Reflexiones del Día de la Madre

Foto: Geyli Linares

HAVANA TIMES – Con la proximidad del día de la Madre, me encontré reflexionando sobre el enredo de emociones que este día evoca. Para muchos, es un momento de celebración, un día para honrar y apreciar a las figuras maternas en nuestras vidas. Pero para algunos de nosotros, es un día cargado de sentimientos complejos y luchas silenciosas, especialmente cuando la distancia y las circunstancias nos mantienen separados físicamente de nuestras madres y seres queridos.

He pasado varios años en silencio luchando contra la depresión severa, cada día de la Madre sirviendo como un recordatorio contundente del abismo que me separa de mi propia madre y otros miembros de mi familia que una vez estuvieron muy cerca de mí. El peso en mi pecho se hace más pesado al reconocer la dolorosa verdad: puede que nunca tenga la oportunidad de abrazarla de nuevo. Tomé la decisión personal de evitar cualquier tipo de comunicación con ellos por mi propia preservación.

En mi propio país trataron de destruirme, y casi lo logran. Después de seis años de empezar a reconstruir una vida en otro lugar, me duele ver que mis seres queridos no pueden simplemente dejarme ir. Soy consciente de lo mal que está ese país y de la tristeza de mi madre por mi partida. Pero lo que no entienden es cuán infeliz era mi vida mientras fingía vivir una realidad que nunca fue realmente mía; aunque algunos lo sabían y prefirieron mirar hacia otra dirección.

Me enoja y me duele profundamente que hoy, después de todo este tiempo, ciertos miembros de mi familia, a quienes aprecio y que dicen apreciarme, se nieguen a dejarme vivir tranquilo lejos de todo. No entienden que no puedo hacer nada por ellos desde la distancia, que el simple acto de llamarles, escribirles y esta incapacidad para respetar los límites solo añade más dolor.

En medio de este torbellino, he encontrado consuelo en el silencio de mi propio corazón. Incapaz de soportar el peso de la comunicación, he elegido expresarle mi amor incondicional en gestos silenciosos, sabiendo que es lo mejor que puedo hacer por ambos. Es una forma de autopreservación, una manera de protegerme del implacable asalto de dolor y trauma.

Mientras navego por otro día de la Madre en la sombra de la separación, me doy cuenta de la importancia de la empatía y la comprensión. Nunca sabemos las batallas silenciosas que otros están librando, las heridas que quizás nunca sanen por completo. Permítannos sostenernos mutuamente, ofreciendo amor y apoyo en cualquier forma que pueda tomar.

En estos momentos de distancia y dificultad, recordemos que el amor trasciende las fronteras físicas y que el apoyo emocional puede tender puentes sobre cualquier distancia. Aunque nuestras madres puedan estar lejos, su influencia y amor perduran en nuestros corazones.

Con deseos sinceros de fortaleza y unión.

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Luis Rondón

Luis Rondón Paz: Activista, Queer, informático, actor, fotógrafo, estudiante y aprendiz de periodista. Original de Santiago de Cuba. Creo que las personas somos proyectos de vida en constante transformación. Soy consecuente y responsable de mis actos. Comprometido con las causas justas y amante de las buenas acciones. Hoy escribo sobre Cuba en el exilio, libre de la tortura psicológica y persecución de la dictadura cubana.

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