A cuatro outs de San Francisco

Osmel Almaguer

Uno de los mementos felices. Foto: K. Watanabe/baseballdecuba.com
Uno de los mementos felices. Foto: K. Watanabe/baseballdecuba.com

HAVANA TIMES — Una vez más la selección cubana de béisbol se queda fuera de la final de un Clásico Mundial. En esta ocasión, tras perder un par de veces frente a Holanda, equipo que se le ha convertido, en los últimos años, en su peor pesadilla.

El juego, ampliamente reseñado por la mayoría de los medios noticiosos en el mundo, fue un rompecorazones. Solo diré que se hizo un gran esfuerzo, que se vino de abajo en par de ocasiones y que no pudimos mantener la ventaja cuando la tuvimos.

Antes de comenzar el partido les había comentado a mis amigos que solo rezaba para que Víctor tuviera el tino de colocar en el momento justo al pitcher indicado, porque sabía que más de uno iba a tener que lanzar.

Puedo resumir la actuación cubana como buena. Tuvieron un gran torneo donde batearon lo que quisieron. El pitcheo tampoco estuvo mal, y la defensiva se comportó de manera discreta, aunque se vieron muy buenas jugadas. Hacía tiempo que no gustaban tanto.

Considero que no vale la pena ponerse a pensar en lo que falló desde el punto de vista deportivo. Creo que Holanda nos ganó desde lo psicológico. El equipo sale muy presionado al terreno cada vez  que tiene que enfrentarles.

A veces, pareciera que pueden hacer lo que sea necesario para descontar desventajas, o simplemente mantener una ventaja. Debo decir que la suerte también jugó un papel fundamental en ambos encuentros, sobre todo en el primero, en el cual también influyeron los árbitros.

Veo y vuelvo a mirar a Holanda y me sigue pareciendo un equipo derrotable por parte de los cubanos. Creo que cuando lo consigan posiblemente jamás vuelvan a perder con ellos. Es que la superioridad en las estadísticas previa a este partido indicaba que había un equipo ampliamente superior, y no era el holandés.

Japón, el otro enemigo en los clásicos de la selección cubana, está en la final gracias al juego pequeño y a no equivocarse a la hora cero. Es algo de lo que todavía tenemos que aprender, ya sea contra Holanda o contra los esquimales, si se les ocurriera jugar contra nosotros.

Reforcemos el trabajo psicológico, que fue, tal vez, el renglón más débil de una selección que nos dejó con las mieles del triunfo en los labios, y que se quedó, como si las distancias y los mares pudieran medirse en outs, a solo cuatro de la final en San Francisco.

osmel

Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.

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2 thoughts on “A cuatro outs de San Francisco

  • Estoy totalmente de acuerdo, salen a jugar con mucha presión y lo primero de un JUEGO es divertirse, y al equipo le falta alegría. El equipo Cuba (que es porfesional) tiene más presión que el resto de los profesionales que tienen que justificar los miles o millones que le pagan.

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