Al Rojo Vivo

Osmel Almaguer

A la mayoría de los cubanos les encanta ir a a la playa en verano, foto: Caridad

Mayo es el mes de las lluvias en Cuba, pero también el mes en el que comienzan a subir las temperaturas. Es cuando comienzan a cambiar los hábitos del cubano, que sustituye el agua caliente por las duchas frías, la leche tibia por los jugos, y las salidas al cine por las excursiones a la playa.

Cuando comienza el calor la gente consume grandes cantidades de agua, refresco y cerveza. Se guardan los abrigos y aparecen las camisetas, aunque el sol azote fuertemente la piel. La gente trata de usar gorras y gafas de sol.

En la calle los ánimos se caldean con facilidad. Más cuando el transporte, naturalmente afectado por las recias condiciones climáticas (el calor afecta los motores, radiadores, etc.) se demora más de lo debido y la gente pasa mucho tiempo en las paradas soportando la radiación solar.

El calor me sume en largos estados de letargo. Paso mucho tiempo así, callado e inmóvil, y parece que estoy teniendo grandes ideas, pero nada, en realidad estoy enajenado, pensando en boberías o soñando con una cerveza bien grande y fría, difícil de alcanzar.

Esta es la época del año en la que más necesarios son los servicios de venta de líquidos en la calle. Y paradójicamente es la época en la que más problemas y limitaciones existen con esto.

Es usual llegar a un establecimiento gastronómico y recibir la misma respuesta lacónica y displicente: “el refresco está caliente.”  La frase en sí misma suena absurda.

Los vendedores parecen caer en el mismo letargo que yo, que cuando oigo sus palabras salgo de mi enajenación y protesto inútilmente, solo por hacer catarsis, pues ya sé que la solución no llegará.

Con estas condiciones generalizadas a todos los rincones de la isla, la economía se ve profundamente resentida. Las cosechas se afectan, las siembras se dañan y el alimento escasea.

Una ducha fría es una muy buena opción para quien se siente mal por tanto calor, pero no todos somos privilegiados en este sentido. Recientemente han pasado un spot por la TV que llama al ahorro, pues el 50 % del agua bombeada en el país se pierde en salideros y roturas.

Hacer conciencia no está mal, pero de ahí a esperar a que con el ahorro de la gente se resuelva el problema… Me parece que los verdaderos responsables se están lavando las manos “como Poncio Pilato.”

Existen una gran cantidad de comunidades que desde hace mucho no tienen agua corriente. De modo que el spot que hace el llamado de conciencia va dirigido solo a aquellos que gozamos del servicio de agua.

Los barrios que no tienen agua corriente dependen de las pipas que a veces colocan en sus inmediaciones. Son los mismos que tienen los mayores índices de pobreza y violencia. Esos cuya gente tiene que cargar el agua en cubos y subir las escaleras con trabajo. Para esta gente el verano será nuevamente mucho peor que el peor verano que yo haya pasado.

osmel

Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.

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