Mi nuevo dragón

Osmel Almaguer

foto: Irina Echarry

Que le haya entregado mi brazo a mi primo para que se inicie en el arte del tatuaje, eso, podría parecer una locura, pero la verdadera locura es que me resultó divertido. Y ustedes se preguntarán qué de divertido puede tener una hora de trabajo y dolores para que al final el tatuaje haya quedado incompleto.

Sucede que mi primo no tiene mucho dinero para comprar las herramientas necesarias, pero sabe dibujar muy bien y cree que podrá convertirse en un gran tatuador. Con esa fe invirtió todo su capital (como 50 CUC) en algunas agujas, un frasco de tinta china y una máquina rústica, construida con materiales recuperados, como el motorcito, que era de un equipo de música.

Romper el hielo es lo más difícil, porque nadie quiere ser el primero, por temor a que la falta de práctica le traiga como consecuencia un tatuaje feo, con el que cargar para el resto de la vida.

Pensando en esto mi primo vino pretendiendo contarme una mentira piadosa que yo nunca creí, pero que quise hacerme el que sí creía. Según él, yo sería la cuarta persona en tatuarme con él, pero su nerviosismo y falta de práctica en los preparativos confirmaron mi sospecha sobre su inexperiencia. Por eso yo tenía un poco de miedo, y también porque no sabía si dolería mucho.

Ambos misterios fueron develados rápidamente cuando las agujas comenzaron a penetrar en mi carne. Era un dolor soportable, a pesar de que en algunas zonas era más intenso que en otras. Mi primo verdaderamente tiene talento para dibujar no solo en la hoja, sino también sobre la piel.

La figura que escogí es bastante compleja, sobre todo para un principiante como él. Se trata de un dragón formado por caracteres japoneses, con un significado nada fortuito. Ese dragón ahora será parte de mí, de mi cuerpo y de mi alma, de ahí el sentido que le atribuyo.

Cada cual es libre de escoger lo que le guste y cada cual es dueño de su piel para dibujarla con lo que desee, pero es muy triste cómo a veces le preguntas a la gente sobre el significado de lo que tienen tatuado y no saben responder.

La aguja seguía cortando mi piel y el calor agotándonos cada vez más, tanto a mí como a mí primo, y parece que a la máquina también, porque se descompuso como en tres ocasiones, la última de ellas dejándome con las ganas de ver terminado mi tatuaje.

En unos días mi primo solucionará el problema mecánico y terminará mi dragón. Su esperanza es coger práctica rápidamente para comenzar a cobrar los trabajos y comprarse una máquina nueva, así como otros instrumentos.

Mi esperanza es que este dragón acabe de nacer con buena salud, y que aprenda a relacionarse con el resto de las personas, tanto como conmigo.

osmel

Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.

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