Engañados con el cuento

Kabir Vega

Panfilo en el programa Vivir del cuento.

HAVANA TIMES – Hace unos días, leyendo Havana Times, tropecé con un post en la portada que mencionaba un capítulo del programa humorístico Vivir del cuento.  

Aunque mantengo una gran distancia de la televisión cubana, había escuchado muy buenas referencias sobre específicamente ese episodio del espacio protagonizado por el popular Pánfilo.

Me entusiasmó muchísimo la idea de que un programa televisivo contuviera fuertes alegaciones críticas al sistema político, así que accedí al link y descargué el video de Youtube para verlo en casa con calma.

Sin embargo, lo típico, aparte de fugaces agudezas aportadas por Pánfilo, el resto me pareció una pastosa representación de la realidad cubana.

Supuestamente es un logro dentro de la censura que se mantiene en la cultura y mucho más en un medio tan controlado como la televisión.

Supuestamente, es un indicio de cambio tanto ahora como para futuras reformas. ¿Quizás el anuncio subliminal de que tendremos libertad de expresión, de prosperidad, asociación o democracia tal vez? En todo caso la promesa de algo que nos pueden “regalar”, pero no que conquistemos nosotros.

Supuestamente, el cubano ya no es el mismo, se deshizo del miedo (que es un trauma elegido y no impuesto por el propio Gobierno) y protesta como ejemplar ciudadano. O sea, es la nueva manera de demostrar que somos revolucionarios.

Quizás le atribuiría el mérito si fuera un programa más candente, con mejores actuaciones y, en general, una realización más eficiente. Los estereotipos están tan mal concebidos que excepto el personaje de Pánfilo, no son creíbles, además de que al ritmo le falta dinamismo, que es imperdonable en estos tiempos de vértigo audiovisual.

En mi opinión, solo aporta lo mismo que me dan el noticiero, la Mesa Redonda y todos los espacios informativos. Te hablan sobre una Cuba enmascarada, disfrazada por mentiras y algunas verdades torcidas.

Los personajes son ciudadanos dóciles, algunos correctos políticamente y otros que protestan suavemente dentro del burdo montaje de la misma falsa comedia que no nos representa.

Pero lo más importante es el propio Estado, el que se expresa mediante arquetipos que no fueron construidos desde un espacio de verdadera libertad.

Una crítica al sistema pierde su valor cuando la hace el mismo que es objeto de crítica, y no para asumir la responsabilidad, sino para dosificar el cuestionamiento aparentando aperturas democráticas.

Kabir Vega

Soy un joven cuyo desarrollo en la vida no ha sido lo que consideramos normal o apropiado, pero no me arrepiento. Aunque soy muy reservado, disiento de muchas cosas de forma implacable. Considero que la sociedad, y no solo de Cuba, está errada y necesita cambiar. Amo a los animales en ocasiones incluso más que a mi persona ya que ellos carecen de maldad. También soy fan de la tecnología y del mundo Otaku. Empecé en Havana Times porque me permitía contar algunas vivencias y quizás incentivar algún cambio en mi país. Puedo ser ingenuo en mis argumentos, pero soy fiel a mis principios.

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2 thoughts on “Engañados con el cuento

  • Ese es precisamente el problema, considerar un logro ciertas alusiones deformadas de un problema que se ha extendido a sesenta años y ha drenado a la nación. Con qué poco nos conformamos!

  • ¿Qué esperas ver en una TV a servicio del gobierno? El programa es muy bueno y en muchas ocasiones van más allá de lo permitido por la censura. Lo importante es que llega a todo el mundo y aunque sea un granito de arena es algo que aporta, por otro lado los disidentes no pueden poner su mensaje más allá de su círculo. Espero que el programa se mantenga por largo tiempo.

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