Mula de Lima a La Habana

Jorge Milanés Despaigne

Foto: Caridad

HAVANA TIMES — “Con mis niños, en la calle, sin auxilio, solo atiné a dar gritos en la puerta del apartamento que habíamos “comprado” Roberto y yo. La señora se compadeció y me brindó un cuartito para los niños por tres días, mientras yo buscaba dónde ubicarnos,” cuenta mi amiga Lila.

“Agradecida, acomodé a los niños. Inmediatamente salí buscando al sinvergüenza, pero ni modo.”

“¿Y cómo pudiste dejar los niños con alguien que no conocías?” le pregunté.

“No pude hacer otra cosa, -contestó. Todo el dinero lo llevaba ese estafador; tenía que resolver mi problema en tres días, y me dije: Tal vez trabajando de mula, trayendo y llevando valijas de un país a otro logro mi propósito. Fui a ver una amiga que conocí en el viaje a Lima, que trabaja de mula.”

Lila hablaba sin descanso, nerviosa.  “¿Y los niños?” Le pregunté de nuevo.

“No podían ir a la escuela, yo no tenía un centavo. Vanesa, por suerte para mí, era mayor y cuidaba al varón.”

Mi amiga no daba más, luego del café, tomó una infusión: agua de hojas de guanábana, muy buena para nivelar la presión. Está muy delgada. Por otro lado sé que el niño es síndrome de Down, debido al comportamiento propio de las personas que padecen esta enfermedad. ¿Cuánto habrá disfrutado y sufrido Lila? Porque esto es solo el cuento.

“Mi nueva compañera de trabajo me prestó el dinero para empezar -continuó- y al día siguiente estaba de mula. Estuve seis meses, de ida y regreso, sin descanso. La señora del departamento aceptó cuidar a los niños por un tiempo, siempre que pagara.”

¡”Y cuándo llegaste a Cuba!” —exclamé.

“Bueno… mi ex-casa estaba vendida, con ese dinero me fui a Perú, ahora no tengo ni donde amarrar la chiva; hablé con el hombre al que le vendí la casa y a mucho ruego me rentó barato el cuartito de desahogo, solo para dormir mi hijo y yo. La niña vive con la abuela y el padre, que son doctores; ya la matricularon en la escuela de medicina. Es muy inteligente. Y yo, en estos momentos busco un cuartito de esos que dejan las personas que se van del país para meterme con el niño, porque como ves padece de síndrome de Down. En casa de mi madre no me quieren. Te pido ayuda, ¿habrá algún cuartito vacío? Todavía estoy en la calle.”

Al parecer Lila no había podido desahogarse y encontró la manera de hacerlo contándome.

“Supongo que el ciclo por el mundo te haya servido de experiencia. ¿No?”

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.


8 thoughts on “Mula de Lima a La Habana

  • el 24 marzo, 2014 a las 8:47 am
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    Es verdad que tiene todos esos ingredientes; pero por esta via de la internet, a lo mejor podemos confirmar la historia. De todas maneras, puedo decirte que he estado en muchos paises arabes y no esta lejos de la verdad que la mujer valga lo mismo que un camello, y eso que no he estado en los mas retrogrados. Ahora bien, ficcion o realidad, la historia en si tiene una moraleja, “para emigrar hay que saber geopolitica”.

  • el 23 marzo, 2014 a las 10:46 pm
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    Esa siempre me sonó a leyenda urbana, siempre era una prima de una amiga de una vecina de una abuela de una hermana de alguien que se conoció en algún paraje remoto.

  • el 23 marzo, 2014 a las 7:10 pm
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    Esta historia me recuerda a otra que escuche alla en Santos Suarez de una muchacha que por irse de Cuba se caso con un yemenita , En Yemen el tipo la mete en un haren y ahi empieza ella a sublevarse y el tipo a darle palizas. Resumiendo , para no matarla la cambia por un camello a otro tipo. Con el otro tipo empieza a portarse bien para que la deje ir a Cuba , el hombre cae en la trampa y la deja ir , y fue asi que se libro del funesto destino. Tremendo peregrinage a la Meca!.

  • el 20 marzo, 2014 a las 8:47 pm
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    Lo dicho, Milanés…se requería una segunda lectura antes de publicar…quizás hasta una tercera…

  • el 20 marzo, 2014 a las 2:00 pm
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    La historia es como una mala telenovela mexicana (si es que habido alguna buena). Como aquella horrible “Gotita de gente”, pero versión criolla. Sin dudas -si es real- tiene un duro caso social por medio (teniendo como base a la estupidés humana), pero !Qué mal escrita! o, quizás, !peor contada!

  • el 20 marzo, 2014 a las 1:05 pm
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    Esta historia hay que reescribirla, no se entiende ni papa.

  • el 20 marzo, 2014 a las 1:00 pm
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    Esta durisima la historia. Creo que a pesar de todo Lila tuvo suerte en Peru: una extraña le presto dinero para comenzar el negocio de mula. otra extraña le cuido los hijos incluyendo a un niño discapacitado. Otra leccion de esta historia es que donde unico es negocio ser extranjero es en Cuba.

    Me parece positivo contar experiencias migratorias que no salieron bien. Michel Maza el ex-cantante de Charanga Habanera es otra historia triste en Peru.

    Lila, a meter el pecho y comenzar de cero otra vez.

  • el 20 marzo, 2014 a las 12:52 pm
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    Que historia tan rara. Y que cantidad de incongruencias.

    La niña que edad tiene? Porqué estaba chiquita como para cuidar al hermano pero lo suficientemente grande como para que el papa la matriculara en escuela de medicina. ¿Y no tuvo que hacer prueba de ingreso? Y cuando salió de Cuba era mayor de edad o menor, porque en ese caso el padre debió dar autorización de salida, ¿o no?

    Y el trabajo de mula no es lo mismo “de un país a otro” que de cualquier país a Cuba.

    Si llevaba pacotilla para Cuba es una cosa, pero si iba para otro lado era mula de droga.

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