Lo real aterrador: admitir públicamente que eres alguien censurado en Cuba

Lynn Cruz

Foto: Miguel Coyula

HAVANA TIMES – Ha pasado casi un año de que fuera apartada de mi vida laboral en Cuba por: “Mis manifestaciones en Internet contra las personas que dirigen el Gobierno y el Partido”, un caso evidente de censura que me impide trabajar como actriz. Esto, sin duda, constituyó un cambio determinante en mi vida profesional, y me hizo entender mejor cómo funciona la política cultural de mi país.

En primer lugar, comprendí por qué las personas que han sido censuradas y luego perdonadas por el sistema han sido aquellas que decidieron: “Portarse bien”. Claro, si te muestras públicamente como un censurado, esa acción constituirá tu propio acto de repudio, pues de manera casi inmediata tus colegas, o los directores, secretamente te borrarán de su lista de contactos y si alguno de ellos pensó en llamarte o recomendarte, evidentemente no lo hará para que no lo asocien contigo.

Por otra parte, si decides aguantar callada la injusta condena, probablemente y aunque te miren después con recelo, el castigo te será retirado, pues el silencio del censurado será la forma de comprobar que la acción de criticar abiertamente no será repetida.

Un aspecto fundamental dentro de ese escarmiento colectivo es, además, asegurarse de que la pases muy mal, para que los demás no quieran seguir tu ejemplo. Sucede también que en mi caso como actriz, mientras interpreto un personaje puedo estar controlada por el guion, pero una vez que me hagan entrevistas, a la hora de promocionar las obras comienzo a interactuar no solo como actriz, sino además como ciudadana, y en ese punto el sistema seguramente considera que soy un peligro.

Entre los sucesos desagradables que he enfrentado en este tiempo, está el haber sido repudiada por un director con quien trabajé en una película. Al parecer, entró en pánico cuando vio las noticias de mi censura, y me envió mensajes con amenazas de demandarme, usando el pretexto de que había usado su película para hacer activismo. Fue sobre reacción, pues estaba claro que necesitaba desmarcarse de mi públicamente.

Percibí cómo las personas en Cuba, y este es un aspecto lamentable, tienen asumida la máscara que los hará salir ilesos frente al régimen. Lo vi claramente en los trabajadores de la Agencia Actuar, quienes una vez les fue anunciado mi perfil (manipulado lógicamente) -pues, en primer lugar, estas personas no tienen ni siquiera acceso a Internet- me trataban como “la enemiga”. Proyectaban su inseguridad con el sistema a través de mí. Me fustigaban como si la culpa de todo lo malo en este país  fuera mía, pues eso es lo que les hacen creer.

Recientemente supe que el engendro de proyecto legal puesto en manos del actual presidente del Icaic, Ramón Samada, ya está en marcha, y que con él aparece la figura del representante. Este constituye la respuesta a las demandas de una Ley de cine que los cineastas independientes realizaron. Si viviera en otras circunstancias estaría feliz de saber que finalmente hasta las productoras independientes tendrán cuerpo legal, pero sucede que la realidad es que no haber aprobado la Ley, significará la falta total de autonomía.

O sea, Samada y su equipo, sin tener siquiera presupuesto, ni nada que ofrecer además de control, serán los jefes también de los independientes y, por tanto, la orden seguirá siendo que soy una actriz censurada.

No obstante, algo que también aprendí de esta gran experiencia fue que me han cerrado muchas puertas, pero se han abierto otras y que no hay nada mejor ni más preciado que la libertad individual. Sigo siendo actriz y, lo mejor, trabajando con personas afines, por supuesto de manera alegal, pero esa alegalidad también demuestra que las cosas deben cambiar.

 

 

Lynn Cruz

No es el arte el que imita a la vida, es la vida la que imita al arte”, dijo Oscar Wilde. Y es que el arte siempre va un paso más adelante. Soy actriz y escritora. Para mí el arte, en especial la escritura, es un modo de exorcizar los demonios. Es algo íntimo. Sin embargo, decidí escribir periodismo porque me di cuenta de que yo no existía. En Cuba sólo tienen derecho a expresarse públicamente, las personas autorizadas por el gobierno. Havana Times constituye un ejemplo de convivencia dentro de una democracia y puesto que me considero demócrata, mi sueño es integrar la filosofía de este diario a la realidad de mi país.

4 comentarios sobre “Lo real aterrador: admitir públicamente que eres alguien censurado en Cuba

  • Muy cierto en Cuba la censura es invisible y temeraria, no te lo informa nadie pero si le hacen saber a todo el mundo que estas en la lista negra

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  • Lynn, creo que el individuo debe ser consecuente con su pensamiento, su ideal de vida, y mantener firme su idea, al final hay tantas cosas que no comprendemos ..como las personas que fueron a prisión por poseer dólares y luego que se despenalizó, donde quedó este tiempo…es doloroso lo inestable del sistema por lo que tú..eres esa persona que quieres y adelante, como otros tanto que han sido vetados por sus ideas…mantente firme en ellas, no por pensar diferente, se debe aplastar al individuo.

    Respuesta
    • Igual que las personas que fueron presas por comerciar con bebidas alcoholicas durante la prohibición en EU y después se despenalizó

      Respuesta

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