Un instante de nacionalismo

María Matienzo Puerto 

Médico cubano. Foto: Sergio Leyva

HAVANA TIMES, 30 mar — Estoy raramente feliz. Me he sacado una muela y aunque aún me siento bajo los efectos de los medicamentos, me satisface haber sido atendida por el Dr J.

Y estoy escribiendo sobre él, no porque me lo haya pedido, sino porque me satisface de alguna manera contar con un especialista de su valía. Su destreza hicieron que la intervención fuera rapida y lo menos dolorosa posible.

No era primera vez que me atendía. En otras ocasiones las consultas habían sido de rutina, que si una limpieza (tiene un nombre científico que no me sé), que si una simple revisión.

Pero yo, como buena observadora, había notado su deferencia para con todos, pese a que los sillones del policlínico en que trabaja estan en pésimas condiciones, que no hay material y que trabaja junto a otros que no aman su profesión como lo él.

Nada, que no siempre hay que llorar.

Quizas, mi felicidad esté signada porque este fin de semana de recuperación odontológica, he coincidido con otros a los que su profesión les gusta, y pese a que en otros lugares pudieran estar mejor remunerados, siguen haciendo las cosas lo mejor posible, con una sonrisa, aún sin los viajes, sin la divisa, sin la jaba de aseo de algunos trabajos.

No es conformismo, no creo que sea tampoco resignación.

Alberto, por ejemplo es veterinario y pese a que en la clínica donde trabaja las condiciones no son óptimas y padece la burocracia como todos, no se resigna a que se le mueran sus pacientes, solo porque se siente frustrado y no puede pasar un fin de semana en Varadero.

Annia es abogada y trabaja en un bufete (oficina de abogados civiles) colectivo, y no se toma la vida con las mismas amarguras que el resto de sus compañeros.

Ella trata por todos los medios de sacar un espacio para la peluquería y las fiestas. Eso hace que cada vez que viene a su despacho una mujer golpeada o un divorcio, ella dé las debidas explicaciones y la gente no se sienta amenazada con su autoridad.

Si hay un slogan que funciona en esta isla y que ha sido difundido hasta el cansancio es ese de que “Somos Cuba.” Sí es cierto, nosotros somos Cuba. Pese a todo.

Pese a la burocracia, a los incapaces, a los represores, a los censuradores, a los policías, a los delincuentes, a la imagen edulcorada o endemoniada que se da de Cuba, no cabe la menor duda: estoy orgullosa de mi nacionalidad.

Creo. Estoy segura que todos y otros más que no he mencionado, si tuvieran la oportunidad de cambiar el rumbo de sus vidas y así evitar las estrecheces y las miserias cotidianas lo harían con el mismo optimismo con que asumen la controversial Cuba de hoy. 

Maria Matienzo

Maria Matienzo Puerto: Una vez soñé que era una mariposa venida de África y descubrí que estaba viva desde hacía treinta años. A partir de entonces construí mi vida mientras dormía: nací en una ciudad mágica como La Habana, me dediqué al periodismo, escribí y edité libros para niños, me reuní en torno al arte con gente maravillosa, me enamoré de una mujer. Claro, hay puntos que coinciden con la realidad de la vigilia y es que prefiero el silencio de una lectura y la algarabía de una buena película.


5 thoughts on “Un instante de nacionalismo

  • el 30 marzo, 2012 a las 11:08 pm
    Permalink

    Es que en eso radica la Cuba profunda. Escarbemos un poco bajo esa superficie cochambrosa – que hoy es una triste e inevitable realidad- , y aparecerán las pepitas doradas. Es menester mencionarlas cada vez que se pueda, María, porque a la larga serán ellas las que perdurarán. En la Isla y fuera de ella.

  • el 30 marzo, 2012 a las 9:30 pm
    Permalink

    de verdad hay pocas razones para sentirse orgulloso de la cuba de hoy.
    se necesita buscar verdaderamente hondo, para encontrar a la cuba que trasciende la revolucion, el comunismo, a fidel y raul. una cuba que ha pasado por mucho y que tiene enormes potencialidades que siempre nos han tratado de ocultar.

  • el 30 marzo, 2012 a las 2:36 pm
    Permalink

    qué bueno que escribes un post como este, pues la mayoría de las veces, y es lógico, uno se concentra en lo que está mal, pues es lo que debería ser cambiado. Pero sí, en cuba y en todas las áreas, quedan muchas personas con vocación que deben ser reconocidas, pues con las mismas carencias que el resto, tratan de hacer su trabajo bien. En pleno período especial, a mi abuela le hicieron una amputación y estuvo un buen tiempo en el hospital. Recuerdo que el médico especialista a cargo, llegaba sudado de haber montado un buen rato su bicicleta y mientras revisaba a las ancianas, se metía con ellas y les hacía más agradable ese momento tenso. Evidentemente, estas atenciones no eran a cambio de dinero, sino por vocación

  • el 30 marzo, 2012 a las 9:37 am
    Permalink

    Me alegra recordar que en Cuba no todo es malo.. y que en ella vivimos aun seres humanos..

  • el 30 marzo, 2012 a las 9:37 am
    Permalink

    .bueno…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *