Crónica de un viaje tras una expulsión

Lynn Cruz

Lynn Cruz y Miguel Coyula. Foto: cortesía de Victoria Montoro Zamorano

HAVANA TIMES – Coincidiendo con la prohibición de mi entrada a la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, comenzaba la primera Muestra de Cine Independiente que se organiza fuera de Cuba. El evento, protagonizado por los cubanos del país “Miami”, tuvo su antecedente en el que organizó el Instituto de Artivismo Hanna Arendt, liderado por Tania Bruguera y que tuvo lugar en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, a principios de este mes.

Los cubanos de Miami han conquistado un pedazo de tierra en territorio estadounidense. Espantados por el castrismo, cayeron como expatriados en la nave de los exiliados y al contrario de lo que muchos creen, en esa ciudad hoy se mueve el pensamiento y el arte, a pesar de la aridez del paisaje y la dureza anglosajona.

Mi primera sorpresa al pisar territorio cubano-americano, además del reencuentro con los amigos que se solidarizaron conmigo por la pérdida de mi colaboración con el taller de la actriz y directora argentina Norma Angeleri, fue el encuentro con Nat Chediak, fundador del Festival de Cine de Miami, en un restaurante chino cuyo nombre es No Name, elegido a propósito por él, para homenajear así el ninguneo que protagoniza Rafael Alcides en nuestro filme Nadie.

Junto a Chediak estaba Javier Chávez un joven cubano estadounidense, introvertido, pausado pero con un pensamiento muy agudo que colaboró con la muestra visionando los filmes, y asistiendo a Chediak.  Chediak no ha vuelto a Cuba, pero admite que nunca se ha ido de Cuba. La vive a través del cine. Ha estado programando filmes por casi medio siglo.

Por otra parte Chávez confiesa no sentirse cubano, tiene 27 años y lo curioso es que la mayoría de su generación que vive en Cuba, tampoco se identifica con su país. Identidad es algo que está por venir. No se nace con ella. Una tierra enferma malogra sus frutos. No será nunca motivo de compatibilidad.

La Muestra Forbidden Fruit, en el Coral Gables Art Cinema, se extenderá hasta el próximo jueves 29 de marzo. Incluye un programa variado, con 25 filmes, y reunió a la mayoría de las películas que en Cuba permanecen en la sombra. Si no contienen temas prohibidos por el gobierno algunas de ellas aparecen en El Paquete, conocido como el Netflix cubano.

Cada semana y por el valor de 2 pesos cubanos convertibles, los que tienen la suerte de contar con una computadora reciben 1Tb de información, películas, series, programas de televisión realizados en Miami, lo más visto en youtube, así como los filmes cubanos realizados de manera independiente.

Las más atrevidas, que no encuentran lugar en El Paquete,  están en El Paquetico, una selección más limitada, pero arriesgada.

Cuba hoy se podría analizar a través de la alegalidad, un término inventado para algo que sobrevive en un limbo legal. De ese modo el cine, la prensa independiente y gran parte de la actividad económica, tanto estatal como en el sector privado padece dentro de ese anómalo estatus.

Actualmente existe un movimiento generado por la tecnología y el acceso a los nuevos medios que ha provocado la evolución hacia un cine realizado con presupuestos mínimos, la mayoría procedentes de crowdfunding y la auto gestión de los jóvenes cineastas, empeñados en defender una plataforma que los salve del silencio.

Sin embargo, muchas de esas películas, cuando incomodan a los políticos, por lo atrevido de sus contenidos, no sujetos de auto censura que prevalece en la mayoría, después no encuentran espacios de exhibición ni dentro ni fuera de la Isla.

Bruguera y Chediak se han unido de manera fortuita y alzan la voz en nombre de una comunidad de cubanos que padece el dolor de la tierra secuestrada. De ese modo, las temáticas que prevalecen en esas películas giran en torno a la decepción, la falta de libertades, el miedo que raya en la paranoia, el abandono, la desidia, la pobreza, películas que habitan el universo del Post fidelismo.

Lo que más me gustó de Forbidden Fruit fue la voluntad de trascender los rencores, desilusiones de los cubanos, que solo pueden conciliarse a través del arte, especialmente del cine. Hay una frase anglosajona que dice The boss sets the tone. Chediak propició un diálogo entre los espectadores y realizadores que, al menos en mi caso, derivó en la experiencia más especial que he vivido como actriz.

Pude ver por primera vez Nadie en un cine, con la máxima calidad y constatar junto a su realizador Miguel Coyula que, en efecto, su audiencia es el pueblo cubano donde quiera que este habite, pues Alcides, el poeta disidente y protagonista del documental logra comunicar su verdad que es la de todo el que ha padecido la indiferencia de un sistema después de aplastar a quien se atreve a juzgarlo directamente y que lleva casi sesenta años.

Fuimos invitados al canal 41, al programa A Fondo, que conduce Pedro Sevsec y acompañados del crítico, periodista y uno de los curadores de la muestra, Alejandro Ríos, un programa que trasciende el marco de lo local, y aborda temas de carácter universal.

Fue gratificante y, al mismo tiempo, triste reunirnos con Juan Carlos Cremata, Eliecer Jiménez, Humberto Padrón tres de los realizadores cubanos que participaban con sus filmes en la muestra. Atrapados como nosotros, por una política en blanco y negro, pero desde el exilio que no ha hecho más que dividir al pueblo cubano. Por unos cuantos días fuimos libres de etiquetas y manipulaciones. Forbidden Fruit apareció como una verdadera propuesta alternativa para las obras realizadas independientes de las instituciones y el Gobierno cubanos.

 

Lynn Cruz

No es el arte el que imita a la vida, es la vida la que imita al arte”, dijo Oscar Wilde. Y es que el arte siempre va un paso más adelante. Soy actriz y escritora. Para mí el arte, en especial la escritura, es un modo de exorcizar los demonios. Es algo íntimo. Sin embargo, decidí escribir periodismo porque me di cuenta de que yo no existía. En Cuba sólo tienen derecho a expresarse públicamente, las personas autorizadas por el gobierno. Havana Times constituye un ejemplo de convivencia dentro de una democracia y puesto que me considero demócrata, mi sueño es integrar la filosofía de este diario a la realidad de mi país.



Un comentario sobre “Crónica de un viaje tras una expulsión

  • Lynn Cruz, me alegro que al menos, dentro de todo ese caos de opresión a tus ganas de vivir y expresarte libremente, encuentres el aliciente de vivencias tan lindas y gratificantes como esa que nos cuentas. Felicidades!

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