Grado cero. Literatura transgenérica en Cuba

Osmel Almaguer

Niños pescando en la bahía de La Habana.  Foto: Juan Suarez
Niños pescando en la bahía de La Habana. Foto: Juan Suarez

HAVANA TIMES — Mezclar o combinar los géneros es un método casi tan antiguo como la propia literatura que, no obstante, desde mediados del siglo pasado, comenzó a practicarse tentativamente entre algunas vanguardias literarias europeas y latinoamericanas.

El afán de hacer evolucionar los géneros, en esa búsqueda constante de la creación por renovarse, y los nuevos escenarios sociales, políticos, culturales y tecnológicos, influyeron de manera significativa en dicho fenómeno.

Sin embargo, este no es privativo de la literatura. Un proceso análogo atraviesa la música desde hace algunas décadas, y cuyas obras resultantes reciben la nomenclatura de fusión.

En general, parecemos estar asistiendo a un proceso de hibridación universal, según el cual no solo géneros, sino también disciplinas diferentes, se combinan para dar lugar a nuevas zonas de conocimiento.

Los orígenes del término (Literatura Transgenérica) se presentan borrosos, uno de los primeros en utilizarlo en nuestro país fue Daniel Díaz Mantilla, en un ensayo donde analizaba los presupuestos estéticos de la generación que emergiera en los años noventa.

En el siglo que corre, esta práctica se encuentra bastante generalizada entre los escritores jóvenes cubanos. Sin embargo, la crítica y la investigación en este campo son casi nulas; salvando de una posible absolutización los trabajos escritos por Mantilla.

Desde el punto de vista sociocultural, como es lógico, no existe una estructura promocional y/o editorial que pondere el peso de las obras que exhiben carácter transgenérico.

De ahí nació la idea de crear un ciclo que contribuyera, en un primer momento, a hacer desaparecer la apatía institucional y crítica en este respecto. Y luego, tal vez, estimular el surgimiento de espacios promocionales, concursos y colecciones editoriales.

Los seis encuentros hasta ahora efectuados han servido como termómetro para evaluar el grado de concientización del fenómeno entre nuestros escritores.

Si bien es cierto que no se trata de una práctica generalizada, sino más bien puntual, también lo es que las obras de una gran cantidad de los escritores más premiados y publicados tienen un carácter total o parcialmente transgenérico.

Aunque el panorama literario cubano es poliédrico, por lo cual la tendencia que nos ocupa no reviste una importancia capital, es cierto que no ha recibido todo el sostén reflexivo que conlleva, según el impacto que ha tenido en nuestras letras.

 

 

 

osmel

Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.


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