El retorno: vivir y trabajar en Cuba (II)

Katherine Pérez Domínguez

Por Alvaro Santamaria
Por Alvaro Santamaría

HAVANA TIMES — Con las cuatro paredes en propiedad terminábamos una entrada anterior que, como siempre, no persigue nada más que narrar una experiencia personal y la visión, también subjetiva, sobre el país al que regresamos algunos después de vivir mucho tiempo fuera. Cuatro paredes con las que, no me canso de decirlo, estoy en extremo feliz.

La razón es simple, y tiene mucha relación con esa característica mía que compartí con todos ustedes en mi último artículo: no soy muy dada al riesgo. Es por eso que la opción de comprar una casa en España jamás pasó por mi cabeza. A veces he pensado que nací en una época equivocada (supongo que todos lo hemos pensado alguna que otra vez), que me persigue la fatalidad.

Cuando pensaba que la única crisis económica que tendría que vivir sería la de mi país de nacimiento, resulta que a menos de un año de residir en España comienza la crisis económica en Europa, ensañándose especialmente con los países del sur del continente. ¡No me lo podía creer!

Si bien es cierto que esta crisis española tiene características muy diferentes a la cubana, sus efectos también se dejaron sentir sobre los de siempre, las personas con menos ingresos. Si eres un asalariado español con ingresos medios, residente en Madrid, una de las ciudades más caras del país, lo normal era solicitar un crédito al banco para comprar un apartamento. El precio medio de un apartamento muy modesto estaba en aquel momento entre los 100 000 y los 200 000 euros. El sueldo medio (ahora es más bajo), era de 1000 euros mensuales.

Si querías comprar una casa tenías que asumir entonces una hipoteca, cuyo tiempo de condonación rondaba entre los 30 y los 40 años. Si perdías tu trabajo y no lograbas conseguir otro, ¿cómo podías pagar un crédito durante tanto tiempo? Si al final no podías pagarlo, el banco se quedaba con tu casa y tú seguías manteniendo la deuda. Con tanto riesgo, la compra de una vivienda nunca fue una opción para mí. Tampoco para mis amigos cubanos en España.

Los que consiguieron ahorrar en España (no son todos, por cierto, hay mucha gente que vive al día), se podían plantear comprarse una casa en Cuba. Con la propiedad en la mano, el que regresa tiene que adquirir aquello necesario para, al menos, poder dormir y comer en su casa cubana. Entonces entra en juego el famoso derecho al contenedor, a trasladar los muebles y electrodomésticos de tu casa española a tu casa cubana, sin pagar los impuestos de la Aduana de Cuba.

Foto: Alvaro Santamaría.
Foto: Alvaro Santamaría.

Después de investigar y rebotar cual pelota de pimpón de oficina en oficina, terminas dándote cuenta de que una cosa es que tengas el derecho, y otra muy distinta que puedas ejercerlo. En primer lugar, la Aduana cubana limita el tiempo de introducción del contenedor al país en 6 meses, con una prórroga de otros 6 si justificas los motivos del atraso. Si vives en Europa, la distancia y el dinero no hacen nada fácil esta tarea para la que tienes un tiempo tan limitado.

Por otro lado, existen dos formas de entrar el contenedor al país: por barco o por avión. La primera es, sin duda, la más económica, aunque el tiempo del traslado juega en tu contra. Sin embargo, no encontré ninguna empresa transportista española que ofreciera ese servicio. Todas me daban la misma respuesta: por barco, podemos llevarte el contenedor a cualquier país del mundo que desees, excepto a Cuba.

La razón de tan extraño acontecimiento nunca estuvo demasiado clara. Ni en Cuba ni en España conseguí una explicación satisfactoria. La más plausible la encontré, como siempre, extraoficialmente. Los médicos y personal cubano de misión en países latinoamericanos y sus contenedores parecen estar detrás de la cuestión. Al parecer, los puertos o almacenes de la Isla están abarrotados de contenedores de todos aquellos que regresan de sus misiones, así que las autoridades cubanas no expiden el permiso para que barcos con contenedores privados provenientes de Europa puedan descargarlos en suelo cubano.

La otra opción, que no reportaba ningún problema en este sentido, simplemente estaba fuera de mis posibilidades. El precio medio para trasladar las cosas de mi casa por avión rondaba los 4000 euros, a lo que habría que sumar otros costes relacionados con el transporte hasta el puerto español en cuestión, la empresa de mudanza, etc. Mermados los ahorros tras la compra de la casa, era imposible hacer frente a esa posibilidad.

Así que mis cosas quedaron allá, esas que cualquier persona acumula a lo largo de su vida. Por suerte, no soy muy apegada a lo material, aunque reconozco que en su momento fue imposible no sentir cierta tristeza y frustración. Pero tocaba reponerse y atacar el plan B: adquirir en Cuba lo básico para vivir.

Hablar de la inflación en Cuba es llover sobre lo mojado. Todo el mundo lo reconoce, todo el mundo la sufre, todo el mundo vive con ella en cada detalle cotidiano. Desde lo más básico, la comida, hasta lo más superfluo. Aunque supongo que en un país tropical un refrigerador o un ventilador no resultan nada superfluo, sino imprescindible.

Foto: Katherine Pérez
Foto: Katherine Pérez

El primer problema es, entonces, el precio de esos bienes tan necesarios. Electrodomésticos de marcas desconocidas para mí (puede que en China sean muy populares, pero ciertamente en Europa no las conoce nadie), tienen un coste realmente alto.

Por poner un ejemplo, en España puedes adquirir un refrigerador económico por 300 euros, y pagarlo a plazos si no cuentas con el dinero en ese momento. El precio de un refrigerador en las tiendas cubanas está entre los 700 y los 900 CUC, tres veces más que en España. Si sumamos la cocina con horno (700 CUC), una cama y su colchón (1000 CUC), una mesa con sus sillas para comer (500 CUC), por solo hablar de lo esencial, resulta que adquirir dichos bienes vale casi lo mismo que traer toda tu casa desde España en avión.

Es entonces cuando hay que recurrir a otra de las nuevas tradiciones nacionales: el reciclaje. Alguien te regala un refrigerador que no funciona y lo arreglas. Otro te deja una cocina de fabricación nacional con especialistas en dejarla como nueva. Los parles se erigen como materia prima esencial para mesas, camas, y todo tipo de muebles.  Mi casa, por tanto, es un homenaje al reciclaje, algo que está muy de moda en Europa, pero que aquí es puramente una cuestión de necesidad. Y entonces te acuerdas de empresa IKEA…

 

Katherine Perez

Katherine Pérez: Ciudadana del mundo, amante de los libros, los viajes y el arte. De regreso a mi isla después de mucho tiempo. Compartir y vivir en paz son mis máximos objetivos en la vida y, por supuesto, la felicidad, que no está en ninguna parte, sino en ti mismo y en las personas que quieres. Desde mi nueva base de operaciones, la isla grande que me vio nacer, escribo como forma de exorcizar los demonios.


18 thoughts on “El retorno: vivir y trabajar en Cuba (II)

  • el 15 octubre, 2017 a las 4:24 am
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    Felicidades por este blog tratando temas que a todo cubano sin importar cómo piense le puede resultar interesante. Yo solo quiero aportar un poco más de información al respecto, para la gente que dice que le va bien en España, que aclaren si cumplen las siguientes condiciones:son funcionarios, pareja de algún funcionario ( que tienen sueldos vitalicios), empresarios de empresas grandes o pareja de empresario de empresas grandes, pareja con casa propia, luego, todo lo que no entre en este esquema, dudo bastante que este bien en España, es decir que viva para algo más que pagar una a una todas las cosas que tiene. Para los que viven en USA, entiendo que allí hay más flexibilidad para hacer negocio y prosperar, hay mucha más comida, internet es barato, lo que no significa que la gente e iba mejor calidad de vida, porque estuve durante casi un año vivi entre Houston y Miami y la verdad que después de vivir en Europa miras las cosas con más escrúpulos, la comida para la gente de clase baja y media es de calidad dudosa debido a la falta de regulaciones para evitar uso de transgénicos y pesticidas, lo ecológico es carísimo. Las casas propias no abundan, son hipotecas, cierto que con muchas ventajas y si no la puedes pagar te la retiran pero no te dejan la deuda como en España. Los coches son baratos porque es una necesidad pero los seguros que cubran cualquier situación, son bastante caros. Respecto a los productos de consumo, me sorprendió de manera desfavorable encontrar muchos productos chinos en las tiendas, en ambas ciudades. Los servicios como guarderías, escuelas, centros médicos y demás, ya dependen de tu capacidad económica, en Europa esto está superado, hay salud y educación publicas de mucha calidad. No voy a entrar en los temas políticos porque se generaría un gran debate pero creo qué hay cubanos que viven muy apegados a lo material y esto no les deja valorar otras aristas que conforman una sociedad y lo peor es que son incapaces de ver los defectos del sistema en donde viven ahora, es como si jamás hicieran un análisis profundo del mundo donde viven, sea Cuba o el exterior. Para gente emprendedora, creo qué hay importantes ventajas y posibilidades de invertir en la Isla, ahora, no de aquí a 10 años, para gente que viene con dinero es mejor invertir en inmuebles y básicamente espacios que luego podrían generar más inmuebles, pues como me dijo un buen empresario español, el negocio de Cuba no será ni siquiera el turismo, sino la especulación inmobiliaria y los servicios que va a generar ese turismo, transporte, comunicaciones y demás, así como en negocios particulares siempre con inversiones mínimas para evitar las posibles consecuencias de la gran inseguridad jurídica qué hay en país. Hemos de ser conscientes que medio mundo está esperando que en Cuba haya una apertura política pero básicamente económica, porque ya se sabe que a los grandes empresarios les da igual comerciar con la China comunista , no se trata de política ideológica sino de política económica y esa debe cambiar si o si. A los cubanos de Florida, les recomiendo invertir y crear empleo para los cubanos que no tienen más ingresos que las remesas y algunos, muchos no tienen ni eso. Al estar tan cerca se pueden tender puentes no barricadas contra los hermanos cubanos que padecen y que ni siquiera se quedan por estar a favor del gobierno sino porque a muchos no les queda otra alternativa. Perdonen la muela, quería aportar mi punto de vista. Los que tenemos mente democrática, que la hemos tenido siempre en Cuba y fuera de ella, no queremos perder el tiempo con odios sino con progresos y desenvolvimiento para todos.

  • el 21 diciembre, 2016 a las 7:06 pm
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    Bueno, cada cual toma sus decisiones. Yo a Cuba, ni amarrado vuelvo. Trabajé en el MINCEX y conocí gente del MINREX. Los enviaban misiones diplomátias o comerciales poor cinco o más años. Hacían buena pacotilla y, al final, regresaban. Pasado un tiempo ya estaban como todos los demás. Como dice la canción “Las medias se me rompieron, el dinero se acabó”. Los muebles se deterioran, los electrómicos se rompen y, al final, caes en la centrífuga del apagón, la falra de agua, la guagua llena y, si tienes carro, la gasolina que se pierde suponiendod que tengas el dinero para comprarla. Yo mismo con lo que me he aficionado a internet 24 x 7 y caer allá a pagar un super precio por una horita y con una conexión lenta, pof favor. Allá nada se me ha perdido.

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