El que espera desespera, en una farmacia

Miguel Arias Sánchez

Che en la farmacia. Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES — Para ir a una farmacia a comprar un medicamento hay que pensarlo dos veces. No se trata muchas veces que no lo haya, que también ocurre a veces, sino por la interminable cola que no avanza, mientras el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejo. ¿A qué se debe este problema de antaño? Factores objetivos y subjetivos influyen en ello.

Muchas personas van por necesidad de una medicina determinada que incluso está regulada por un tarjetón, que a veces escasea por distintos motivos y cuando llega no se sabe qué entró en el pedido y está en la farmacia, todos quieren obtenerla y ahí se formó la cola.

Ahora de la contraparte adentro está el otro problema, hay dependientes que, producto de la edad o su idiosincrasia propia son lentas al despachar y eso produce morosidad en la venta, no tienen una persona que se ocupe de las llamadas por teléfono para localizar un medicamento, entonces tienen que dejar a un cliente para atender el teléfono, esto lógicamente también hace que se demore la venta.

Muchas veces intercambian opiniones entre ellas, que roba tiempo, si a eso usted le suma la llegada de una persona con discapacidad o una mujer embarazada o con un niño pequeño, llenas de recetas de todo tipo y en grandes cantidades, la estancia de una persona allí puede durar horas, sin exagerar.

En una de esas colas que me tocó a mí, le pregunté a una de las que despacha que por qué estaba sola y su respuesta fue que entran muchas, pero que se van por lo bajo de su salario.

Entonces cuando usted une todas estas cosas comprende porqué hay muchas personas que tienen necesidad de una medicina, como me explicaba una de ellas que va a la farmacia de turno a las 5 ó 6 de la mañana que no hay nadie y compra rápidamente lo que necesita.

Y ahora yo me pregunto: si todo el mundo empieza a pensar como ella y hace lo mismo que ella, entonces a cualquier hora ir a la farmacia será una odisea.

Moraleja:  Hay que estudiar dentro de las posibilidades reales cómo mejorar el salario y condiciones de esas personas que con su trabajo tan importante y necesario, contribuyen a mejorar la calidad de la vida de las personas, de los seres humanos.

 

Miguel Arias Sanchez

Miguel Arias Sánchez: Nací en Regla, en el año 1949. Allí hice mis estudios primarios y secundarios. Luego me incorporé a los cursos de maestros populares y ejercí varios años. Pasé el Servicio Militar y enseguida que me desmovilicé estudié, ya de manera oficial, el magisterio; después la Licenciatura en la Universidad de la Habana. Por casi veinte años ejercí en las aulas de la Habana. Luego tuve la suerte de viajar y conocer otra realidad. Regresé, y actualmente realizo distintas actividades por cuenta propia.

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2 thoughts on “El que espera desespera, en una farmacia

  • La cola de la farmacia, la cola del banco, la cola de la panadería, la cola de la guagua, la cola del policlínico, la cola del pollo por pescado, la cola, la cola, la cola……………….

  • y la Coca Cola, la nueva inversion colombiana cubana

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