Historia vs. Exilio: partido cerrado

Osmel Almaguer

El camino a la ruina. Foto: Caridad

Julio tenía una carrera prometedora dentro de las fuerzas armadas revolucionarias (FAR) antes de quedar en la reserva por problemas de salud.  Desde bien temprano había participado en dos misiones internacionalistas, Angola y Etiopía, con méritos que le valieron varias medallas.

Tener que abandonar su carrera así de súbito, cuando ya ostentaba el grado de capitán, supuso una gran frustración, trauma que aún por estos días no ha logrado superar.

Recomenzar fue poco menos que imposible.  Con una esposa y una hija pequeñas de las cuales ocuparse, poco a poco comenzó a entregarse a la bebida.  Consiguió un trabajo como custodio nocturno, porque las guardias eran una de las pocas cosas que sabía hacer.

Pronto el sujeto de “moral intachable” e “ideales puros” se fue degradando a causa del alcohol.  Las madrugadas en solitario eran el escenario ideal para sus borracheras.

Perdió el cariño y el respeto de su familia, aunque no el matrimonio.  Por razones que desconozco su esposa nunca le pidió el divorcio.

Ahora Julio es solo un “borracho.” Ser borracho es como estar preso, o quizás un poco peor.  Pierdes tu status social pero también el derecho a que se te respete por tus condiciones espirituales.

Por otro lado, tales condiciones con el tiempo se van borrando.  Lo que fuiste se va borrando cada vez más definitivamente de la memoria tuya y de la de los demás.  Así, Julio llegó incluso a la violencia física con su esposa e hija.

Su hija, que emigró hace unos años para España, le puso una carta de invitación a la madre.  Esta acordó con Julio que él se quedaría con la casa si le daba el divorcio, él aceptó.

El plan de Julio es vender la casa en cuanto su esposa se marche, e irse a vivir al monte, como cuando era militar.  La idea, a primera vista, parece bastante noble, pero, ¿qué hará con el dinero?

Él tiene la ilusión de que su esposa le ponga una carta de invitación para España.  Lo que no sabe es que ella nos dijo que no tiene la intensión siquiera de darle su correo.

osmel

Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *