¿Tres meses para una noche?

Por Jorge Milanés

El presidente Miguel Diaz-Canel y su esposa Liz felicitan al pueblo cubano.  Imágen: cubadebate.cu

HAVANA TIMES – Aunque las familias cubanas bregamos en tiempos muy tensos, recientemente celebramos un “Feliz Año Nuevo”.

Asumir esta tradición festiva es tomarla como una necesidad, o como un gusto, porque desde años atrás imperan condiciones económicas casi desgarradoras, que hacen de la idea de una festividad decente algo casi inalcanzable.

No obstante, recibimos el nuevo año con salud, bienestar y amor. Pero el dilema está en el cómo: con varios meses de antelación hay que dedicarse a la búsqueda de cervezas, refrescos, ron o cidra para el brindis familiar de las 12 de la noche. No es que no se logre, pero es una verdadera pesadez, que a menudo acaba con las ilusiones de la gente.

Todo un año ahorrando y cuando se acerca la fecha, concentrarse en la búsqueda de las especies, el arroz, los frijoles, las ensaladas, los plátanos y, finalmente, encontrar con qué asar la carne de cerdo.

Muchos no tienen posibilidades económicas y ni siquiera pueden hacerlo con pollo, mientras “otros” no tienen por qué estresarse al tener garantizado el champán, el pavo o el cerdo, y los turrones, uvas, etc.

Llega la tan ansiada cena y en medio de ella nos aflora el agotamiento, pero no importa, hay que celebrar -aunque el deseo no esté como se quisiera- beber, bailar, hacer un resumen familiar del año y hasta decir algún que otro cuento de humor.

Al echar una mirada amplia a toda la mesa para ver lo consumido, ahí está todavía gran parte de la cena esperando. Ha sido tanto el esfuerzo que el cansancio me vence por encima del hambre. En casos como este hay que tomar provisiones y esperar por el día primero de enero, incluso el día dos, para devorar con gusto lo que tanto nos costó conseguir, y luego repetir otro año de penurias, en un ciclo que parece no tener fin.

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.

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