“La dieta” en Cuba

Jorge Milanes Despaigne

Pan por libreta de racionamiento. Foto: Caridad

La dieta, además de ser un régimen nutricional que lleva una persona para disminuir o aumentar el peso corporal y mantenerse en forma, es una asignación de alimentos extra en Cuba, cuya variante es posible por prescripción facultativa.

Es el Estado quien aprueba su distribución a través de la libreta de racionamiento para personas enfermas que demandan cierto tipo de alimentos con el fin de mejorar su salud.

Cada mes, de acuerdo con la enfermedad padecida, hombres y mujeres reciben un poco de pollo o pescado, malanga, plátano, carne de res, leche, entre otros productos. También es cierto que cada seis meses hay que repetir el examen médico para saber si hay mejoría y sobre todo, para verificar si es necesario continuar con la dieta, aunque hay quienes la reciben de por vida.

Pero realmente este ha sido un tema que me ha desconcertado, pues creí que era un proyecto llevado con seriedad. Sucede que muchas de esas personas no tienen ningún padecimiento y han logrado conseguir dietas por vías ilegales. Supuestamente tienen niños en la libreta, ancianos, diabetes, los triglicéridos altos, platino en la cabeza, sin contar los fallecidos que no han causado baja del núcleo familiar.

A mi madre, el médico le asignó una dieta de pollo. Hace unos días fui a la carnicería en busca de éste. Al llegar, una multitud asustaba a cualquier mortal. Resignado, pregunté el último, entonces puse mi atención en los carniceros, quienes se demoraban para despachar aquellas onzas de la apreciada carne avícola.

Algunos de los clientes se marchaban con grandes paquetes pero enseguida vi a otros irse con muy poco peso, tal vez menos de lo que le tocaba.

Mientras aguardaba pacientemente mi turno, a esa hora el semblante se me tornó amargo, desafiante en las palabras que luego dirigí al carnicero:

“Mira a ver, despáchame bien.”

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.


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