Turismo LGTB en Cuba (II)

Maria Matienzo

Una portada de la revista excelencias.

HAVANA TIMES, 20 mar — Me cuesta un poco dejar las promesas sin cumplir. Y me había prometido a mí misma no dejar este tema colgado. Mas allá de mi fechoría de arrancar las páginas de la revista ajena, quiero seguir el tema del turismo LGTB en la Isla y en el artículo de Excelencias del Caribe.

El artículo comienza con esta cita: “La visibilidad facilita la integración.” Y se pone más interesante cuando en ese mismo lead esboza una polémica entorno a la discriminación sexual. Dice: “para otros, la única manera de no discriminar es no diferenciar.”

Sin embargo, Excelencias… toma distancia, se sobrepone a cualquier postura sociológica y nos recuerda que ella solo hablara de turismo y dinero.

Y está bien. Es lo que le toca a una revista de turismo.

Las imágenes que emplea, por supuesto, ninguna son de la semana contra la homofobia que se celebra en Cuba. Y los entiendo también.

Es que nuestra semana es un tanto opaca, mustia, gris en un país de tanto sol y en medio de la primavera (finaliza en el 17 de mayo).

Excepto el día de la conga, el resto son conversatorios, charlas, presentaciones de libros a los que solo asistimos los demasiado interesados. El colorido (retocado en photoshop o no) que se ve en estas imágenes creo que en Cuba no lo podrían encontrar, ni siquiera, por esas fechas.

A veces es tan densa la información que nos llega sobre el tema LGTB, es tan didáctica que parece que hablan de gente enferma. Y eso sobresatura a todos. Y entonces, hay quien cree una payasada salir a desfilar el 17 de mayo.

O como me dijo un hombre hace poco: “Es que nos están tratando de convertir a todos en homosexuales. Ahora en todas las novelas hay uno.” Como su comentario no venía al caso ni le contesté. Lo dejé ahí con sus “dudas” si es que realmente tenía alguna duda.

Pero me di cuenta que a veces la gente no es tan homofóbica como oportunista.

Me di cuenta, una vez mas de la necesidad de implementar, de animar un sistema en contra de la discriminación y el acoso a los homosexuales, que vaya mas allá de dos o tres personas, reclamando a voz en cuello algunas reformitas.

Y, sobre todo me di cuenta que el destino gay-friendly en Cuba no iba a funcionar como en Brasil, Argentina, por no decir Francia, Estados Unidos, Alemania, Japón, si no se creaba un ambiente más hospitalario, donde no fuera un escándalo ver a dos mujeres darse la mano o acariciarse en la calle, sin que pareciera, en la imaginación de los demás, pornografía.

Así que la revista Excelencias del Caribe, si no es tan utópica como yo suelo serlo a veces, cuando sueño con reconocimientos de derechos en Cuba, es parte de la mascarada, del mimo, de la fantasía, del juego de hacerles creer al mundo que estamos abiertos al cambio.

Maria Matienzo

Maria Matienzo Puerto: Una vez soñé que era una mariposa venida de África y descubrí que estaba viva desde hacía treinta años. A partir de entonces construí mi vida mientras dormía: nací en una ciudad mágica como La Habana, me dediqué al periodismo, escribí y edité libros para niños, me reuní en torno al arte con gente maravillosa, me enamoré de una mujer. Claro, hay puntos que coinciden con la realidad de la vigilia y es que prefiero el silencio de una lectura y la algarabía de una buena película.


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