Si de “gusanos” se trata

María Matienzo Puerto

Calle de La Habana.

HAVANA TIMES — Ayer cogí la botella[1] de mi vida. Salía de casa de mi jefa, cerca de la popular esquina del Vedado, 23 y 26, cuando le pedí un aventón a un chofer de Cubataxi.

En cuanto me monté, empezó la conversación. Las primeras preguntas fueron las habituales: ¿hasta dónde llegas? ¿ahora es que sales del trabajo? De parte de él.

Mis respuestas lacónicas se fueron transformando en una conversación fluida ante su locuacidad.

Él empezó comentando sobre la sobrecarga del trabajo de nosotras las mujeres (en la calle y luego en la casa), sobre su trabajo y la diversidad de personas a las que él ayudaba diariamente desde ese timón.

Hasta que me preguntó a qué me dedicaba yo.

Para no dar demasiados datos, preferí decirle que yo escribía para Internet.

Y ahí empezó la comedia. Del susto por poco se tira por la ventana.

Me empezó a decir que a “nosotros”, los que escribimos para Internet, no nos importa nada, que somos unos locos, que somos los que “calentamos las cosas”.

Entre risas, jaranas y medio en serio, me dijo “gusana”. Mote al que yo respondí con una pregunta: “habría que ver quiénes son los gusanos de verdad”. Y atrincherándome, comencé a mirar por la ventanilla, mientras esperaba ansiosa que llegara mi destino.

Para asombro mío, tras unos minutos de silencio, me respondió con un “¡Es verdad, habría que ver quiénes son los gusanos!”

Y empezó a hacerme historias de corrupción, de las que él había tenido que ser parte, aunque fuera de testigo, porque si no quedaba fuera y sus hijos tenían que comer.

Entre esas historias está la de Armando, el único disponible de su trabajo, que tras casi quince años de trabajo impecable fue despedido porque era el único que no transaba en los pagos que exigía el jefe.

El caso es que Armando tras quedar disponible, volvió a ser contratado sin derecho a vacaciones ni certificados médicos. La historia termina fea porque Armando no resistió la presión y murió tras dos infartos, en los que según me cuenta mi compañero de viaje, tuvieron responsabilidad unos cuantos jefes que presionaron para ver qué sacaban.

Nuestro encuentro terminó, con un apretón de manos, un intercambio de teléfonos y la promesa de, si yo quería, me podría dar información detallada.

El “es un gusto encontrarse con gente como ustedes” me suena todavía en la cabeza. Eso es lo que pasa, a veces, cuando la gente se entera que uno escribe para Internet.



[1] Nosotros llamamos botella al autostop.

Maria Matienzo

Maria Matienzo Puerto: Una vez soñé que era una mariposa venida de África y descubrí que estaba viva desde hacía treinta años. A partir de entonces construí mi vida mientras dormía: nací en una ciudad mágica como La Habana, me dediqué al periodismo, escribí y edité libros para niños, me reuní en torno al arte con gente maravillosa, me enamoré de una mujer. Claro, hay puntos que coinciden con la realidad de la vigilia y es que prefiero el silencio de una lectura y la algarabía de una buena película.


5 thoughts on “Si de “gusanos” se trata

  • el 21 octubre, 2012 a las 2:06 pm
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    Muy bien escrito. Espero la segunda parte (con las confidencias del taxista).

  • el 19 octubre, 2012 a las 9:20 pm
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    Se aprecia la doble moral del taxista. Empezó tantenado el terreno, incluso ofendiendo. Luego se abrió. La corrupción en los choferes de Cubataxi es general. Y si no estás a la viva, te roban. Por suerte yo siempre hago los mismos recorridos en La Habana y ya sé lo que tengo que pagar para dejarlo en claro enseguida. Desgraciadamente casi siempre tengo necesidad de aclararlo.

  • el 19 octubre, 2012 a las 1:47 pm
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    jajajaja Interesante articulo…. Aqui en Cuba todos somos cubanos, y tenemos derechos de defender lo que creemos aunque sea por internet….

  • el 19 octubre, 2012 a las 8:53 am
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    Aqui todos sabemos quienes son los gusanos de verdad. Los que tiene hundido al pais y cuando dan un golpe se trata de millones no de una libra de harina ni un saco de cemento.

  • el 19 octubre, 2012 a las 7:34 am
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    Una grandisima buena satisfaccion

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