Cruzada contra la risa en Cuba

Por Lynn Cruz

Panfilo y Facundo

El arte no es un espejo de la realidad, sino un martillo, para darle forma – Bertold Brecht

HAVANA TIMES – Un nuevo ataque contra el popular programa televisivo Vivir del Cuento saca de circulación al personaje Facundo Correcto, interpretado por el actor Andy Vázquez. El director del Instituto Cubano de Radio y Televisión, ICRT, Rafael Pérez, manifiesta con desacierto en un video, en el sitio Cuba en directo, que el actor no está censurado, pero que su personaje no saldrá en la nueva temporada.

Antes, en un artículo escrito por Miguel Cruz Suárez y publicado el 8 de agosto de 2019, por el diario oficial Granma, titulado Humor en un solo sentido, quedó claro el mensaje: “El humor criollo, el costumbrismo y el teatro vernáculo, siempre se han nutrido de todas las facetas de la vida política y social cubana, pero de eso a convertir en comodín humorístico (a veces no tan humorístico) todo cuanto «huela» a institucionalidad, creo que es demasiado hiriente para miles de personas que asumen con mucho sacrificio aquellas tareas que, por lo general, nunca quieren ser tomadas por los más críticos.” Los cubanos hemos sobrevivido, leyendo entre líneas.

¿Quién es Correcto? La caricatura de un dirigente. Recordar que una de las primeras medidas tomadas por Fidel Castro, fue eliminar el humor político. ¿Por qué arremeter contra Correcto si este no ha cambiado en nada? Sigue siendo el mismo personaje, con chistes más o menos mordaces, pero en esencia es el mismo. Vivir del cuento surgió en medio de un panorama completamente distinto al que vive Cuba hoy. Añadido a ello la veracidad que impregnan los guionistas y actores de esa farsa, condujo a una vuelta de tuercas, y es así como persona y personaje se volvieron la misma cosa.

Rafael Pérez, el Correcto del ICRT, interpretó su propio papel de dirigente. Se sabe que él no tiene un poder real, porque la orden de exterminio, como se dice en buen cubano: “Bajó desde arriba”. Pérez alegó que el castigo se debe a un video que realizara Vázquez, en el que se mofa de lo sucedido durante la apertura del mercado de Cuatro Caminos. Inaugurar un mercado en medio de un panorama incierto, que mantiene a los negocios desabastecidos, provocó caos, desorden público. Al parecer para los dirigentes, ese evento debe ser sepultado.

El pretexto no es para nada desdeñable, de paso con la medida, Pérez aprovechó para advertir que esos personajes no deben salirse del programa. Varias cosas me han llamado la atención de los debates en las redes sociales, primero las declaraciones de Alejandro Cruz,  quien en su muro de Facebook figura como Social Media/ Marketing Manager, en el Ministerio de Turismo de Cuba. Cruz, además, estudió Language and culture en Beijing Language and Culture University, y a quien me encantaría poder citar, pero su comentario desapareció.  

En esencia, Cruz cuestionaba, no a los censores, sino a los derechos sobre la obra en discusión. Para Cruz es inconcebible que esos personajes de Vivir del cuento, se paseen entre Miami y La Habana. Por su parte, la respuesta de Luis Silva, actor y creador de la serie, no se hizo esperar, de manera contundente respondió ser el dueño absoluto de ese personaje y hacer con él lo que quiera. Cuestionó la falta de respeto a la propiedad, cuando las series, películas extranjeras que pasan por la televisión nacional, en su mayoría son pirateadas.

Lo expresado por Cruz arroja un detalle importante y, a la vez, candente dentro del capitalismo cubano, y es la propiedad intelectual. Por supuesto, en este caso coincido con Silva, pero ¿cómo esa va a ser la preocupación ahora? Se trata de un sistema que emplea todas sus fuerzas para aplastar a un individuo. ¿En nombre de quién está hablando Cruz? ¿Qué es lo que se cuece allá arriba? Agregaría yo.

Todas estas interrogantes me hacen pensar que quienes tienen el poder están atrapados en sus propios sofismas. Quieren ser capitalistas, pero no pueden. No los dejan. Están burlando las leyes de la misma manera que hasta ahora habían permitido al pueblo. Esto incluye, como dijo Silva, el hecho que el Estado no respete normas internacionales, mucho menos las de los cubanos. Así ha ocurrido con filmes realizados en Cuba que han salido a la calle antes de su estreno, o sea, desde las salas de edición del Icaic.

Un nuevo dilema en cuestión, hay distintas maneras de realizar contratos. Estas dependerán principalmente del monto de una producción. En el caso de Hollywood, por ejemplo, los productores, para no lidiar con el derecho de imagen de los actores, simplemente pagan altos salarios, de modo que los productores quedan como dueños absolutos de las películas.

Con Europa, y para el caso de Cuba, específicamente, sucede que cuando son coproducciones, a los actores, y de forma retroactiva, se les paga por el derecho de imagen, en dependencia de las presentaciones que tenga el filme, especialmente en España, país con el que se tiene ese convenio. En Brasil, O Globo paga salarios equivalentes a 50 000 dólares al mes, para actores de la talla de un Aramís Delgado brasileño, por ejemplo, y solo por estar contratado, o sea, entre novela y novela reciben ese pago solo por exclusividad. 

Entonces, si se exigen deberes, lo primero que hay que otorgarnos son nuestros derechos. El trabajo del actor es de máximo riesgo, una vez que uno se adentra en el mundo de los personajes, ya no vuelve a ser el mismo. Además, hasta ahora no se hablaba en Cuba de los medios como si fuesen un negocio, ¿o es que ya es un negocio y no nos hemos enterado?

Desde esa lógica, ¿qué respeto se tiene hacia una estrella de televisión que mientras espera para ser nuevamente contratada, se tiene que apachurrar en una guagua o pasar por las mismas agonías que el pueblo cubano? Ahí radica la mayor de las pretensiones, seguir haciendo parecer que todos somos iguales. Si esto es así, ¿por qué los funcionarios de Cultura tienen su auto con gasolina del Estado, y hasta con aire acondicionado?  Dicho así suena ridículo, pero así de básico ocurre el funcionamiento del mundo.

Entonces, este episodio de censura ha destapado todo tipo de interrogantes. A través de Vázquez he podido analizar por qué siempre le hice rechazo a trabajar en la televisión, aun cuando se sabe que en Cuba como sucede también en muchos países de Latinoamérica, no existes como actor, si no trabajas en la pequeña pantalla.

Más allá de las malas condiciones, lo peor es el maltrato. Muchas de esas personas, con un dudoso expediente profesional en los medios, en muchos casos exagentes del Minint, que de pronto te los encuentras de productores y, por supuesto, no tienen ni la más mínima idea de cuáles son las dinámicas que no pueden faltar dentro de un rodaje.  Trabajé en una grabación en la que por ejemplo sucedió una discusión por más de 20 minutos, por algo tan sencillo como dónde colocar el micrófono.

Por otro lado, las experiencias de los otros, el éxodo masivo de actores y actrices también constituyen una alerta para quienes se están formando. Cuando todo es desierto, qué queda. Creo que el hecho de que me censuraran desde 2018, e impidieran con ello que aparezca en los medios, especialmente la televisión, a donde por cansancio de tanto resistirme, ya estaba empezando a trabajar, me ha quitado el problema de tener que decidir. No obstante, creo que con Vázquez la metedura de pata es mayor, teniendo en cuenta la popularidad de su programa. El hecho de hacer reír, además, genera mucha simpatía. Las personas siempre lo agradecen más. 

Por otra parte, en un artículo publicado en On Cuba news, la periodista Milena Recio refiere, y cito: “El Facundo Correcto que hemos conocido, sin Pánfilo al lado, no sobrevive; es uno de sus alters. Andy Vázquez sin Cuba tendrá que, sin “rajarse” ante el desánimo y probablemente el resentimiento, reinventarse. Esto, si al final su decisión, personalísima e incuestionable, fuera la de dejar de vivir en la Isla,  donde, digan lo que digan, prometan lo que prometan, tendría dificultades de todo tipo para seguir su trabajo”.

Este comentario termina por aniquilar no solo a Correcto, sino a Vázquez. No basta con borrar al personaje, también se pone en riesgo la integridad de la persona. Se deja desprovista de todo lo que por talento y simpatía ha ganado.  Es como si el entramado político condicionara tanto al pueblo, los artistas como a la prensa, para asumir que el final de la tragedia está entre el exilio o la persecución. Y de paso, llama la atención que este sitio sea independiente.

No es que no exista verdad en el planteamiento de Recio, pero no por habitual se debe naturalizar el horror, eso conduce a una transacción con el poder. En mi caso, desde abril de 2018, nunca más me han vuelto a llamar a casting. Las instituciones, dado que no abandono mi posición crítica, claro que es impensable, pero los independientes, especialmente agentes de casting, que tengo a solo dos cuadras de mi casa, también me cerraron sus puertas.

Esa práctica se sabe que funciona. Ha sido probada desde hace 60 años. Sin embargo, he notado, a casi dos años de mi sanción, que ha habido mucha más reacción de los colegas. Mientras a mí me daban el pésame por privado, porque muy pocos manifestaron su descontento en las redes, con Vázquez sí se han sumado actores y humoristas a los debates públicos. No es que el sistema cambió, son las personas las que están generando movimiento. Los artistas, cada vez más reconocen su poder como figuras públicas. Se puede ser actor y activista. Lamentablemente, y digo así porque nos creemos el ombligo del mundo, no hemos sido nosotros quienes creamos esa dualidad. 

Lynn Cruz

No es el arte el que imita a la vida, es la vida la que imita al arte”, dijo Oscar Wilde. Y es que el arte siempre va un paso más adelante. Soy actriz y escritora. Para mí el arte, en especial la escritura, es un modo de exorcizar los demonios. Es algo íntimo. Sin embargo, decidí escribir periodismo porque me di cuenta de que yo no existía. En Cuba sólo tienen derecho a expresarse públicamente, las personas autorizadas por el gobierno. Havana Times constituye un ejemplo de convivencia dentro de una democracia y puesto que me considero demócrata, mi sueño es integrar la filosofía de este diario a la realidad de mi país.



7 comentarios sobre “Cruzada contra la risa en Cuba

  • Vivir de la risa, estamos en un país donde criticar lo mal hecho es penalizado, es increíble como hace unos años los gobernantes se critican, solo ellos se pueden criticar es como si se burlaran del pueblo, tienen 61 año haciendo las cosas mal y re mal, cuando se darán cuenta, es extraño que ese programa ha durado tanto en la televisión.

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  • Aplicaron una medida normal en para ellos, estalinista, pero que cada vez son más incongruentes con la nueva era de internet. Quedan desnudos.

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  • El humor para hacer critica a lo negativo debe ser un detonante para el cambio y mejora de lo mal hecho. Si se troncha es que el mal es mas profundo. Cuando la TV cubana censura a alguien no le dan mas cabida, lo se pq trabaje en el medio. Una vez pregunte pq no ponian a Alberto Cortez y me dijeron que estaba censurado.

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  • Irina Pino, no se dé Alberto Cortéz.

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  • Alberto Cortez fue un cantautor argentino que solía venir a dar conciertos en La Habana. Trabajo con artistas como Facundo Cabral, Mercedes Sosa y Estela Raval. Fue muy querido por el público cubano. Lo censuraron en nuestra TV nacional.

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  • …que maravilla goyo que maravilla… , que tiempo le queda a vivir del cuento… si se acaba vivir del cuento de que vamos a v…

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