Tom de Finlandia, mi identidad sexual y las expectativas ante Cuba

Luis Rondón Paz

Tom de Finlandia

HAVANA TIMES – En Cuba, el consumo de audiovisuales con sexo explícito, trátese de la orientación sexual que sea,  puede considerarse moderado. Y hasta donde conozco, no es un delito su consumo, pero sí su distribución y comercialización, ya que según las leyes cubanas, el uso de los mencionados productos (en especial la pornografía) “están en contra de las normas morales de la sociedad revolucionaria cubana”.

En lo personal considero la ley en cuestión un mal chiste. Pero bueno, no es sobre el código penal cubano y sus regulaciones sin sentido que hablará este texto. Más bien del descubrimiento de mi sexualidad y filias a través del consumo de esos productos.

Recuerdo que en el año 2000 ya me había graduado literalmente como un consumidor activo del cine porno, preferentemente de corte heterosexual y lésbico, porque del homosexual se me era imposible obtener, ya que en aquel tiempo no había salido del armario (aceptar y asumir mi orientación sexual), y hablar de películas sobre hombres haciendo el amor era igual a ponerse el cartel peyorativo de maricón en la frente, título que no me hacía nada feliz en aquellos años. Sin embargo, en secreto me imaginaba en el rol de poseedor o poseído por uno de esos hombres que ante el lente de la cámara se vendían como los perfectos proveedores de placer sexual ilimitado.

Al pasar de los años creció mi interés sobre la temática gay y sus películas. Fue revelador aprender sobre las múltiples aristas de la sexualidad que nada tienen que ver con el patrón que me enseñaron mis padres y el velo social que intentó tapar mis ojos por 24 años aquí en Cuba.

Ya con 34 años y fuera del armario, tuve la posibilidad de viajar al extranjero por primera vez. Visité Europa y dos años más tarde el norte de América, donde descubrí y experimenté más a fondo la existencia de formas de vida afines con la esencia de mi identidad sexual. Una realidad muy contradictoria con lo que había experimentado en el país que me vio nacer. El nuevo conocimiento adquirido despertó algo que en mí había muerto: la habilidad de amar, deseo de vivir y explorar más a fondo mi ser.

Había comenzado mi nueva búsqueda. Necesitaba información sobre esas identidades sexuales tan diversas, y redescubrir por qué en mi mente existía esa sensación de  pertenecer a una cultura tan distinta de la existente en Cuba.

Esas inquietudes fueron respondidas cuando conocí el trabajo del artista finlandés Touko Laaksonen, con la película sobre su vida titulada Tom from Finland (Tom de Finlandia).

Ver la historia de su trabajo eliminó cualquier duda sobre mi sexualidad y modo de hacer y ver mi vida; el relato de todo lo que Touko vivió, sus experiencias sexuales en los parques, las redadas policiales, los funcionarios públicos con doble vida, la persecución de quienes ejercían prácticas homosexuales en sitios clandestinos, y el miedo de Tom ante cualquier represalia que el Gobierno podría tomar contra su familia, si salía a la luz pública su orientación sexual y, en especial, su arte homoerótico.

Era como hacer un recorrido de la historia de la homosexualidad en Cuba. Los modos de contar su historia, así de explícitos, sin prejuicios ni estereotipos, me mostraron una vez más esa verdad tan universal de la que a través del arte de Tom fue más allá de generaciones, ideologías y países.

Comprendí que no hay nada malo en sentirme de ese modo: atraído hacia hombres maduros, fornidos y quizás un poco pasados de peso. Es normal sentir preferencia por quienes son de cuerpo velludo. Y no es para nada anormal sentir afinidad por el vestuario de cuero en todas sus variantes, porque son una forma más de masculinidad, representación de fuerza sexual, donde puede primar la camaradería, y a un nivel más íntimo el juego de poder y roles de género durante el acto sexual.

La película sobre la vida de Tom me mostró cómo su arte expone una infinidad de manifestaciones sexuales. La cual ha influido durante más de 50 años en la vida de muchos seres humanos de todo el mundo, los cuales encontraron en sus dibujos inspiración para amar, vivir y gozar sin temor del sexo en todas sus formas.

En lo personal, Tom de Finlandia me ayudó a entender muchas cosas que estaban pendientes sobre mi sexualidad. Y en otro aspecto miré la realidad de mi país con pena, porque si aún el Gobierno no entiende  ni acepta los derechos del colectivo de la diversidad sexual. Creo que le faltarán otros 20 años para aprender sobre su cultura y múltiples modos de vida.

Es como me dijo un amigo británico: “Cuba está aún atascada en la ideología sexual de los años 50”.

Luis Rondón

Luis Rondón Paz: Activista, Queer, informático, actor, fotógrafo, estudiante y aprendiz de periodista. Original de Santiago de Cuba. Creo que las personas somos proyectos de vida en constante transformación. Soy consecuente y responsable de mis actos. Comprometido con las causas justas y amante de las buenas acciones. Hoy escribo sobre Cuba en el exilio, libre de la tortura psicológica y persecución de la dictadura cubana.



2 comentarios sobre “Tom de Finlandia, mi identidad sexual y las expectativas ante Cuba

  • Bueno cuando yo tenia 14 años fue ese mi sentimiento ya que fines de los 70 en este tema era exactamente lo mismo en mi país Argentina, en el Proceso militar y se tiraban bombas Molotov en los subsuelos donde había los bares gays.

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  • Jesus, Maria y Jose.

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