

Era también la época en que creía que la palabra fidelidad se desprendía del nombre de nuestro gran líder.

Recuerdo que mi tío arreglaba su bicicleta de varias velocidades a las que llamó: revoluciones. A partir de ahí, y con el paso del tiempo, seguí oyendo hablar de revoluciones, ya no solo en un sentido “patriótico,” sino de todas las maneras posibles y según todas las acepciones aplicables a dicha palabra.

Con el tiempo ese momento se asentó en mi memoria, y mis ideas futuras de lo que debía ser la revolución (al menos en esos momentos en los que mi optimismo me hace pensar en que se puede salvar) nacieron de la bicicleta de mi tío.

Piñón de varias velocidades, de cambio constante siempre para bien, y en dependencia de las condiciones del camino a recorrer.

Con el tiempo también descubrí que las bicicletas del ciclismo de pista usan un piñón fijo, que cuando e impulsa es muy difícil de detener, y que mientras la bicicleta se encuentra en marcha no se puede dejar de pedalear.

Entonces sí que comencé a encontrar cierta armonía entre la revolución que conozco y su correspondiente mecánico, pues es eso mismo lo que sucede aquí. Hay una resistencia al cambio equivalente a la que ejerce el piñón fijo a las bicicletas para correr en pista.

Al principio todo funcionó bien, pero cuando se fueron haciendo necesarios los ajustes, nadie fue capaz de detener la bicicleta.

Aún algunos conversan sobre el tema, pero las posibilidades de que surja una nueva revolución dentro de esta, son nulas, y solo se prevé su final a través del tropiezo con alguna piedra grande.

osmel

Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.


4 thoughts on “Sobre una bicicleta de piñón fijo

  • el 24 febrero, 2012 a las 6:47 pm
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    Menos mal que en algun lugar al menos aca en internet se llaman las cosas por su nombre, a ese gobierno jamas le a interesado como viven o mueren los cubanos, yo que vivo dentro de cuba doy fe de ello, no le importa un comino la vida de los otros, solo la de ellos, mantenerse en el poder disfrutando de prebendas y de la buena vida que se han dado ellos y sus familias, que mas que familias, son como clanes de la mafia, con intrigas y mentiras dentro de su circulo. Que mas decir, solo nos queda contemplar los horrores y resar porque ese pueblo de cuba pueda despertar algun dia de esa pesadilla que vive a diario. O como pobres ninos indefensos esperar a que la madre natura juegue su papel, pues esa si que es infalible. Un saludos desde Santiago de Cuba.

  • el 24 febrero, 2012 a las 12:36 pm
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    Perfecto simil. Gracias Osmel.

  • el 24 febrero, 2012 a las 7:43 am
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    Me pareció muy divertido la comparación que haces, menuda ocurrencia Osmel, buena compración con las bicicletas. Te aconsejo que te pongas casco para cuando la bicicleta choque con la piedra conserves las ideas. Saludos desde el infierno.

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