Reencuentro entre un cubano y un angolano

Jorge Milanes

La Calle Neptuno. Foto: Caridad

HAVANA TIMES — Llegué a la esquina de Prado y Neptuno en busca de un taxi que me llevara al teatro. Un Almendrón, casi desarmado, se detuvo: Voy por calle Línea ―me dijo.

Monté y faltaban dos asientos por ocupar, de modo que en el camino iba a ir recogiendo pasajeros hasta completar las plazas del carro. En una de las esquinas una señora hizo señas al chofer.

¿Vas por Línea? ―pregunta y abre la puerta.

Un hombre que hasta ese momento la había acompañado se monta en el asiento delantero, orientado por ella. Pero ella se quedó.

De inmediato percibí algo diferente. Una energía que, pocas veces, he sentido entre cubanos.

El hombre estaba inquieto. Parecía ansioso. Miraba a los lados, observando las peripecias del chofer para sortear el tráfico y los baches.

En Angola hay mucho tráfico ―no se pudo contener―, las calles tienen doble sentido, como aquí, pero si el tramo está poco transitado los autos ocupan ambas sendas indistintamente, sea cual sea el sentido en el que vayan (esto fue lo que pude entender de su discurso mascullado en portuñol).

El chofer le preguntó:

―¿Y usted, es angolano?

―Sí ―afirmó.

―Pues yo estuve en Angola en el año 1987, y participé en la batalla de Cuito Cuanavale contra los FAPLA.

―¡No me diga! ¿Qué grado militar tenía usted?

―Primer capitán, ―respondió el taxista.

La calma mediaba, en tanto las emociones del veterano, comenzaban a conmover

―Yo estuve también en esa batalla, ―dijo emocionado el africano.

―¿Con qué grado señor?

―Primer capitán.

―¿Y cual es su nombre?

Por un segundo se hizo silencio. Ya en mi parada, con el auto arrimado a la acera, se miraron. ―!Eh, camarada, no puedo creer que usted sea el capitán Antonio, quien me salvó la vida!

Los dejé, abrazados, casi en lágrimas.

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.

17 thoughts on “Reencuentro entre un cubano y un angolano

  • Buena historia, aunque quizás apócrifa

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