La forma estilizada de la Isla

Osmel Almaguer

Imagen: argemto.foroactivo.com

HAVANA TIMES, 17 feb — Siempre he escuchado decir que la isla de cuba tiene forma de caimán. Y los caimanes tienen ese cuerpo alargado y estrecho aunque coman y duerman mucho. Los cubanos nos parecemos a ellos en cuanto a su delgadez, pero no en cuanto a sus hábitos alimenticios y sedentarios.

Y no es que tengamos una cultura alimenticia sana, todo lo contrario; nuestro apetito está condicionado por el hambre de nuestros tatarabuelos africanos, por las costumbres populares de nuestros colonizadores españoles, por la ideología consumista parcialmente impuesta por los americanos en tiempos de la república, y por las crisis sucesivas sufridas en tiempos de la Revolución, cuando ni chinos ni soviéticos ni venezolanos han estado para ayudarnos.

O sea, que si no consumimos más carne, arroz, frijoles, azúcar, sal, grasa y harina de trigo, es simplemente porque no los tenemos.

Nuestras vidas se desenvuelven en un ambiente caribeño. Somos gente de sangre caliente. Además, nos toca correr detrás de las guaguas, como mismo corrían los bayameses a la batalla cuando escuchaban el clarín, según expresa nuestro himno.

Nos toca hacer largas y repetidas colas, sufrir el “peloteo” (país beisbolístico al fin) de la burocracia; por eso casi nunca, aunque así lo deseemos, nos quedamos estáticos. Todos esos aspectos de nuestras vidas provocan un stress permanente y colectivo que no nos deja engordar.

Entonces, ¿cómo van a venir a decirnos a través del noticiero que en Cuba la obesidad y el sedentarismo son una amenaza? Amenaza es para los americanos, que tanto criticamos, y cuyo nivel de vida, amén de las injusticias sociales que existan, es infinitamente superior al nuestro.

Y es que dicha enfermedad es solo característica de las grandes potencias. Aunque puedan existir casos aislados en un país, no le podemos llamar obeso a su pueblo. Aunque sus personas de más edad tiendan a acumular, como es lógico, un poco de grasa abdominal, no le podemos llamar obeso.

Me niego rotundamente a aceptar una afirmación que, por demás, no ofreció estadísticas de ningún tipo. Ni de fuentes creíbles ni de fuentes dudosas. Desgraciadamente yo tampoco las tengo, pero vivo en Cuba, y por fortuna no necesito de ninguna Operación Milagro.

 

osmel

Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.


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