Mejoras en el béisbol cubano

Osmel Almaguer

El equipo de Las Tunas. Foto: Byron Motley

HAVANA TIMES, 18 abr — A falta de una semana para que concluya la etapa regular de la Serie Nacional de Béisbol, dos características fundamentales marcan su derrotero: la primera de ellas y más llamativa, la disminución del bateo, que años anteriores se ha impuesto por sobre el picheo; la segunda, la encarnizada rivalidad que ya va siendo notable en cada uno de los choques efectuados.

Sobre la disminución del bateo (más de 10 puntos con relación a la serie anterior), se me ocurren cuatro factores que han incidido con diferente intensidad.

Primero la brutal modificación de la altura del box (un 50 % más que la norma internacional). Sin dudas la que más ha beneficiado el picheo. Claro, cuando hablamos de beneficios lo estamos haciendo inevitablemente desde el punto de vista estadístico. Otra cosa es la calidad real de nuestro picheo, la cual tendremos oportunidad de volver a probar en los ya cercanos compromisos internacionales.

Otra medida tomada a principios de temporada, mucho más acertada en mi opinión, fue sustituir la Mizuno-150 por la Mizuno-200, mucho menos viva. Su contribución en la nueva armonía picheo bateo podría aparecer a continuación de el cambio de la altura del box.

Por otra parte, se hizo un llamado a los árbitros a cumplir mejor la interpretación de la zona de strike, en un sentido menos restrictivo, para beneficiar al otrora perjudicado y maltratado lanzador cubano.

Esta es una medida mucho más subjetiva, que solo este año, a pesar de que llevamos muchas temporadas parloteando sobre lo mismo, se ha comenzado a cumplir.

El último factor seria la mejoría neta de los lanzadores. Esta es un poco más difícil de comprobar, pues se encuentra contaminada por las tres anteriores.

Reitero que son las arenas internacionales el escenario propicio para comprobar si ha habido o no una mejoría en cuanto a pensamiento táctico y versatilidad en el picheo cubano.

Solo debo reseñar que a pesar de la disminución general de los números en el bateo, un extractase como lo es Alfredo Despaigne, recién ha roto el record de jonrones, con 35, y aún la Serie no termina.

La segunda y más loable característica de esta serie es, como ya dije, la rivalidad. No es algo que pueda reafirmar con estadísticas, pero si es un hecho comprobable a través de la simple apreciación.

Los equipos menores han sido capaces de barrer a los que estás en la cima de la tabla de posiciones. Equipos que parecían escapados han sido alcanzados por sus más cercanos perseguidores en reiteradas ocasiones.

Así, a falta de 6 juegos para el final, hay siete equipos sin posibilidades, pero que se empeñan en maquillar a última hora sus resultados aunque ello le cueste la clasificación a los que están en la pugna.

Estos otros, por su parte, no están escatimando en pitchers o bateadores emergentes, estrategias y tácticas arriesgadas.

De ahí que la mayoría de los juegos terminen no solo con un bajo carretaje, sino también con márgenes estrechos.

Con esto, se beneficia el béisbol cubano, y el público, claro está, que comienza a incrementar su visita a los estadios, como suele pasar al final de la temporada y para la postemporada.

osmel

Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.

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