Muerte en pleno desarrollo

Kabir Vega Castellanos

HAVANA TIMES – Ya hace dos años y medio que me introduje como uno más a la red de SNET, la cual surgió de forma espontánea debido a la carencia de Internet en Cuba y que en más de una ocasión he elogiado en mis escritos.

Esta vez, sin embargo, no tengo ningún halago que ofrecerle, sino prácticamente mis condolencias.

Justo a principios de diciembre del 2017, el enorme proyecto sufrió el primer golpe al dividirse a la mitad. La parte que comprendía usuarios de Diez de Octubre, Cerro y Centro Habana, se separó del Vedado, Playa y Habana del Este. Muchas de las personas que conocí en ese espacio virtual, no pude acceder a ellas nunca más.

Incluso en mi propio reparto de Alamar perdí el contacto con todos mis amigos debido a la misma ruptura. Solo podía escribirles de vez en cuando a través de un servidor de Dota ubicado en Playa, que aún se mantenía como punto de unión entre las dos redes.

Pero para mi sorpresa, aquello era únicamente el principio de un derrumbe que no pararía hasta sus propios cimientos. Justo a mediados de febrero el municipio de Playa también se separó.

¿Motivos que causaron ese caos? Podrían enumerarse muchos conflictos entre los administradores por diferencias de opinión y ansias de control y protagonismo. Acusaciones de robo de proyecto y rumores escabrosos sobre supuestos desvíos de dinero. También se regó de boca en boca que había hackers malintencionados recibiendo privilegios, lo que provocó la inconformidad de muchos, pues se suponía que la red debía ser segura.

Como yo, había muchos usuarios que solían regresar de la escuela o el trabajo y ansiaban el momento de poder sentarse frente a la computadora. Tal vez para jugar Dota, World of Warcraft o entrar a Wifinet a ver qué había de nuevo, incluso quizás solo para compartir información.

Ahora todo ese entusiasmo se disipó, todavía sigue habiendo unos centenares de usuarios conectados, pero ya no son consumidores de la red.

Un proyecto espontáneo más que en sus inicios y evolución demostró lo que puede lograr la voluntad colectiva, pero terminó abandonado por sus propios pilares.

Quizás sea una maldición que en Cuba todo lo que germina libre termina extinguiéndose por la falta de ética que la gente ha incorporado como aprendizaje de supervivencia. No se detienen ni cuando los que perdemos somos todos.

Kabir Vega

Soy un joven cuyo desarrollo en la vida no ha sido lo que consideramos normal o apropiado, pero no me arrepiento. Aunque soy muy reservado, disiento de muchas cosas de forma implacable. Considero que la sociedad, y no solo de Cuba, está errada y necesita cambiar. Amo a los animales en ocasiones incluso más que a mi persona ya que ellos carecen de maldad. También soy fan de la tecnología y del mundo Otaku. Empecé en Havana Times porque me permitía contar algunas vivencias y quizás incentivar algún cambio en mi país. Puedo ser ingenuo en mis argumentos, pero soy fiel a mis principios.


One thought on “Muerte en pleno desarrollo

  • el 28 febrero, 2018 a las 2:31 pm
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    Yo pretendía conectarme pero me querían cobrar un ojo de la cara y me bajaron un reglamento que parecía peor que el plan de seguridad informática de una empresa estatal. Me dio asco la verdad y subscribo todo lo que comentaste muchos de los administradores tienen problemas de autoestima y desean controlarlo todo para sentirse poderosos. Cuando comenzó estaba perfecto pero luego comenzaron a inventar o mejor dicho se infestaron con el virus de la estupidez, quedan algunos que aún conservan la Ética que mencionas pero donde están los enlaces entre ciudades estratégicamente colocaron a imbeciles sin cerebro. Te suena conocido eso?

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