Panetelas o mujeres sin tocador

Jorge Milanes Despaigne

HAVANA TIMES, 5 ene — Entre las bebidas alcohólicas, la cerveza es una de las más gustadas por los cubanos, por supuesto, sin menospreciar el ron. Ha enriquecido momentos agradables y no tan gratos en nuestras vidas. Pero, al parecer, hoy se unieron las dos partes.

Luego de terminar exhausto por una conferencia en la universidad, los estudiantes salimos del recinto y nos dirigimos a la parada donde esperábamos el ómnibus. Después de casi una hora, al fin llegaba.

“Nada mejor que una lata de sardinas para viajar,” pensé.

Fui un hombre afortunado: una vez en el interior de la guagua (como le llamamos al bus) me  arrimé a una ventana para tomar aire fresco y darle espacio a uno de mis colegas que ya venía con falta de aire, en tanto los otros se apilaban en el centro del ómnibus como papas en un saco.

Desde la ventanilla observé la ciudad, sus calles, la gente y cuanto acontecía…

Del otro lado del parque, dos señoras salían bamboleándose de una cafetería preocupadas por los consabidos apuros de la cerveza. Una de ellas condujo a la otra a un supuesto escondite, mas desde el ómnibus todos las observábamos.

Una señora con los ojos puestos en aquellas mujeres aclaró desde su asiento: “Chico, las mujeres aguantamos la orina bastante por ser más difícil encontrar un baño, demoramos el  estado de embriaguez y después de la quinta cerveza, ‘se nos ocurre ir al tocador’. Ustedes, los hombres, luego de 3 ó 4 cervezas, no pueden esperar más, y por otro lado, se les hace más fácil encontrar donde aliviarse.”

Asombrado por espectáculo tan inverosímil, irrumpí al verlas bajarse el pantalón:

“Oigan, están exhibiendo las panetelas.”

La respuesta no se hizo esperar:

“¿Qué cosaaaaa?, ¿las quiere borrachaaas?”

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.


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