Shakira la del balcón

Jorge Milanés Despaigne

Edificios de Alamar. Foto: Caridad

HAVANA TIMES — Algunas personas nos preguntamos: ¿De dónde Shakira la del balcón saca dinero para mantenerse cambiando el color de pelo, el maquillaje la ropa y los perfumes caros?

Creíamos que su economía se basaba en el dinero que supuestamente su padre le enviaba desde el extranjero, o tal vez de algún show como los que de vez en cuando ofrece en su balcón, o simplemente de las nocturnidades de La Habana.

Desde mi casa lo he visto danzar en short de Jean bien recortado, y también lo he visto cruzar los tejados cuando su tía, que todos los días a la misma hora sale unos minutos a darle las pastillas a su abuela, deja la puerta sin seguro.

Él, al verla cruzar la calle, salta la cerca y entra a la casa de su tía por la puerta del fondo. Hurga y encuentra el único dinero que tiene la mujer para sobrevivir y cuidar a la abuela. El tiempo le alcanza para invertir la operación, o sea, salir por la puerta del fondo saltar la cerca y cruzar el techo hasta su balcón, donde continúa sus danzas como si nada.

Ayer sentí un escándalo en el fondo de la casa de la tía. ―Suéltame coño, ―Shakira salió corriendo a la calle y el escándalo se sobredimensionó―. Yo no he cogido nada. Daba la impresión de que lo estuvieran matando, y en efecto, la tía lo tenía agarrado por el cuello, exigiéndole que le devolviera el dinero que había tomado de su cuarto.

―Hijo de mala madre, esta no es la primera vez que me robas, lo has hecho otras veces pero no había tenido pruebas para agarrarte, ―le decía la mujer encolerizada.

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.


One thought on “Shakira la del balcón

  • el 3 octubre, 2012 a las 12:20 pm
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    Buen ejemplo del peor periodismo…

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