Osmel Almaguer

HAVANA TIMES — Toda persona necesita de una fuerza espiritual que le aliente cuando la materia parece fluir en sentido adverso. Las religiones, los mitos y la magia siempre han cumplido un importante papel en este sentido.

En mi caso, soy ateo, pudiera decir que por elección, pero eso no sería del todo honesto. En realidad, nadie cree o descree por propia voluntad, o sea, por libertad de elección. Soy ateo simplemente porque mi familia lo es, y así fui educado.

Lo que pasa es que a estas alturas el supuesto ateísmo de mis parientes cercanos está en veremos. Escondidos o arrinconados por las habitaciones de la casa he descubierto sus velas, cocos, vasos de agua, collares y resguardos.

Todos estos, son elementos para la comunicación con las deidades según las creencias afrocubanas. Comencé a descubrirlos en los años noventa. Primero con algún rechazo, y luego con cierto desengaño.

Después comprendí un poco más a mi familia. El problema es que no siempre se puede andar por ahí actuando de acuerdo a lo que se siente. En la década de los ochenta creer no estaba bien visto por la mayoría de las personas.

Con la crisis y las aperturas de la década de los noventa todo el que quiso comenzó o retomó sus prácticas folclóricas.  Mi familia desempolvó unos santos que llevaban guardados algunas décadas.

Otras, simplemente comenzaron a practicar con más orgullo, porque nunca habían abandonado a sus orishas. Los que nacieron en la nueva época tuvieron la opción de ser educados o no en esas u otras creencias.

Sin embargo, hubo cierta cantidad de personas (entre las que me incluyo podríamos hablar tal vez de toda una generación) que no tenía santos que desempolvar, y que estaba ya demasiado crecidita para abrazar alguna doctrina nueva. Algunos, no obstante, sí optaron por la religión.

Para mí, por suerte, aparecieron las letras. Con ellas he saldado parte de mi deuda espiritual. Ellas, los amigos y el amor a la familia son las únicas cosas en que creo, son las únicas cosas en que pienso cuando la situación se pone difícil.

osmel

Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.

3 thoughts on “Mi fuerza espiritual

  • // ¿Estímulos artificiales en vez de los magníficos reales? //

    Osmel, ¿qué más fuerza *intelectual y emocional* es necesaria que la que tenemos en la realidad que nos rodea y en la experiencia propia y la del resto de la humanidad?

    ¿Necesitas tú más estímulo que ése, es inteligente tener confiaza en estímulos artificiales?

  • Yo soy tambien de esa generacion que crecio atea. Porque la sociedad era atea y manifestar la fe era literalmente catalogado como un “problema politico ideologico” y quien quiere tener un problema.

  • Sr. Almaguer aunque ud. no lo perciba no se encuentra solo.Dios esta en ud.Creale a esta vieja dama.
    Despues de todo andar solo es como “rodar ponchado”.

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