Declaraciones de tres artistas independientes, considerados ilegales en Cuba (+Audio)

Por Lynn Cruz

Foto publicada en la página profesional de FB “Corazón Azul”, que motivó la citación.

HAVANA TIMES – “Qué triste cuando todo cambie, cuando en el fondo no queremos que las cosas cambien”. Esa es la línea de uno de los personajes del filme alemán Good Bye, Lennin, tal vez la más emotiva del filme. Cuando todo se haya ido, desaparecerá para siempre mi infancia, y con ella, las convicciones de una pequeña, amante desde entonces, de los ideales de justicia social.

Una decisión arbitraria e ilegal condujo, el pasado jueves 9 de enero, al artista visual Javier Caso, a un interrogatorio en las oficinas migratorias de K y 17, en el capitalino barrio El Vedado.

Solo hay algo comparado con las reacciones de empatía y solidaridad en las redes sociales, respecto al audio, y es justamente ese momento amargo, en que, al regresar felices de un rodaje, y por vía telefónica, Javi, (como es conocido entre sus familiares y amigos allegados), nos dijo que lo estaban citando para el día siguiente. Le pregunté si dejaron motivos y después él confirmó que no había motivo escrito, aparte de que se presentara a las 10:00 am.

Era al atardecer, de modo que los últimos rayos de sol se esfumaron sin que fuéramos conscientes. Teníamos un plan, cenar juntos en la casa (cocinamos pastas para Javi) y después irnos al cine para ver Habana Selfie, del cineasta cubano Arturo Santana.

Es curioso cómo eso comienza a ser un malestar. Ya no fuimos los mismos. Mientras veíamos la película no podíamos evitar tocar el tema durante unos segundos, hasta que finalmente retomábamos la atención. Sentía ira, impotencia, odio, pero trataba de no expresárselo ni a Javi ni a Miguel Coyula, cineasta, y mi compañero.

De cómo obtuvimos ese audio, es una anécdota que no me compete hacer. Solo no podíamos creer tener eso en nuestras manos. Sabíamos la responsabilidad que implicaba poseer ese material. Mientras Miguel editaba y conversábamos con Javi, nos decíamos una y otra vez, esto es algo grave, significa desnudar al poder. ¿Cómo estar seguros de tomar una decisión correcta?

De no haber tenido testigos, que en este caso lo constituyó el teléfono, lo más probable es que nuestra situación en Cuba se hubiese agravado. Que la representación del cuerpo legal de un país, como es la policía, tenga en su poder la determinación de que un artista, ya no lo es más por ser independiente de las instituciones del Estado, y que esa autonomía se deba a que es financiado por la CIA, son acusaciones muy serias. Nada de eso se puede pasar por alto.

Lo más triste de todo es que hoy existen las redes sociales, pero cuántas personas han sufrido desde la más absoluta oscuridad, sin tener el más mínimo respaldo, por el solo hecho de cuestionar o ejercer su ciudadanía, que como dijeran los griegos, no se puede ser ciudadano sin ser político. Recordar el caso del escritor Heberto Padilla, quien, como un Galileo, se vio forzado a retractarse de sus escritos y abandonar el país.

En mi cabeza una y otra vez aparece la imagen de Rafael Alcides. Tal vez porque el documental Nadie (2017) inició una serie de acontecimientos, que nos han llevado a sobrevivir desde los márgenes, pues desde abril de 2018 no puedo ejercer mi profesión de actriz. No me lo permiten. Estoy censurada, por mis opiniones en esta columna de HT, como colofón de la redada policial para impedir que se pusiera Nadie en la Casa Galería El Círculo, que dirige el artista visual Luis Trápaga. Y más adelante, la represión a nuestra obra de teatro Los Enemigos del Pueblo.

Este audio obtenido de las manos de Javier, es semejante a abrir una ventana de la sala de tortura. De esa, cómo expresara la poetisa cubana María Elena Cruz Varela, en sus testimonios sobre su prision política, las torturas blancas, las que no dejan huellas ni marcas visibles, como heridas o hematomas. De esas diría yo, pensadas para que el mundo no nos crea.

Esta es la constancia de lo sucedido desde una de las tantas oficinas que existen en toda la Isla, para neutralizar a las personas catalogadas por el sistema como una amenaza al poder, significa protección, pero, al mismo tiempo, un compromiso con esa verdad, y con el hecho de asumir las posibles consecuencias.

Cuando escuché el audio por primera vez, sentí lo mismo que he notado en las reacciones de todos los que están compartiendo sus impresiones, impotencia, ira, asco de escuchar tantas veces a un agente de la ley y el orden, expresándose como un delincuente común, pero que me deja al final, una tristeza profunda. Quiero cerrar con las declaraciones que escribimos en nuestros muros de Facebook como posición política, respecto al cuestionamiento sobre lo que debemos o no publicar.

Javier Caso: Las palabras a los intelectuales, de Fidel Castro y el Decreto Ley 349, de 2018, siguen vigentes en Cuba.  En este video se recoge el testimonio de mi experiencia personal, con la Seguridad del Estado cubana, cuando fui citado para un interrogatorio, el pasado 9 de enero de 2020. Una prueba más de la censura y la represión hacia los artistas, intelectuales y opositores cubanos. El primer paso de una cadena de acciones que las autoridades cubanas arremeten impunemente contra todo el que exprese una opinión diferente.

Todavía en la Isla las personas hablan bajo cuando se trata del Gobierno. Los cubanos tenemos la responsabilidad de hacer algo por nosotros mismos. Es imprescindible que nos expresemos con libertad. 

Lynn Cruz:   La Policía Nacional Revolucionaria PNR, se vale de todas las armas para difamar, intimidar, y separar a las personas queridas. Hemos recibido un nuevo ataque de sujetos que me dejan más preguntas que respuestas. ¿Cómo es posible que la PNR esté encargada de decidir quién es o no un artista? ¿Quién además de mí misma puede decir qué soy?

¿Cómo pueden tener luz verde para coaccionar a personas, que solo han cometido un delito, no bajar la cabeza? ¿Es incompresible para el Gobierno cubano que una persona pueda ser simplemente valiente, honesta y digna? 

Estos agentes solo prueban su desconocimiento respecto a nuestras personas, e historias de vida. No importa que el motivo de esas acciones contenga el ridículo. Pero entiendo que el enemigo, mientras más desconocido, es mejor para defender los intereses de aquellos a quienes representan. Solo tenían como fuerza, acusarnos de recibir financiamiento de la CIA.

Hasta qué punto, todo esto no es más que un episodio, para hacernos ver la pérdida del valor dentro del propio cuerpo que representa a la ley, cuyos agentes se comportan como cualquier delincuente común. Siento pena de ver pisoteada toda la moral de un pueblo, que ya no puede distinguir entre un bandido y un caballero.

Miguel Coyula: El arte independiente en la Cuba legal no existe. Lo que muchos comentaban, está ahora confirmado en este testimonio de Javier Caso: Una lección de ética y solidaridad que escasea en estos tiempos. Una vez dije que tendremos que ser los delincuentes del cine en esta Cuba del Decreto Ley 373. Somos muchos los acusados de recibir financiamiento de la CIA y de no ser artistas. Los agentes en esta grabación no pueden comprender que el arte no brota para ganar dinero o para destruir a un Gobierno.

La inspiración nace de contradicciones misteriosas, inexplicables, sobre todo, para un autómata. La satisfacción de una obra realizada sin compromisos no tiene precio, ni necesita compensación material. Ley, Dinero y Arte son incompatibles. Por eso las leyes injustas existen solo para ser quebradas. Siempre se puede ser libre: No al decreto ley 349 y no al decreto ley 373.

 

 

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