El matrimonio homosexual no estuvo, ni estará en la nueva Constitución cubana

Luis Rondón Paz

Foto: cubadebate.cu

HAVANA TIMES – Hace unos meses hubo un gran revuelo en los medios de difusión masiva respecto al proyecto de la nueva Constitución en la República de Cuba. Hubo varios aspectos relacionados con la sociedad cubana, de ellos hubo un especial énfasis en el arte, la propiedad privada y los derechos de las personas LGBT.

De este último expondré mi opinión, resultante de años de investigación en la desarticulada comunidad en cuestión. Y el por qué hoy es noticia que La Asamblea Nacional de Cuba anunció que la nueva Carta Magna del país eliminará de su borrador la propuesta de convertir en ley el matrimonio homosexual.

Estoy convencido de que la propuesta del borrador fue otra de las muchas estrategias que ha utilizado el régimen militar cubano para desviar la atención dentro de Cuba y en el exterior.

Si hay algo que aprendí bien es el poder que tienen los medios de difusión en manos de un sistema totalitario como el cubano, el cual durante más de 50 años ha sembrado la semilla del odio, la discordia y el miedo en el cerebro del pueblo.

Por lo tanto, no me sorprende, en lo absoluto, que el sondeo de opiniones a la población, en cuanto al matrimonio igualitario, haya sido en rechazo por un porciento mayor.

Eso se debe a la forma brillante con que la inteligencia cubana abordó la agenda LGBT, lo cual creó un vacío tipo bomba de tiempo en la mente de sus dos tipos de públicos: el cubano de a pie dentro de Cuba y el que no es cubano que reside en el extranjero.

Para países progresistas del primer mundo se mostró -una vez más- un régimen que lentamente está dejando detrás su política totalitaria y restrictiva, que brinda más oportunidades al pueblo, y que es una nación donde se tolera la diversidad sexual.

Por supuesto, esa es una imagen superficial que los medios se encargan de construir con la ayuda de publicidad, propaganda política y mucho ejercicio de relaciones públicas y marketing, lo cual ha funcionado no solo para Cuba.

Esto genera como resultado una imagen pública positiva para el régimen, que ante el mundo se muestra como un sitio más abierto, cuando en realidad lo que ha hecho es mutar a un sistema que en esencia aún es rígido, totalitario, y psicológicamente agresivo.

¿Cómo el sistema cubano logró enmascarar sus verdaderas intenciones ante la propuesta de ley?

Bien, trataré de explicarlo de la manera más simple posible:

A través de la propaganda y la publicidad está comprobado que se puede modificar el comportamiento y actitudes de los seres humanos. Con una estrategia de comunicación bien diseñada y los medios a la disposición en el poder del Gobierno, se planificó la creación y distribución de un paquete de noticias con impacto significativo para la sociedad a través de medios oficiales y no oficiales. Cuidando que la calidad de su mensaje llegara a la mayor cantidad de personas posibles.
 
Utilizaron la repetición del discurso, la sobrevaloración del matrimonio homosexual y la imagen pública lograron el objetivo principal: actitudes de rechazo hasta el hastío en varios sectores de la sociedad cubana, llegando al punto de desestabilizar el orden público.

La estrategia funcionó a la perfección, y una vez más la mente de la sociedad cubana fue guiada a mirar hacia otra dirección, y a olvidar el estado de decadencia en que se encuentra el país.

Tristemente, cuando la dirección del Partido y sus seguidores anuncian que la modificación de la propuesta de ley del borrador será eliminada porque “hay que respetar las opiniones”, se lava las manos y cierra la puerta, una vez más, a los derechos de las minorías sexuales en Cuba.

Creo que los problemas que tiene Cuba, van más allá del reconocimiento por la ley de la unión de dos seres humanos sin importar su orientación sexual e identidad de género.

Estoy seguro de que si la maldita propuesta de Ley, que nunca llegó a ser, hubiese sido aprobada a través de un decreto hace una década, al mismo tiempo que inició la campaña contra la homofobia en Cuba, sin tantos aspavientos ni dramas religiosos, otra realidad sería para el colectivo de la diversidad sexual en la Isla. Pero esa no era la intención.

Confieso que lo vi venir desde el primer momento que corrió el rumor de la propuesta, antes de que se discutiera en la Asamblea General hace varios años.

Hoy está más claro que el agua que para el régimen cubano y su Partido, nunca estuvo, no está, ni estará en la Constitución, legalizar el matrimonio homosexual.

Luis Rondón

Luis Rondón Paz: Activista, Queer, informático, actor, fotógrafo, estudiante y aprendiz de periodista. Original de Santiago de Cuba. Creo que las personas somos proyectos de vida en constante transformación. Soy consecuente y responsable de mis actos. Comprometido con las causas justas y amante de las buenas acciones. Hoy escribo sobre Cuba en el exilio, libre de la tortura psicológica y persecución de la dictadura cubana.



4 comentarios sobre “El matrimonio homosexual no estuvo, ni estará en la nueva Constitución cubana

  • Así mismo es, todo manipulado, guiado para lograr los objetivos trazados yo también desde el principio lo vi

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  • Todo este asunto provoca tanto asco como el resto de los asuntos en Cuba, pero es el doble de triste, pues entre los mermados derechos de los cubanos, los de nosotras, las personas homoafectivas, son aun más restringidos. Hace más de 10 años estuve visitando el Cenesex por un par de meses, participé en la creación del grupo Oremi, éramos varias mujeres de todos los estratos sociales y culturales, pero en cuanto comenzamos a proponer ideas lógicas con nuestras necesidades inmediatas la señora Mariela Castro tomó cartas en el asunto y solo quedaron en el grupito las personas más “asequibles” a los deseos de los Castros.

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  • Y faltó comentar el juego maquiavélico con las iglesias evangélicas. Autorizadas y dirigidas por el gobierno para que apareciera como una voz libre de la sociedad, con derecho a manifestar una opinión contraria a la oficial. ¡Que los compre quien no los conozca!

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    • A falta de argumentos para discutir seriamente, lo más fácil y socorrido es limitar el problema del matrimonio gay al ámbito religioso; y no, el matrimonio gay no es un problema esencialmente religioso, sino profundamente político, pues forma parte de un ataque frontal de la nueva izquierda neomarxista y postmodernista contra los valores de la sociedad occidental para, usando las minorías conflictuadas, lograr lo que no lograron en el siglo XX con la clase obrera que ahora, en su gran mayoría les tiran una trompetilla en la cara. No creo siquiera que la mayoría de los gays, las feministas radicales y toda la tropilla de choque estén conscientes de cómo están siendo utilizados para lograr fines políticos; digo más: es el colmo de las ironías que quienes los utilicen ahora fueron los que portan en esencia la misma ideología que los marginó y los llevó al gulag, a la cárcel o a las UMAP.

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