Descifrando lo bueno del malo

Warhol P

Vendedor ambulante. Foto: Caridad

HAVANA TIMES — Haciendo las compras, este domingo en la plaza de Marianao, hubo una pequeña redada policial.

Estando en el interior de la plaza, algunas de las revendedoras corrían para tratar de esconder sus ofertas: paquetes de espaguetis, coditos, pomos de vinagre, vino seco, huevos, e infinidad de productos que muchas veces  escasean en los establecimientos estatales.

Delante de mí apresaron a una de las tantas, que día a día se dedican a revender en el mismo lugar donde se ofertan a un precio módico.

El policía se notaba contento cuando la condujo a la patrulla que estaba parqueada a un costado de la plaza, alrededor de la mujer y de La seguridad se aglomeró un grupo de personas interesadas en el problema.

Le solicitaron el carnet de identidad, pero ella no portaba identificación, otro de los policías le dijo que ya la conocía de otras veces en que también había sido detenida por el mismo motivo.

Me puse a observar, y con atención escuché un sinnúmero de comentarios, casi todos los que aportaron una opinión estaban a favor de la revendedora, según algunos esta se estaba ganando la vida sin hacer daño a nadie. “Que si con tantos delincuentes que hay suelto vienen a apresar a estas mujeres.”

Por esa cuerda fueron casi todas las murmuraciones.

Mi pregunta es: ¿en realidad, no le hace daño a nadie?

Teniendo en cuenta, que los productos que venden tienen un precio muy superior al del estado, considero que sí nos afecta, porque los cartones de huevos, por citar un ejemplo, cuestan por el estado 33 pesos, y estos revendedores los tienen a un precio de 60 pesos.

Hace apenas unos días emprendí una búsqueda de huevos por mi municipio, y  no los encontré en ningún establecimiento estatal, sin embargo, las revendedoras y revendedores tenían muchísimos cartones, y cualquier cosa que uno busque y no lo encuentre, ellos muy solícitos te lo sacan debajo de la tierra, hasta cajas de muerto.

Los paquetes de espaguetis tienen un precio de 10 pesos y por ser rellenados en casa no traen la cantidad de un paquete original, o sea, de un estuche solo sacas un mísero plato de pasta, y no es para nada rentable. Lo mismo ocurre con el café que cuesta 15 pesos y es borra seca.

Muchos otros productos que se revenden, son adulterados, y algunos hasta tienen fecha de vencimiento.

No sé que ocurre con los cubanos, o nos hacemos los tontos, o tanta soya nos está causando daños cerebrales.

Lo cierto es que hemos llegado a un grado de estupidez incalculable, que nos imposibilita  darnos cuenta, de que los revendedores lo único que hacen es estafarnos.

Definitivamente, he llegado a la conclusión de que hemos perdido la capacidad de diferenciar, entre lo que es malo y lo que es bueno para nosotros.

Nonardo Perea

Nonardo Perea: Me defino como una persona observadora, me gusta escribir con sinceridad lo que pienso y vivo en carne propia. Para mí resulta un tanto difícil el dialogo, soy tímido y de pocas palabras, es por ello que considero que mi mejor medio de comunicación es la escritura. Vivo en Marianao y tengo 40 años.


9 thoughts on “Descifrando lo bueno del malo

  • el 11 febrero, 2014 a las 8:47 pm
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    Seguimos atacando las manifestaciones externas del problema, pero dejamos intacta la raíz. ¿Efectos de la soya, o de que con la cadena sí, pero no con el mono?

    Aquí el problema principal es el mono. Vamos a poner plos pies en la tierra: ¡Cuánto cuestan en las tiendas estatales un paquete de leche el polvo, uno de detergente, un litro de aceite de freir y el jabón para que la familia se bañe por un mes? ¿Qué por ciento del salario de un cubano medio representan estos artículos?.

    Y no voy a tocar el tema del precio de los productos cárnicos y del pescado, aunque sea el de medio pelo ¿Ok?

    ¿Y los estafadores son los revendedores?. Si los revendedores cobraran el sobreprecio que cobra el estado cubano por artículos de primera necesidad, ya se hubieran muerto de hambre, por Dios; y junto con ellos, no sé yo cuánta gente en Cuba. Muchos problemas resuelve el cubano por esos revendedores. Y no es que apoye el robo o la malversación, pero la realidad es que ninguno de los de la camarilla se ha dejado de comer un filete o una langosta, por el hecho de que el resto del pueblo no se los comiera, ni se han dejado de vestir con ropas de diseñadores (Y de los caros) por el hecho de que el cubano tenga que vestirse con los trapos de segunda que venden en la mayoría de las tiendas. ¿Y de dónde sacan el dinero para eso y para mucho más? ¿Cuáles son los salarios de la élite castrista, si Fidel decía públicamente que ninguno de sus ministros tenía una cuenta en dólares? ¿O ya nadie se acuerda de eso? ¿Entonces qué?

    Seriedad, caballeros, que aquí muchos ya peinamos canas y hemos tenido que pulirla en Cuba antes de librarnos, afortunadamente, de las calamidades que todos sufrimos..

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